Secretos de familia, Órdenes del Amor y Constelaciones Familiares

2 Flares Twitter 0 Facebook 2 Google+ 0 Pin It Share 0 LinkedIn 0 Email -- 2 Flares ×

Según las constelaciones familiares, cuando tu bisabuelo, tu abuela o tus tíos han vivido los desastres de una guerra es probable que en tu vida o en la de algún familiar cercano, haya dificultad para generar energía económica, sensación de no merecimiento, incapacidad para mantener relaciones de pareja estables, etc.

Nuestro entrevistado, Luis Juárez Castillo, es constelador familiar. Vive y trabaja en Sevilla. Él nos explica quién es Bert Hellinger (creador de las Constelaciones Familiares), qué es una constelación familiar y cómo funciona. Hablará de las repercusiones de la guerra en los descendientes de una familia y de lo poco saludables que son los secretos familiares.  

Bt: Luis, ¿quién es Bert Hellinger? ¿Lo conociste personalmente?

Bert Hellinger es un hombre asombroso. A sus 89 años mantiene una destacable actividad social por diferentes países donde dirige seminarios y cursos sobre el método de Constelaciones Familiares que él creó y que le ha llevado a estar considerado como uno de los terapeutas más prestigiosos del momento. Además, es un autor prolífico y un conferenciante audaz, capaz de sostener sus convicciones en temas tan sensibles como la vinculación entre víctimas y victimarios en casos de asesinato o incesto, por ejemplo, ante grandes audiencias.

Imagen de Bert Hellinger. Imagen: es.wikipedia.org

Bert Hellinger. imagen: es.wikipedia.org

 

Bert Hellinger es una persona comprometida con su obra y su tiempo, como lo demuestra el continuo desarrollo de su teoría de los órdenes del amor. Con voz poética habla sobre lo obvio, el fenómeno, lo que se concita y actúa en cualquier asunto humano, lo que es, en fin, alejado de discursos académicos y sofisticados, para descubrirnos una mirada sensible que penetra en la misma naturaleza de las cosas.

 

Se formó como antropólogo, filósofo y pedagogo. En su biografía encontramos que ejerció de misionero católico entre la población zulú de Sudáfrica durante 16 años, antes de girar su interés y actividad hacia la psicoterapia, campo en el que se inicia en terapias de grupo, Psicoanálisis, Terapia Primal, PNL, Análisis Transaccional, Terapia Gestalt, terapias familiares y sistémicas e hipnosis, además de conocer a fondo la obre a J. L. Moreno, creador del Psicodrama, y la de Virginia Satir.

Toda esta experiencia impregnará posteriormente su propuesta fenomenológica sintetizada en el método Constelaciones Familiares. Este método contiene un aspecto teórico, desarrollado a partir de la definición de los órdenes del amor, y una tecnología comprometida con la búsqueda de soluciones y aplicada en áreas de salud, psicoterapia, escuela e instituciones y organizaciones.

En el año 2006 tuve la oportunidad de participar en uno de sus seminarios durante cinco días en la ciudad de Pilas (Sevilla). En un primer momento ocupó mi atención su sonrisa permanente, su amable mirada y la voz templada y algo divertida con la que se expresaba, como si a través de ello fuera a asomar un niño, ese niño que percibí capaz de disfrutar escuchando una soleá o interviniendo en un asunto de la gravedad de los tratados en constelaciones.

Quizá sea este deseo de vida, de presencia y gozo que anida en los niños libres el factor que te permite abrirte y entregarte a lo que se manifiesta, sin buscar refugio en categorías teóricas o dejándote atrapar en los juegos psicológicos que hábilmente se plantean en el contexto de la psicoterapia y de la vida.

También hay quien juzga a Hellinger como una persona dura y autoritaria por sus afirmaciones o porque puede interrumpir una intervención dejando al paciente frustrado. Yo he presenciado una situación como la que acabo de mencionar.En aquella ocasión la participante requirió los servicios de Hellinger para trabajar el caso de su hija adolescente. Después de intercambiar algunas frases y de un breve contacto visual entre ambos, Hellinger concluyó que no podía trabajar con ella porque no le estaba tomando en serio, que estaba jugando con él, le dijo. Ahí acabó la constelación.

La primera sensación que tuve tras la finalización de esta intervención fue angustiosa, ya que entendía que la participante había descrito un escenario desesperado para ella y su hija. Yo deseaba que se pudiera encontrar una solución.

