Campos electromagnéticos de alta frecuencia: ¡aprende a utilizar tu móvil!

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¿Por qué el líquido amniótico no es compatible con el uso de un teléfono móvil? ¿En qué consiste el “efecto Campana” que se produce cuando uso el móvil dentro de un vehículo? ¿Por qué debemos prescindir de los interfonos para bebés electrónicos? ¿Cómo evitar la  “Telefonía Pasiva”? ¿Para qué comprar un teléfono móvil con antena externa extensible? José Manuel López-Menchero, geólogo y geobiólogo, te ofrece una información valiosísima en este artículo de hoy. Y te comparte 19 pautas saludables para que te cuides de los campos electromagnéticos de alta frecuencia.

En mi primer artículo me propuse introduciros en el campo de la Salud Geoambiental como área de conocimiento que estudiaba, entre otros, los factores físicos procedentes del exterior que afectaban a la salud de nuestros hogares y lugares de trabajo y por tanto a la salud de los seres vivos que los habitaban con el fin de conocer algo más el medio que nos rodea y en el que desarrollamos nuestra vida diaria.

En esta nueva entrega nos centraremos en uno de los factores físicos que más nos preocupan tal vez por el tratamiento que se le hace en prensa, por el creciente uso desmesurado que estamos haciendo de él, o en definitiva, por el desconocimiento general que tenemos de su funcionamiento y de la forma en que interacciona con nuestro cuerpo.

Vamos a hablar de los campos electromagnéticos de alta frecuencia.

Las ondas electromagnéticas constituyen la base de la tecnología de la información.

En la última década hemos sido testigos del creciente aumento de teléfonos móviles, antenas de telefonía en las azoteas de nuestras casas, teléfonos inalámbricos, routers WIFI, emisoras de radio y televisión digitales…, que utilizan como base tecnológica radiaciones electromagnéticas de alta frecuencia.

En nuestra vida diaria también nos encontramos con radiaciones de alta frecuencia junto a las pantallas y ordenadores, aparatos electrónicos y juguetes infantiles teledirigidos. Son especialmente intensas junto a las antenas colocadas cerca de la cabeza de radioteléfonos así como en el entorno cercano de los interfonos para bebés electrónicos. Incluso en las líneas de alta tensión se pueden medir ondas electromagnéticas en la magnitud de las altas frecuencias a distancias de algunos cientos de metros.

Una fuente de radiaciones conocida es el horno microondas. Dentro del horno la radiación es tan alta que los tejidos se cuecen. No hay ningún aparato que no tenga fugas de radiación. Muchos hornos de microondas utilizados en el comercio y la industria presentan fugas de radiaciones debidas a la falta de estanqueidad y cierres de puertas defectuosos.

Casi nadie de los responsables ha sacado a colación hasta ahora la cuestión de las consecuencias biológicas y ecológicas de la omnipresente radiación de altas frecuencias y año tras año se continúan ampliando las redes y cada vez hay más emisoras.

 

CONSEJO DE EUROPA

El 27 de mayo de 2011 la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) pide a los gobiernos que adopten todas las medidas razonables para reducir la exposición a campos electromagnéticos.

Según los parlamentarios, los gobiernos deberían “para los niños en general, y especialmente en las escuelas y las aulas, dar preferencia a las conexiones a Internet por cable, y regular estrictamente el uso de teléfonos móviles por los escolares en las escuelas “, y dar información y realizar campañas de sensibilización sobre los riesgos de los posibles efectos nocivos biológicos a largo plazo sobre el medio ambiente y la salud humana, especialmente “Dirigidos a los niños, adolescentes y jóvenes en edad de procrear”.

Los gobiernos deberían “replantearse las bases científicas de los actuales estándares establecidos para los campos electromagnéticos por la Comisión Internacional de Protección de Radiación No Ionizante”, que tiene serias limitaciones” y se deben aplicar niveles tan bajos como sea razonablemente posible (Principio ALARA).

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La resolución aprobada destaca el hecho de que “el principio de precaución debe ser aplicable cuando la evaluación científica no permite que se adopten medidas con la suficiente certeza frente a los riesgos “y se subraya que” la cuestión de la independencia y la credibilidad de los conocimientos científicos es crucial “para lograr una evaluación transparente y equilibrada de los posibles impactos negativos sobre el medio ambiente y la salud humana.

