Doulas: ¡Estoy embarazada, sé parir … y no me siento enferma!

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¿Qué es una Doula y qué papel juega en tu embarazo y parto? ¿Cómo te acompaña y qué maravillas te muestra? Ya lo decía Casilda Rodrigañez: “Para parir con placer, hemos de empezar por explicar a nuestras hijas que tienen útero, que cuando se llenan de emoción y amor, palpita con placer… Las mujeres tenemos que contarnos muchas cosas: De mujer a mujer, de mujer a niña, de madre a hija, de vientre a vientre”.  María Rodríguez Chacón, nueva colaboradora Bt, te abre las puertas al poder femenino, al tuyo, y te invita a vivir sin miedo tu bendito embarazo y tu parto sagrado.

 

María trabaja en Sevilla y es doula, naturópata, reflexóloga podal y especialista en nutrición energética. La encontrarás en sus talleres “Gestando con amor”.

Antiguamente las mujeres daban a luz en la intimidad de sus casas, rodeadas de otras mujeres, familiares, amigas, vecinas… que conocían el proceso y la acompañaban. El marido normalmente esperaba fuera, y los médicos eran avisados por las matronas o parteras si se complicaban los partos. En general había una red de apoyo, había siempre una mujer experimentada que ya sabía, que ayudaba, y el embarazo se vivía en compañía. Desde que empezaba el embarazo, durante los nueve meses y hasta llegar al parto, se vivía de forma diferente a como se vive ahora.

 

A embarazo feliz

imagen: reflexologiaranvvai.es

 

Tras el parto, igualmente era importante el periodo del puerperio y la crianza, era un momento donde las otras mujeres, participaban, la acompañaban, estaban ahí si las necesitabas, compartían el momento, ayudando con las tareas de la casa, la comida, dando consejos en la lactancia si hacía falta, cuidando a los niños. Las mujeres conformaban una red de apoyo…

Llega un momento en el que el parto, la presencia de la parteras en casa y la de otras mujeres cercanas a la familia desaparece y este momento se desarrolla en los ambulatorios y hospitales. El embarazo y el parto se convierten en una especialidad médica y pasan a ser atendido por sanitarios y ser, por tanto, un proceso médico. Este cambio supone un avance a la hora de dar a luz porque hay menos muertes y complicaciones que en tiempos pasados, pero por otro lado provoca que los partos se conviertan en un acto médico, intervenido, con sus protocolos correspondientes.

Asimismo con el tiempo, la vida va cambiando, hay un gran movimiento desde el campo a la ciudad y a la vez una tendencia a la individualización. Desde hace ya unos años, las familias son cada vez más pequeñas y no están tan unidas en el espacio y el tiempo. Esta vida en la que tenemos pocas relaciones de sostén, influye en la forma en la que se vive el embarazo, el parto y postparto. Pasamos de esas grandes familias que viven juntas o casi juntas en tribu, a ser familias más reducidas y vivir separadamente, y a no tener casi relación con los vecinos y personas cercanas.

De esta forma, por lo general, las mujeres están solas durante todo el proceso de embarazo. Sin la referencia de ese entorno femenino que ya lo ha vivido, que conoce y sabe qué pasa y qué puede hacer, con quien compartir momentos, emociones y donde sentirse apoyada. La mujer llega al embarazo sin saber muy bien qué va a suceder, esto sumado a que el sistema médico trata el embarazo como una enfermedad, un proceso que hay que intervenir y un momento en el que la mujer tiene que ser controlada. En este contexto, el embarazo y parto pueden convertirse en un momento tenso, lleno de desconocimiento, de miedo y ansiedad…

Ocurre que el sistema médico no siempre acompaña. Hay magníficos profesionales en ambulatorios y hospitales, sí, pero los protocolos y el sistema hacen que por lo general el proceso de embarazo y parto se viva como una enfermedad que debe ser intervenida y controlada. En ese sistema no todos los profesionales acompañan de manera integral, y con esto me refiero a los miedos, las dudas, las emociones que vive una mujer durante su embarazo y que determinarán en gran medida cómo llegue y viva el parto. Ni el embarazo ni el parto son enfermedades ni patologías que hay que intervenir ni controlar, es un proceso totalmente natural y fisiológico; siempre por supuesto, hablando de una mujer sana con un embarazo normal.