En un segundo momento intenté averiguar qué es lo que Hellinger podría haber percibido para negarse de forma tan rotunda a trabajar el caso que se le planteaba y, entonces, me centré en el lenguaje no verbal de la participante, en lo que se da por sentado y se comunica a través del cuerpo y de otros elementos presentes en cualquier voz. A menudo, aquello que se dice cuando se habla, lo explícito, contradice aquello de lo que se está hablando en realidad, lo implícito. Esto último determina el sentido y la expectativa sobre lo que se espera del hecho comunicativo.

 

En el caso que comento aprecié que hubo diferencia entre estos dos elementos del habla y, por lo tanto, falta de congruencia entre lo que la participante decía querer con sus enunciados verbales y lo que expresaba su comportamiento no verbal, a saber: ninguna solución que me des va a ser acertada.

Sin duda se ha de tener una gran confianza y fortaleza para comenzar un seminario de esta manera ante un auditorio de más de 800 personas. También para saber retirarse cuando no se tiene aquello que el paciente te pide o, como en el caso mencionado, para confrontar una actitud contumaz.

 

Bt: ¿Qué ocurre en  una constelación familiar y de qué premisas parte? ¿Cómo descubre Hellinger la dinámica familiar con respecto a los Órdenes del Amor? 

Lo fundamental de las constelaciones familiares consiste en su capacidad para encontrar soluciones profundas y duraderas a una gran variedad de problemas y de situaciones personales, familiares,  relacionales, laborales y organizacionales planteados en diferentes contextos, desde el terapéutico hasta el ámbito de la justicia pasando por la educación, la mediación y las organizaciones, entre otros. Para ello las constelaciones tienen una estimable potencia para desvelar gran cantidad de información acerca de la estructura, el orden y las interacciones que mantienen las personas en cualquier sistema humano, en un tiempo en verdad breve.

En la práctica, una constelación familiar consiste en la representación de una situación previamente definida entre quien dirige la constelación y una persona que busca resolver algún asunto importante del tipo de los mencionados antes. Generalmente se realiza en un contexto de grupo aunque, en ocasiones, también dirijo constelaciones en sesiones individuales.

 

imagen de Luis Juárez en una sesión de constelaciones familiares

Luis Juárez en una sesión de constelaciones familiares

 

A partir de este primer contacto se decide quiénes son las personas y los elementos de la situación planteada necesarios para realizar la constelación, indicando al cliente que elija representantes para ellos entre los participantes presentes y los sitúe en el espacio de la sala. Se configura así una representación que refleja externamente la imagen interna del cliente acerca de sus vínculos, su red de relaciones y de cómo percibe las conexiones y el lugar que ocupa cada quien en el sistema. Con esta información el facilitador opera validando sus hipótesis acerca de las implicaciones y consecuencias  del conflicto y de las soluciones adecuadas.

Lo que sorprende y sobrecoge de una constelación no es que unas personas estén distribuidas aleatoriamente en un espacio delimitado al modo de personajes en un escenario, sino lo que se manifiesta, lo que es sentido y percibido por los representantes y asistentes y, por supuesto, por la persona que constela su sistema.

 

Cada vez que he dirigido o asistido a una constelación he comprobado que los representantes sienten las sensaciones de quienes representan, sin necesidad de tener información previa del asunto que se trata. Trabajando con estas fuerzas que actúan en los sistemas humanos y se manifiestan en una constelación, el facilitador experimentado puede encontrar una vía hacia una buena solución para las personas implicadas, soluciones a menudo originales y contraintuitivas.

Constelaciones familiares ofrece soluciones orientadas a cerrar las causas originales que generan el sufrimiento, de manera que los miembros del sistema puedan asumir sus propias responsabilidades, y no otras, ocupando el lugar de dignidad que les corresponde. De este modo se rompen las dependencias de los miembros actuales con lo no resuelto por los anteriores miembros del sistema familiar.

La evidencia de haber encontrado una buena solución al problema planteado es el efecto liberador y de bienestar que sienten tanto los representantes como el paciente. A ello se suma la comprensión intuitiva de la dinámica del problema y de la dirección adecuada para alcanzar una solución satisfactoria y justa a las demandas planteadas.

Sobre la segunda parte de la pregunta, cómo descubre Hellinger la dinámica familiar con respecto a los órdenes del amor, podría decirse que de forma empírica al comprobar el efecto que la aplicación de las premisas de los órdenes del amor tenía sobre las personas con las que trabajó en sus grupos. Hellinger, ya lo he dicho, es una persona con una gran formación intelectual y terapéutica y como científico se le podría considerar miembro de la tradición fenomenológica.