Por otra parte, la Asamblea señala que el problema de los campos electromagnéticos y las ondas y las posibles consecuencias para el medio ambiente y la salud, tiene un claro paralelismo con otras cuestiones de actualidad, tales como la concesión de licencias de medicamentos, productos químicos, pesticidas, metales pesados o los organismos modificados genéticamente . Por lo tanto, pone de relieve que la cuestión de la independencia y la credibilidad del acervo científico es fundamental para llevar a cabo una evaluación transparente y equilibrada de los posibles impactos negativos sobre el medio ambiente y la salud humana.

 

ELECTROBIOLOGÍA

El cuerpo humano está compuesto por una gran cantidad de partículas cargadas o polarizadas eléctricamente: se encuentran en el agua del tejido corporal. Hay cargas eléctricas en las paredes de las células y movimientos iónicos de partes cargadas de átomos y moléculas.

Los campos de alta frecuencia actúan sobre estas partículas: las cargas se desplazan bajo su influencia; las moléculas y los iones se orientan dentro de un campo que cambia constantemente. Pueden iniciar una actividad recíproca (resonancia) con la frecuencia aplicada. Mediante la radiación de microondas, por ejemplo, las moléculas de agua fuertemente polarizadas comienzan a rotar y la radiación se convierte en calor. Es posible asimismo que se vean afectados los sensibles enlaces por puentes de hidrógeno en células y membranas.

Estos efectos hacen que el cuerpo absorba las radiaciones de alta frecuencia.

En la actualidad la ciencia considera que sólo la potencia de la radiación absorbida por el cuerpo determina el efecto biológico de la radiación de altas frecuencias. Una magnitud básica reconocida mundialmente para medir los efectos térmicos es la tasa de absorción específica SAR. Sin embargo, la SAR solamente tiene en cuenta la cantidad de energía de alta frecuencia transmitida como energía térmica.

 

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Efecto térmico de los teléfonos móviles

Pero al examinar la alta frecuencia habría que tratar no solo el efecto térmico (generación de calor) sino el efecto no térmico ya que existen suficientes estudios que nos alertan de los efectos a nivel del sistema cardiovascular, en el sistema nervioso, en el sistema inmunológico, en el sistema endocrino, en el aparato respiratorio y reproductor.

Gran parte de estos estudios podemos consultarlos en el Bioinitiative Report 2012, una revisión de 1.500 estudios científicos realizada por 26 expertos internacionales en la materia detallando el impacto de las radiaciones artificiales en nuestra salud. Es difícil creer que haya tanta documentación al respecto y que determinados círculos sigan negando la evidencia.

 

¿QUÉ PUEDO HACER PARA MINIMIZAR TODOS ESTOS RIESGOS?

 Como prevención ante los riesgos de la contaminación electromagnética y demás radiaciones presentes en nuestro entorno, podemos resumir una serie de medidas que nos ayudarán a vivir en un entorno más saludable.