 

si

imagen: blog.saludycalidad.com

 

Debido a esta situación, aparece la necesidad de buscar fuera del sistema médico, en caso de que éste no lo ofrezca, un acompañamiento más humanizado. Un acompañamiento que apoye, que haga conectar a las mujeres con su fuerza y su poder.

La mujer tiene un conocimiento ancestral y un poder inigualable que la conecta con la tierra, con los ciclos de la vida, con el poder de gestar y parir, el poder de dar vida, la mujer ya sabe parir, lo lleva innato.

Es probable que durante el embarazo la mujer se  encuentre un espacio donde se siente frágil,  donde donde le tiene miedo al dolor en el parto, donde piensa que todo lo que ocurre en esos nueve meses no tiene conexión con lo que le está sucediendo dentro, donde debe vivir desde la razón y estar “a la altura” de cualquier otra mujer que no esté embarazada. Todas estas premisas la desconectan de su poder.

Y es entonces que  aparece la figura del acompañamiento al embarazo y la presencia de la doula, cuyo acompañamiento puede prolongarse durante el puerperio si así se desea.

La doula es una mujer (también hay algunos hombres) que hace el papel de esa antigua fémina experimentada o comadre, que da la mano, que sostiene y que recuerda lo que la mujer ya sabe de forma instintiva, lo que ya lleva dentro de ella, le devuelve la confianza en la sabiduría de su cuerpo y le ayuda a conectar con su fuerza. La doula es una persona que acompaña a nivel emocional, que no forma parte del sistema médico, que no atiende el parto ni le dice a la mujer lo que tiene que hacer.

Lo importante, lo hermoso del acompañamiento, es que la mujer se reencuentra con su cuerpo, con su movimiento, con su conocimiento ancestral. Todo ello está abriendo un nuevo camino, o no tan nuevo, el de la mujer pariendo, no ayudada ni intervenida al dar a luz, en el que el embarazo le abre la posibilidad de conectar con su esencia, con su fuerza y conocimiento. Y no importa dónde de a luz (en el  hospital o en casa), sino cómo lo hace: partiendo de la sabiduría que le da el embarazo, conociendo las opciones que tiene a su alcance y sus necesidades y deseos en el parto, darle la bienvenida a su bebé en un acto natural y fisiológico, vivirlo como lo que es, un momento poderoso de la vida.

Que las mujeres estamos preparadas para dar a luz de forma natural no significa que haya situaciones en las que sea necesario durante el embarazo y el parto una intervención con sus protocolos. Por supuesto también hay magníficos profesionales sanitarios, dentro y fuera del sistema médico, que acompañan el embarazo de una forma maravillosa e integral. En esos casos no será necesario buscar el acompañamiento externo.

“Si todas las mujeres tuvieran la oportunidad de presenciar partos, como lo hacían antes, tal vez todo este temor a lo desconocido no estaría tan presente.” Carolina Cottens.

“Para parir con placer, hemos de empezar por explicar a nuestras hijas que tienen útero, que cuando se llenan de emoción y amor, palpita con placer… las mujeres tenemos que contarnos muchas cosas: De mujer a mujer, de mujer a niña, de madre a hija, de vientre a vientre.” Casilda Rodrigañez.

GESTANDO CON AMOR

 

María Rch

Naturópata y doula

Gestando con Amor

9 thoughts on “Doulas: ¡Estoy embarazada, sé parir … y no me siento enferma!

  1. Me parece genial este tipo de acompañamiento. Solo propongo una cosa: cambiar el término “doula” (desconozco quién lo popularizó NI CON QUÉ INTENCIONES) por otro menos cargado semánticamente. En griego clásico “doula” significa ESCLAVA…

  2. Raquela Jimeno San Juan says:

    Jesús, le hacemos llegar tu propuesta a María. Gracias por tu comentario y feliz fin de semana.

