Eguzkilore, la Flor del Sol

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El Eguzquilore o flor del Sol está presente en la puerta de entrada de casas y caseríos vascos. Os presentamos a Inés Bengoa, narradora oral y actriz profesional que se suma como Colaboradora en Buenasterapias para hablarnos sobre mitología vasca. ¡Leyendas al poder! 

Inés es cuentacuentos infantil y de adultos, realiza visitas guiadas dramatizadas, animación a la lectura, cursos y talleres. Hoy sabrás qué es el Eguzkilore y por qué está presente en muchos hogares vascos. Inés, bienvenida. Gracias por trazar puentes mágicos…

 

Todos los pueblos y comunidades del planeta han buscado una forma de explicar el mundo y los seres que habitan en él. Cada cultura ha tratado de transmitir a las siguientes generaciones valores, formas de supervivencia, sentimientos, certezas, aprendizajes,… una visión de la vida y de la muerte.

En la mitología vasca sucede de igual manera desde hace más de 2000 años. La tradición oral ha permitido que todas las enseñanzas de nuestros antepasados nos llegaran en forma de relatos, de mitos o creencias. Así, las cosas más sencillas del día a día se cargan de significado y nos hacen sentir un miembro más de la comunidad.

 

Como muestra, me gustaría obsequiaros con esta pequeña leyenda, que forma parte de la mitología vasca, y habla de cómo surgieron el Sol, la Luna y el Eguzkilore. El Eguzkilore o Flor del Sol es una especie de cardo de color amarillo, y es muy habitual verlo en la puerta de entrada de muchas casas y caseríos del País Vasco.

 

 

Imagen con la flor del sol o eguzkilore

imagen: sorginkeria.blogia.com

 

Espero que os guste.

 

Hace mucho tiempo, cuando los primeros humanos habitaban la Tierra no había Sol ni Luna, y la gente vivía con miedo a los genios y monstruos que salían de las profundidades.

Un día un grupo de hombres y mujeres decidió pedir ayuda a la Tierra:

– Madre Tierra, en esta oscuridad vivimos en peligro constante, haz algo para protegernos.

La Tierra no hizo caso alguno a sus quejas, pero los humanos no cejaron en su empeño, y una y otra vez volvieron a pedirle protección. Por fin, recibieron respuesta:

– Me habéis pedido ayuda una y otra vez, así que he decidido ayudaros. Crearé para vosotros un ser luminoso y lo llamaréis Ilazki.

Y así la Tierra creó la Luna.

Al principio, los hombres y mujeres sentían miedo de ese ser que cambiaba de forma en lo alto del cielo, y no se atrevían a salir de sus cuevas. Con el paso del tiempo, se fueron acostumbrando.

Los genios y monstruos también se asustaron de esa brillante y nueva presencia pero, al igual que los humanos, pronto se acostumbraron a ella y comenzaron a atacar a todo el que se asomara fuera de su cueva.

Así pues, mujeres y hombres acudieron de nuevo en busca de la Tierra.

– Madre Tierra, estamos muy contentos porque has creado la Luna, pero los genios siguen atacándonos. Necesitamos algo más poderoso. 

– Está bien –dijo la Tierra-, haré un ser mucho más luminoso que el anterior y lo llamaréis Eki.

Y así la Tierra creó al Sol. A partir de entonces el Sol será el día y la Luna la noche.

El Sol lucía grande, luminoso y caliente en el cielo. Al principio, los humanos tuvieron que habituarse a él, pero rápidamente se dieron cuenta de que el Sol no sólo asustaba a los genios sino que no conseguían acostumbrarse a él y solo salían por la noche. Además, gracias al calor y a la luz que emanaba crecían plantas de colores y árboles frutales. Rápidamente fueron a agradecer a la Tierra este nuevo regalo y a pedirle una cosa más.

– Madre Tierra, queremos agradecerte la creación del Sol y de la Luna, pero todavía nos falta algo más: por las noches los genios nos acechan y atacan.

En ese momento la Tierra habló, y dijo:

– ¡Está bien! Os ayudaré una vez más: crearé una hermosa flor para vosotros, hermosa y con muchas hojas, y cuando los genios nocturnos la vean pensarán que es el Sol.

 

Imagen de Inés con su Flor del Sol en la puerta de su casa

Inés con la Flor del Sol en la puerta de su casa

 

Y así la Tierra creó el Eguzkilore. Esta flor ha defendido las casas de las familias vascas de todos los males (malos espíritus, brujas, genios malvados, tormentas…).

Todavía hoy se puede ver un Eguzkilore adornando la puerta de entrada de muchas casas. Ahora ya sabéis por qué es.

(Leyenda popular recogida de la página web www.puntubi.com)

 

 

 

 

 

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