  • Restringir el uso de móviles a niños jóvenes y mujeres embarazadas.
  • Los teléfonos inalámbricos de uso doméstico (DECT) utilizan tecnología pulsada emitiendo, tanto el auricular como su base, ondas digitales relativamente intensas y pulsadas. Las estaciones de base emiten a pleno rendimiento sin parar aunque no se esté utilizando. Desecha los teléfonos inalámbricos que utilicen esta tecnología y sustitúyelos por teléfonos con cable o bien inalámbricos con tecnología FULL ECO-DECT.
  • Limita el uso del router WIFI y desconéctalo cuando no lo utilices, sobre todo a la hora de dormir o bien sustitúyelo por un acceso a la red con cable.
  • Limita el número y la duración de las comunicaciones a un máximo de 6 minutos, que es el tiempo que necesita nuestro organismo para auto regularse. Y cambiar regularmente el teléfono de oído al hablar para repartir la radiación.
  • Utiliza dispositivos manos libres como el auricular con cable o el propio altavoz del teléfono, o enviar mensajes en lugar de realizar llamadas para mantener el teléfono móvil a más de 20/30 cm del cuerpo. Ten en cuenta que los auriculares inalámbricos Bluetooth emiten igualmente radiaciones de microondas.
  • En ningún caso hay que aproximar el teléfono a menos de 2 cm de la cabeza cuando hablemos por él y, sobre todo, no presionarlo nunca contra la oreja cuando no oigamos al comunicante.
  • Al llamar o recibir una llamada espera a que se establezca completamente la comunicación del teléfono con la estación base (normalmente menos de 3 segundos), porque durante el proceso de búsqueda de la mejor antena el teléfono emite a la máxima potencia de radiación.
  • No lleves nunca el teléfono móvil cerca del cuerpo en los bolsillos, fundas de cinturón o brazaletes incluso en modo en espera. Utiliza bolsos o mochilas, siempre lo más alejado posible de la cabeza, corazón o sistema urogenital.
  • No utilices el móvil en lugares públicos o si estás a menos de un metro de otras personas para evitar irradiar involuntariamente a terceros, sobre todo niños, disminuyendo así el impacto de la “Telefonía Pasiva“.
  • Bajo ningún concepto permitas el uso del teléfono móvil a menores de 15 años. Durante las fases de crecimiento, con menor masa de tejidos, la interacción de las radiaciones se incrementa exponencialmente, particularmente en relación al cerebro, a la apertura de la Barrera Hematoencefálica, a la cadena de los ovarios, etc.
  • Desaconseja la utilización de un teléfono móvil a una persona mayor y a toda persona en estado de debilidad (las radiaciones pueden debilitar aún más el organismo y el sistema inmunológico), así como a las mujeres embarazadas (el líquido amniótico, en el cual se desarrolla el embrión, es un medio que facilita la absorción de las radiaciones artificiales de Alta Frecuencia que generan los móviles).
  • Utiliza el móvil sólo en zonas con cobertura óptima y nunca en lugares cerrados o en movimiento como el coche, autobús, metro, avión, tren, ascensor, sótanos (subsuelos), túneles, etc. En estos casos el teléfono multiplica la potencia para intentar no perder la conexión con la estación base (antena de telefonía móvil) o para buscar constantemente las estaciones base más próximas.
  • Cuando utilices el móvil dentro de edificios, hay que acercarse a las ventanas para obtener mejor cobertura y disminuir así el nivel de radiación del terminal.
  • No utilices el teléfono dentro de un vehículo ni con manos libres, incluso si está parado. En un espacio metálico cerrado se produce el “efecto Campana” que multiplica al máximo los efectos de las radiaciones debido a las reflexiones (rebotes) sobre todos los pasajeros.
  • Adquiere un teléfono móvil con una Tasa de Absorción Específica sobre los tejidos humanos (índice SAR) cuyo valor sea el más bajo posible, por debajo de 1 W/Kg en la cabeza (consulte el manual del terminal). Es preferible comprar un teléfono móvil con antena externa extensible, aunque sea menos estético, porque difunde la señal de modo óptimo y a menor potencia que los que tienen la antena integrada (oculta). En caso de duda elegir siempre el teléfono de menos potencia.
  • No es aconsejable la utilización de un móvil si tenemos elementos metálicos en la cabeza del tipo amalgamas, prótesis, aparatos dentales, placas, tornillos, clips, piercings, pendientes, … Este consejo debe extenderse también a los usuarios con muletas o con sillas de ruedas metálicas, con el fin de evitar todo tipo de reflexiones, refracciones, amplificaciones, puntos calientes, resonancias, reemisiones pasivas, etc… Así como a las personas que reciban una inyección que contenga uno o más coadyuvantes con derivados vacunales metálicos.
  • Realiza el máximo número de llamadas posible con teléfonos fijos con cable, que además la mayoría de las veces son gratuitas e ilimitadas, incluso las internacionales a través de Internet. Y limita el uso del teléfono móvil exclusivamente para emergencias.
  • Apaga siempre el móvil por la noche y no lo dejes nunca en las mesillas o cerca de las camas ya que incluso en modo espera el móvil se conecta a la antena enlace de la estación base y emite radiación por fases. Una buena acción es activar el desvío de llamadas al teléfono fijo cuando estemos localizados en casa.
  • No utilices el móvil nunca para jugar ni dejárselo a los niños para que jueguen ni para que escuchen música. El terminal emite continuamente radiaciones GSM, WiFi,…, aunque no estemos hablando.

 

En la mayoría de los casos adoptando estas simples medidas de protección o de “higiene Geoambiental” bastarán para que la salud de nuestros hogares se restablezca y por qué no, la nuestra.

José Manuel López-Menchero González

Geólogo y Geobiólogo. Asesor en contaminación electromagnética y geobiología. En armonía Salud Geoambiental

imagen de jose manuel lopez menchero

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