  3. Maria Rodriguez says:

    Gracias Jesús por tu comentario, el acompañamiento durante el embarazo es siempre importante para la mujer.
    Respecto al término, sí que literalmente en griego significa esclava pero también se puede traducir como mujer que sirve a otra durante el embarazo… Hay autores que sitúan su procedencia en la lengua indi, donde doula significa mujer experimentada, un significado más adecuado a lo que es y con menos carga, como comentas.

  4. Ana Cuesta Roldán says:

    Gracias María, realmente hermosas tus palabras y agradecida por tu visión de la mujer embarazada y lo imprescindible que es comunicar a quienes tengan hijas todas las sensaciones y cada parte de nuestro “aparato reproductor” ( yo cambiaría esta frase, parece que hablamos de un aparato de radio o CD…me explico?). Yo que hablo cada día con mujeres muy jóvenes y no tan jóvenes; resulta que no tienen ni idea de su propio cuerpo y mucho menos de la complejidad de estos órganos reproductorres. Tremenda la ignorancia… y digo yo: para qué están Las Escuelas Públicas y los Institutos? dónde están las personas que deben conectar con estas niñas y hacerles saber de sus privilegios y de las consecuencias de prácticas de sexo sin control??? En fin, hay mucho por hacer y este es un buen camino. Enhorabuena y adelante. Un abrazo especial en este DÍA INTERNACIONAL LAS MUJERES (aunque no sé muy bien. Después de 45 años en lucha y mirad como estamos….) intentando rescatar nuestro propio espacio y que nos dejen en paz con nuestra DIGNIDAD POR DELANTE.

  5. Raquela Jimeno San Juan says:

    Gracias, Ana, por tus palabras. Feliz semana

  6. Maria Rodriguez Chacon says:

    Hola Ana,

    A las mujeres desde que somos niñas nos dicen que la regla duele, nos hablan de ella como un lastre, como un sufrimiento, nos hablan de la patología. No nos cuentan cómo es nuestro cuerpo, ni nos cuentan sobre la menstruación y nuestro ciclo y sus maravillas. Desde pequeñas aprendemos a odiar la regla, a no conocer ni disfrutar de nuestro cuerpo y nuestra menstruación. Sí nos enseñan a estar quietas, a no gritar, a obedecer… esta situación condiciona el modo en el que vamos a vivir los meses de embarazo y el momento del parto, que se va a convertir en algo patológico, algo que supone un tema médico y que hay que controlar, que da miedo y que no puedo ni confío en la sabiduría de mi cuerpo… ¿Cómo voy a confiar, si no lo conozco…?
    Como dices el acompañamiento debería empezar muchísimo antes. El trabajo empieza por enseñar a niñas y adolescentes su cuerpo y cómo es su ciclo menstrual, a disfrutarlo y vivirlo sin temerlo ni odiarlo.
    Gracias Ana, tenemos mucho trabajo por delante, sí

  7. Alma says:

    Como madre y mujer a favor del parto natural y respetado estoy de acuerdo con este artículo. En el parto necesitamos que nos acompañes y nos sostengan, lo demás lo hace nuestro cuerpo y nuestro instinto natural. Me gusta del artículo que no rechaza ni menosprecia la figura y función médicas, tan necesarias en partos especiales. La figura de la doula me parece esencial, con la formación adecuada claro está. Como dice la autora también es necesario acompañar a la madre en el postparto, ámbito habitualmente olvidado ya que se supone que al dar a luz “ya está” y la mujer vuelve a ser la misma y puede hacerse cargo de lo mismo que antes y del bebé…nada más lejos de la realidad. Gran artículo. Completo y respetuoso.

  8. Raquela Jimeno San Juan says:

    Gracias, Alma, por tus comentarios. Feliz semana

  9. Maria Rodriguez says:

    Hola Alma, como comentas, es muy importante ese acompañamiento en el postparto, una etapa complicada y bastante olvidada. Es como si todos los cambios que experimenta la mujer durante la etapa de embarazo y todo ese movimiento, dudas y necesidades acaban en el parto, y la mujer por lo general se encuentra sola ante los grandes cambios internos y externos… Gracias por tu comentario

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