Cuentoterapia para adultos, narraciones para el alma

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 Google+ 0 Pin It Share 0 LinkedIn 0 Email -- 0 Flares ×

Te compartimos un cuento sobre la Confianza. Su autora, nuestra colaboradora Rocío Castro. Un cuento puede convertirse en un excelente mapa-guía. De toda la vida y en todas las culturas se han empleado  estas narraciones, propias o ajenas,  con fines terapéuticos y de sanación. Los mayores explican el mundo a los niños con la sencillez de un relato sabio y adaptado. Y ni todos los cuentos han sido beneficiosos para nuestro desarrollo personal, para facilitarnos la integración de valores saludables ni todos han sido  escritos pensando en el público infantil.

¿Qué cuentos te ayudaron a vivir mejor? ¿Qué mensajes recibiste de ellos? ¡Recomiéndanos cuentos para niños y adultos  que nos regalen alas!

“Cuentos para el Alma”

El Despertar de Sofía y Nicolás

  1. Confianza

 

Rocío Castro González

 

«De los Recovecos del Sentir»

«Hoy volví a pasear contigo. A recorrer esos mismos lugares que recorrimos seis lunas atrás, en la rabia contenida de amor impacientes. Desandé el camino andado y te respiré de nuevo. Te sentí en mí, conmigo; tu garganta, cabeza y corazón. Tu ser, tu amor en mí y a mí. No te has ido, todavía permaneces. Tu esencia. Tú en mí y yo en ti. Porque tú siempre fuiste yo y yo tú. Uno en dos y más de dos venidos y aún por venir. Por eso te amo y te amaré, en tu mientras y tu partir, y también en tu regresar en otros tus»

Sofía, Noviembre 2013

 

Meditaba Sofía, haciendo el mismo recorrido que una vez anduvo en compañía de un amor fatuo pleno de placentera alegría. Mientras caminaba, podía sentir la suave brisa que agitaba las ramas de los árboles, batiendo sus hojas en un agradable vaivén que simulaba una armoniosa danza rítmica, delicada y llena de viva expresión de existencia.

El susurro de las hojas y las ramas al zarandearse, sonaban como una dulce melodía que penetraba en lo más profundo de su alma, inundando por completo cada célula de su ser.

Podía distinguir el olor que emanaba del aire; una mezcla de perfume a flores silvestres y musgo que crecía sobre la tierra mojada, pronta para la anunciación de una estación preñada de intensas lluvias venideras, propias del equinoccio otoñal.

Los pájaros, de manera interrumpida, rompían a ratos ese sutil sonido de los arbustos, colmando de música embriagadora cada paso que Sofía daba en su continuo caminar hacia su encuentro de regreso con Nicolás.

Entonces, en un acto de plena atención consciente, realizó una respiración profunda, llenando sus pulmones de ese aire fresco de la sierra que parece alejarte del escenario de la “realidad” y trasladarte a un paraíso casi mítico, sueño del que jamás nadie desea despertar.

Ahora podía percibir la unión y fusión con los árboles, la brisa, los pájaros, e incluso con las piedras que sorteaba mientras caminaba paso a paso a lo largo del sendero. Escuchaba el respirar de los árboles, la permanencia y firmeza de los troncos enraizados en la tierra, sus largas e interminables raíces, ancladas como base nutriente de vida en el barro mojado, sus ramas, las hojas y el murmullo hablando entre ellos.

Sentía las flores, siendo una de ellas. La belleza y el fino tacto de sus frágiles pétalos, la savia pura y cargada de energía vital que recorre sus tallos, el polen listo para su próxima germinación y el exquisito perfume que inunda todo ese aire de sierra encantado.

Al son de los pasos, su respiración se hacía cada vez más profunda y pausada, notando como los pulmones se henchían de aire al inspirar y se vaciaban al espirar, fluctuando en un movimiento de pecho hacia delante y hacia atrás que cada vez la abandonaban a un estado más profundo de sosiego y calma interior.

Concentrada en esta intensa respiración y volviendo al Nirvana de su sí misma, Sofía “recordó”.

Recordó el principio básico de Amar. Recordó que venimos aquí para amar desde el corazón y no desde el ego-ísmo.

El amor no es egoísta, ni caprichoso. Tampoco entiende de pertenencia o posesión. El amor que permanece en la Verdad por los siglos de los siglos trasciende por encima de nosotros mismos y de la persona física. Se trata de un amor consciente, donde conectamos plenamente con la totalidad de la vida y el amor universal. Es por eso que sentimos esa Unidad con el Todo. Hablamos de un amor altruista y desinteresado, que se expande más allá de los amantes en simultánea conexión con el resto de seres.

Sí. Sofía “recordaba” y ahora todas sus relaciones sentimentales comenzaban a tener sentido. Cobraban vida como en un maravilloso vals donde se visualizaba bailando con cada uno de los que habían sido sus compañeros hasta ahora. Todo era armonía, pudiendo sentirla en lo más recóndito de su corazón.

