Bases científicas de la Hipnosis

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D. Ángel Mateo defiende “una hipnosis sin aspavientos ni esoterismos ocultistas que solo esconden la deficiente formación de quien actúa de esa forma”. Allá por 1.860 fue el cirujano escocés James Braid el que bautizó esta técnica con el nombre de Hipnosis (del griego hypnos, sueño). Desde entonces ha llovido mucho. En la actualidad, hemos ido integrado los descubrimientos que la ciencia aporta.

 

Como profesionales de la hipnosis no somos, como norma habitual, médicos ni psicólogos, por tanto no somos científicos. No obstante, el profundo conocimiento de aplicación técnica de la hipnosis nos permite y posibilita “traducir” esos avances que la ciencia propicia al lenguaje de la hipnosis, a sus técnicas y formas de aplicación.

Comencemos por aportar una definición de hipnosis que describe de forma más actualizada y real lo que es y supone este tipo de aplicación técnica:

 

“La hipnosis profesional es un técnica fundamentada en el conocimiento científico, que utiliza procedimientos de aprendizaje observacional, con la voluntariedad y colaboración del sujeto, procurando una focalización atencional, disociada y selectiva, mantenida en el tiempo, posibilitando cambios, tanto a nivel cognitivo como conductual, para mejorar disfunciones que afectan a su calidad de vida.”

 

El cuerpo humano funciona merced a tres grandes sistemas que están interconectados entre sí, y que abarcan todas las funciones del mismo. Estos tres sistemas son: la psique, el sistema endocrino (con todas sus glándulas) y el sistema linfático, con el bazo como base de partida.

 

Estos tres sistemas funcionan como vasos comunicantes, de forma que si alguno de ellos sufre algún cambio, los otros dos necesitan readaptarse a ese cambio y obran en consecuencia. Aquí tiene su base el psicosomatismo, del que hablaremos más adelante. Si nosotros actuamos sobre la parte de la “psique” es fácil inferir que los otros dos se van a ver afectados consecuentemente.

 

La intervención sobre la parte psíquica se realiza mediante el suministro de sugestiones de signo contrario a las que han producido deterioro, y que se depositan igualmente en las sinapsis neuronales donde estaban las anteriores perjudiciales.

 

 

Imagen de las sinapsis neuronales que se producen en el cerebro

imagen: imaginetrends.wordpress.com

 

Para que esto sea posible es imprescindible realizar un análisis desde la infancia de la vida del sujeto para poder confeccionar una terapia acorde a las necesidades y que combata directamente los impactos emocionales dañinos que se han ido acumulando sin que hayan sido resueltos.

Si además tenemos en cuenta las reacciones psico-neuro-biológicas que se han producido y que vamos a provocar, estamos en línea para poder remover el problema que atormenta tanto tiempo, tratando de influir sobre el organismo de forma que active o desactive determinados neurotransmisores que están siendo afectados por la disfunción.

Así, si tratamos un estado depresivo debemos excitar la producción de serotonina, pero no de forma concreta y directa, como una pastilla, sino forzando al organismo a que demande o controle lo necesario para alcanzar el equilibrio entre los tres sistemas a que me refería anteriormente.

Esta es la fuerza real de la hipnosis sin aspavientos ni esoterismos ocultistas que solo esconden la deficiente formación de quien actúa de esa forma.

En 2012 se celebró en la ciudad alemana de Bremen el XIX Congreso de la Sociedad Internacional de Hipnosis donde el profesor Walter Bongartz, médico y psicólogo que trabaja en la Universidad de Konstanz (Facultad de Psicología) defendió la ponencia titulada “La hipnosis como una terapia independiente y autónoma en sí misma”.

El profesor Bongartz expone lo siguiente:

“Una terapia independiente y autónoma debe disponer de los siguientes componentes:

a. Teoría (etiología, teoría sobre los mecanismos causales de sus beneficios terapéuticos)

b. Práctica (procedimientos exploratorios, conjunto de formas de intervención terapéutica)

c. Prueba empírica (cuerpo de evidencia de su eficacia de forma autónoma y en comparación diferencial con otros enfoques terapéuticos)”.

Como ya se habrán dado cuenta la hipnosis actual -científica, seria y eficaz- mantiene en su integridad estas tres condiciones que el profesor alemán propone. Especialmente en el punto tercero en que puede verse y que muy pocas veces puede leerse, que la hipnosis nunca puede ser experimental, solamente la validación empírica es la que avala los magníficos resultados que produce.

Seguiremos desarrollando estos temas para que puedan acercarse a la hipnosis sin temores extraños y con toda confianza, con la sola advertencia de que el profesional que le atienda tenga la necesaria formación, que no se enseña en ninguna universidad del mundo ni forma parte del contenido de ninguna carrera universitaria, ni de medicina ni de psicología.

 

 

 

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