Constelaciones familiares, como metodología fenomenológica, comparte el objeto de estudio y el campo de aplicación: las personas y las relaciones que mantienen en el contexto de una familia o de un grupo formal. Utilizando este enfoque epistemológico se ha desarrollado el concepto de alma o conciencia familiar. Este concepto, obtenido a partir de las evidencias recogidas en la práctica de las constelaciones, impregna el contenido de los órdenes del amor. Voy a intentar explicarlo.

Las personas, al mismo tiempo que tenemos capacidades para percibir múltiples  elementos, hechos y estados, somos capaces de percibir patrones, dinámicas e interacciones. Estas informaciones quedan grabadas sirviendo de esquemas cognitivos y afectivos con los que dirigimos nuestros actos. De otro lado, como personas nuestro comportamiento está motivado, es decir, seguimos una dirección movidos por una intención. En este devenir asignamos significados a aquello que acontece, al mundo en tanto mundo. Además, más allá de la herencia genética y cultural, mantenemos conexiones con nuestros antepasados, podría decirse que somos leales al mundo de significados que identifica nuestro propio sistema familiar.

 

En este sentido, la terapia familiar y las constelaciones han documentado casos en los que puede comprobarse la repetición de patrones de comportamiento o destino entre miembros de distintas generaciones dentro de un sistema, como, por ejemplo, en el caso de hijos que corren la misma suerte que los padres y se suicidan o repudian a sus cónyuges, o se mantienen en un mismo nivel de desarrollo económico o profesional. En el contexto del significado, estos miembros comparten una misma definición de la existencia que, en el caso del hijo sería la expresión de su lealtad al padre y, por extensión, al sistema. Esta forma de vínculo está mediado por un amor ciego: mágicamente se actúa como si con el sacrificio  personal se pudiera redimir el sufrimiento de la persona amada.

Esta forma de proceder, motivada por lealtades invisibles, tiene que ver con lo que Hellinger llama consciencia moral o emocional, diferente al alma o consciencia familiar. La conciencia moral explica la determinación con que las personas se vinculan a su sistema en defensa de su supervivencia física o moral. La fuerza que mueve estos engranajes es el temor a perder la pertenencia al grupo expresada en la dicotomía inocencia-culpabilidad. Así, experimentamos inocencia cuando percibimos que nuestro proceder y sentir no pone en riesgo nuestra pertenencia y culpabilidad cuando sí. Este es el eje por el que nos movemos cuando se está sujeto a esta consciencia.

 

A esta conciencia moral se le antepone otra más primitiva que vela porque todos los que pertenecen al grupo sean incluidos en él y porque cada cual ocupe el lugar de dignidad que le corresponde, en un contexto de intercambios equilibrados. Estos tres elementos: derecho a pertenecer, el orden por el que quien llegó antes tiene prioridad y la relación entre el dar y el tomar, son la sustancia de lo que Hellinger ha dado a conocer como los órdenes del amor, desde donde se expresaría el alma o conciencia familiar. Esta consciencia familiar es la fuerza con la que se trabaja en constelaciones, de manera que cuando un sistema está alineado con ella mantiene un intercambio enriquecedor con el mundo y entre sus miembros fluye el amor. Evidencia de la relación entre las dinámicas familiares y los órdenes del amor.

 

Las premisas sobre las que se trabaja en constelaciones familiares están derivadas de los órdenes del amor mencionados.

  • Hay casos en que la premisa implicada tiene que ver con el primero de estos órdenes: el derecho a la pertenencia de todos los miembros del sistema, en los que se observa el efecto beneficioso que tiene para el cliente reconocer su derecho a pertenecer de quien fue excluido.

Pertenecen al sistema en primer lugar la familia nuclear: padres, hijos y hermanos; después está la familia extensa con los abuelos a la cabeza, más los tíos, los hermanos de los abuelos y los bisabuelos, llegando incluso hasta la tercera generación anterior. También pertenecen todos los que hicieron sitio para que otros posteriores tuvieran cabida, por ejemplo: parejas anteriores de los padres. A estos hay que incluir los que sufrieron o infligieron alguna desgracia o beneficio en el que estuviera implicado algún miembro de la familia, es decir víctimas y victimarios.