 

Sofía & Nicolás

 

Entonces “comprendió” que todo había sido perfecto y completo a lo largo de los tiempos hasta el momento presente. Ya no importaban los fracasos amorosos, las decepciones por expectativas propias y promesas no cumplidas. No incomodaban los tipos de relaciones mantenidas y quebradas; más intensas, peleonas, aburridas, cruciales, interrumpidas, pasionales, de pronto marchitar, egoístas, de amigos, de casados y luego divorciados, etc.

Nada de esto era relevante puesto que cada una de ellas reflejaba una parte de lo que su propio ser había necesitado cubrir o aprender en algún que otro momento de su vida. Y todo ello para llegar a su otra parte, que a su vez era la suma de todas sus otras partes: Nicolás.

Feliz y con una sonrisa plena en el rostro, aceleró el paso hacia su encuentro con Nicolás.

Tenía que contarle, debía compartir con él aquel discernir de su existencia.

Mientras, Nicolás esperaba paciente a la entrada del sendero de donde Sofía había partido aquella mañana de nuboso sábado.

Así, calmo y seguro, la vio regresar como tantas otras veces en vidas pasadas.

-¿Qué tal el largo paseo, Sofía?- preguntaba Nicolás, con profunda mirada apacible

-Fantástico, Nicolás. Me ha pasado algo increíble. He “recordado” y he comprendido.

El camino hasta encontrarte ha sido arduo, aunque ha merecido la pena. Tú eres la suma de todo mi Amor; amor fatuo, de compañero, apasionado, romántico, vacío y consumado.

Y estas aquí, ¿cómo no pude darme cuenta antes?

-Siempre estuve junto a ti. Aunque tenías primero que experimentar y aprender. Recuerda, Sofía… En el transcurso de tu infancia éramos vecinos. Viví junto a la plaza de tu casa.

Durante tu época escolar estuve también cerca de la tuya, puesto que frecuentaba a una chica que vivía próxima a tu casa nueva.

Y, antes de irte de viaje de larga estancia, por 13 años, te visité en el trabajo. Era cliente de la empresa donde trabajabasy mi padre también.

Luego, cuando volviste a la ciudad y fuiste a vivir a la que hoy es nuestra casa, – que estuvo cerrada hasta tu vuelta durante años,te encontré en aquella cafetería que frecuentabas como por casualidad. No fue casualidad, Sofía. Estaba predestinado así porque lo elegimos de ese modo antes de venir aquí.

Constantemente estuve a tu alrededor, cercándote y protegiéndote, solo que no nos conocíamos porque no era el momento. Ahora lo es.

-¿Por eso no te fuiste destinado a trabajar fuera cuando tu empresa te lo propuso porque cerraba?

-Eso es, Sofía. ¿Cómo me iba a marchar lejos? No podía distanciarme. Siempre permanecí junto a ti y cuando llegó el preciso instante de habernos encontrado, una fuerza indescriptible me impulsaba en lo más hondo a no despegarme de tu lado.

-Pero yo dudéde ti. Dudé en si te marcharías o no. No sabía que siempre habías estado ahí. Todo esto lo descubrimos después.

-Y ese fue tu aprendizaje, Sofía. La confianza. No supimos nada de esto porque no era la ocasión. Primero tuvimos que atravesar lo ocurrido en este Samsara que elegimos vivir.

Tu plena confianza de corazón se expuso a prueba, siendo un obstáculo más de los enredos de este sueño que estamos viviendo para poder trascender nuestro verdadero Ser.

-Así que siempre estuviste ahí, junto a mí. ¿Cómo pude desconfiar de la pureza de tu amor?

-Porque dudaste de tu propio corazón. Sofía, mira mis ojos y contemplarás el espejo de tu alma. Yo soy tú y tú eres yo. Continuamente me mantuve presente y ahora soy una manifestación encarnada de ti misma. Una viva expresión del amor universal que sientes.

Tu amor verdadero que trasciende todo plano físico me ha traído hacia ti. Soy el reflejo de ti misma, tu otra parte, el reflejo de tu alma.

-Ahora “recuerdo”, Nicolás. “Recuerdo” con claridad el “Pacto”

-Lo sé.- decía Nicolás, esbozando una amplia sonrisa llena de bondad y amor infinito.

 

El “Recuerdo” se desvaneció pronto. Se produjo como un atisbo de luz en la mente de Sofía, aunque pudiendo advertir la autenticidad de su esencia. De repente, el ruido de un bullicio cercano a un refugio que había a unos escasos metros, los distrajo de aquella conversación. Habían vuelto a la “Realidad”, y a todo el alboroto y enredo que el mundo finito de cambio supone, en la confluencia de vagar por la rueda de continuo sufrimiento y renacimiento del ciclo de la vida.

 

Rocío Castro

 

4 thoughts on “Cuentoterapia para adultos, narraciones para el alma

  1. liliana says:

    quisiera saber si hay talleres cuento terapia para poder asisti

  2. Raquela Jimeno San Juan says:

    Liliana, buenas tardes y gracias por contactar con Buenasterapias. ¿Puedes decirnos dónde vives? Así podremos orientarte mejor. Saludos cordiales

  3. TURIX MAYA says:

    H E R M O S O Y GRATIFICANTE !!!

  4. Raquela Jimeno San Juan says:

    Gracias y feliz semana!

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 Google+ 0 Pin It Share 0 LinkedIn 0 Email -- 0 Flares ×