  • Respecto al segundo de los órdenes del amor, el orden, las premisas tienen que ver con la alteración de ese orden. Por ejemplo, cuando un posterior se hace cargo de algo que le corresponde a un anterior, como en el caso de los hijos que ocupan el lugar de uno de los padres y se hacen “grandes” donde en realidad son los pequeños.

 

En el campo de las organizaciones puede ocurrir que la falta de reconocimiento por parte de empleados y directivos a aquellos que llegaron antes, aunque ocupen un lugar inferior en la estructura de la organización, sea la causa del malestar entre los integrantes de un equipo de trabajo y acabe afectando al rendimiento e, incluso, a la propia viabilidad de la empresa.

  • El tercer grupo de premisas se relacionan con el equilibrio entre el dar y el tomar. Desde la Terapia Familiar Sistémica se ha constatado que en las familias existe un balance implícito o contabilidad interna por el que se actualizan las transacciones de todos sus miembros y se compensan los desequilibrios y las injusticias, incluso entre miembros de diferentes generaciones.

 

Un caso  frecuente del desequilibrio entre el dar y el tomar con consecuencias dramáticas es el de los trastornos de la alimentación, anorexia y bulimia. Estos son casos típicos de movimientos interrumpidos de un hijo que no obtuvo aquello que deseaba y que en venganza se niega a recibir nada del progenitor y, por extensión, no toma la vida y la responsabilidad de vivirla.

Bt: ¿Cuáles son los acontecimientos relevantes en la vida de una familia o en tu propia biografía que debemos tener en cuenta a la hora de hacer una constelación?

Los acontecimientos relevantes tenidos en cuenta para realizar una constelación son aquellos que tienen que ver con la vida, la sexualidad y la muerte. No interesa tanto la explicación que el paciente da a esos acontecimientos como el acontecimiento mismo, los hechos.

Desde esta óptica son acontecimientos relevantes: las personas nacidas y no reconocidas y las adoptadas; las muertes prematuras (abortos, accidentes, enfermedades, violentas); si algún miembro ha sido excluido, sea porque vulneró los valores del sistema o porque su recuerdo es vergonzoso o doloroso; si no se honró a los que estuvieron antes y se tomó lo que de ellos viene, especialmente de los padres; si alguien ajeno al sistema pagó un precio alto que benefició a algún miembro o viceversa, como en el caso de los que fueron estafados y la estafa afectó a los descendientes; si desde fuera del sistema se ejerció violencia con un resultado trágico para algún miembro o viceversa; las relaciones anteriores en las que hubo compromiso y sexo.

En todas estas circunstancias es probable que algún miembro posterior del sistema adopte comportamientos parecidos a aquellas personas o asuntos no reconocidos. Es por ello que cuando se realiza una constelación se pregunte por las cuestiones relevantes que se han dado en el sistema con el que se está trabajando.

 

Bt: Las familias que han vivido una guerra tienden a guardar determinadas informaciones sobre lo que les ocurrió. Son temas tabúes que no se expresan ni se integran, no se hablan en familia. ¿Por qué no son saludables los “secretos familiares” para la buena marcha de las relaciones y la vida de los miembros de una familia?

En primer lugar habría que diferenciar entre lo que es un secreto familiar y la curiosidad arrogante de quien exige ser informado de aquello que tuvo que ver con un anterior. Esta última forma de proceder afecta al orden familiar.

 

Desde el enfoque de las constelaciones, los secretos familiares generan sufrimiento al sistema y forman parte de aquellos sucesos que han sido excluidos, ya sean sentimientos como la vergüenza, el repudio o la venganza o actos ilícitos, tanto sociales como familiares, como asesinatos, violaciones, abusos, etc. En definitiva, cuando se habla de secretos familiares entendemos que hay una razón moral, con repercusiones sistémicas, para mantener oculta parte de la historia familiar.

Para la conciencia familiar, todo lo que afecta al sistema significativamente forma parte de él. En el caso de los secretos, tanto lo rechazado como quienes estuvieron implicados han de ser reconocidos e incluidos. En primer lugar, por los protagonistas del asunto. Si estos, por cualquiera de las razones mencionadas, no pudieran darle un lugar en el alma familiar otro miembro posterior se hará cargo del asunto, generalmente, identificándose con lo excluido y adoptando su misma posición existencial y destino. Esto vale para todos aquellos incidentes trágicos que se producen en cualquier guerra y perviven ocultos en la memoria familiar.

La Terapia Familiar Sistémica ha introducido un término que refleja la dinámica de los secretos familiares. Se trata del concepto de “chivo expiatorio”.

 

El chivo expiatorio es el miembro que manifiesta síntomas de asuntos que pertenecen al sistema y que son rechazados por el resto de los miembros. Sobre él recae todo lo que el sistema familiar rechaza de sí mismo. Generalmente son personas que tienen un destino difícil asociado a trastornos mentales, conductas disruptivas, adicciones o marginación social.

Cuando se realiza una constelación en la que está implicado un secreto familiar, a menudo tenemos que mirar en las generaciones anteriores. Si todo va bien encontraremos el asunto que atentó contra las creencias y valores del sistema familiar. En estos casos la solución para la implicación sistémica pasa por incluir lo que fue excluido, mientras que la cuestión moral quedaría en manos de quien generó el problema, habitualmente alguien del sistema que excluyó a otro.

Sin embargo, a veces no se puede acceder al secreto aunque persisten los síntomas en el paciente. Sabemos que se trata de un secreto porque los representantes en la constelación se alejan del foco, actúan con gran agitación vegetativa o se agrupan como si susurraran. En este caso, la terapéutica consistiría en que la persona abandone cualquier intento de hacerse cargo del asunto. Aquí, la evidencia de que se ha arribado a una buena solución es el sentimiento de dignidad que comparten los representantes de la constelación.

 

La Guerra Civil Española y las constelaciones

 

Bt: ¿Cómo afectan, según Hellinger, los conflictos armados en las generaciones posteriores de esos hombres y mujeres que vivieron este drama personal y familiar? 

En las guerras es frecuente que se den situaciones referidas a asesinatos, violaciones, torturas, encarcelamientos o delaciones. El dolor por la pérdida de un ser amado o por las injusticias cometidas por él o contra él es un sentimiento humano que puede llegar a sanar el duelo. Las personas salimos fortalecidas cuando logramos salvar situaciones difíciles, sobre todo las que nos exigen más de lo que creíamos que podíamos dar. Sin embargo, podemos ver que hay heridas relacionadas con guerras, tanto en el plano social como en el personal,  que persisten en la memoria generando sufrimiento.

Hellinger y otros autores diferencian entre dolor y sufrimiento. El dolor es consustancial a toda pérdida, su manifestación es aguda y de duración relativamente corta; mientras, el sufrimiento sería la negación del dolor, de todo lo que conlleva la pérdida. Su intensidad es menor pero de duración mayor. Es como el runrún con el que nos acostumbramos a vivir y solo nos damos cuenta de su pesadez cuando desaparece. Otra circunstancia que diferencia el dolor del sufrimiento es que sentimos una empatía espontánea por la persona que pasa por el trance del dolor, mientras que la persona sufridora, con el tiempo, nos llega a parecer antipática.

Desde la terapia familiar se habla de implicaciones sistémicas cuando una persona se queda atrapada en un conflicto que tiene que ver con algún otro miembro del sistema y que, por tanto, no le corresponde. En este mismo sentido, Hellinger dice que el alma familiar vela porque todos los que forman parte del grupo tengan un lugar de dignidad dentro del sistema.

En ambos casos, la cuestión es que una persona puede llegar a identificarse con alguno de los implicados en un conflicto desarrollando su misma sintomatología, casi siempre acompañada de un sufrimiento más o menos intenso. Por ejemplo, cuando se está implicado en un caso en el que un anterior se vio involucrado en un asesinato, se puede llegar a desarrollar comportamientos que lleven a vivir un destino similar al de la víctima o a la del victimario. Este comportamiento se explicaría como una forma de compensación a la exclusión a la que el sistema ha sometido a quien también forma parte de él. Es decir, que lo rechazado regresa para ser resuelto. Recordemos que para el alma familiar cualquier persona que esté relacionada con otro por asuntos de vida o muerte forma parte de su mismo sistema.

 

Las constelaciones familiares han evidenciado la inutilidad de este modo de compensación que, en algunos casos, adopta la forma de expiación. En su lugar, una de las reseñables innovaciones a la solución de estas dramáticas vivencias introducida por Hellinger consiste en reconocer el derecho de pertenencia al sistema familiar tanto de la víctima como del victimario. Esta es una idea extraña, chocante e, incluso, para algunas personas, repudiable.

Sin embargo, tenemos ejemplos actuales en nuestro país que apuntan hacia esa dirección desde esferas diferentes de las constelaciones. Es el caso de los encuentros entre miembros de ETA y algunos familiares de víctimas de terrorismo. Se trata de movimientos que conducen a unos y otros, víctimas y victimarios, a reconocerse mutuamente y a reconciliarse con su propia historia. En definitiva, son movimientos del alma, irresistibles y  en absoluto estratégicos, que permiten vivir el dolor, hacer el duelo y continuar viviendo la vida con dignidad y sin resentimientos.

 

Bt: Habrás presenciado  constelaciones donde la Guerra Civil Española o las dictaduras militares recientes hayan salido a colación para resolver desórdenes muy variados…

En una ocasión se trabajó una constelación donde el tema tratado fue la dificultad para mantener una relación de pareja duradera. El hombre comentó que las parejas que había tenido se quejaban de su mal carácter y con el tiempo le abandonaban. Él decía sentirse confundido, sin saber a qué respondía el resentimiento con el que se había acostumbrado a vivir.

Durante la constelación el representante del abuelo del paciente, muerto durante la guerra civil, se tumbó en el suelo y a su lado se colocó el representante de su asesino. El nieto de la víctima, mientras tanto, comenzó a sentir una furia irresistible hacia el asesino. Este, poco después, se tumbaba al lado del abuelo. Ambos, víctima y victimario se sentían conformes, en paz, como si reconocieran el destino común que compartían y en el que a cada uno le había tocado representar un rol. Entre ambos formaban una conmovedora imagen de reconciliación. En otro momento, el nieto pudo llegar a decirle al asesino: respeto tu destino tan difícil y dejo la responsabilidad y las consecuencias de tus actos contigo. El hombre sintió que algo interno le había ocurrido, algo que lo conmovió y percibió como alivio.

 

Bt: Recomiéndanos uno o dos libros para empezar a familiarizarse con el mundo de las constelaciones familiares.

Actualmente hay publicada abundante literatura sobre el tema constelaciones familiares. Algunos libros están escritos por Bert Hellinger; en otros es coautor y, en un tercer grupo, estarían los libros escritos por otras personas.

 

Imagen de la portada del libro Felicidad Dual, de Bert Hellinger

Felicidad dual. Constelaciones familiares

 

Cronológicamente “Felicidad dual” es el primer libro escrito sobre constelaciones. En él, el editor, Gunthard Weber, y Bert Hellinger hacen un repaso a los principales fundamentos de las constelaciones familiares consiguiendo un texto pormenorizado con sus conceptos, utilidades y procedimientos. El texto, escrito en un género literario a medio camino entre la entrevista, la recogida de datos en contextos grupales, seminarios y cursos de constelaciones familiares y plagada de ejemplos, representaciones y metáforas, consigue que las definiciones conceptuales salgan de su rígido corsé para transformarse en una evocadora narración de las fuerzas que median las relaciones entre las persona.

 

Imagen de la portada del libro Los órdenes del amor

Los órdenes del amor. Bert Hellinger

 

Otro libro recomendable es “Órdenes del amor”, cuyo autor es el propio Hellinger. En él se describen minuciosamente la perspectiva epistemológica fenomenológica desde donde se produce el conocimiento y la metodología de las constelaciones familiares. Salpicado de continuos ejemplos de casos recogidos en sus intervenciones, el autor ilustra la validez de los constructos enunciados en los órdenes del amor.

Para conocer la agenda de Bert Hellinger se puede consultar su web oficial

 

Bt: Y a ti, ¿cómo te ha ido con las Constelaciones Familiares? ¿Te aportaron claridad, otra mirada sobre la familia? ¡Cuéntanos!

 

 

 

2 thoughts on “Secretos de familia, Órdenes del Amor y Constelaciones Familiares

  1. DALILA MERCADO SANCHEZ says:

    Actualmente soy pasante de la Maestría en Terapia Gestalt, dentro de mi proceso he tenido la oportunidad de poder trabajar algunos asuntos emocionales con esta importante herramienta que es Constelaciones, a mi me parece muy completa e importante sobre todo traer lo pasado al presente para resolverlo de raíz. me interesa sus cursos, deseo hoy estoy interesada en hacer una especialidad en Constelaciones Familiares, me enamore de este proceso. Gracias a su Creador Bert Hellinger.

  2. Raquela Jimeno San Juan says:

    Gracias, Dalila, por tu comentario. La Gestalt y las Constelaciones son herramientas compatibles y poderosas para sanar. Feliz semana

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

2 Flares Twitter 0 Facebook 2 Google+ 0 Pin It Share 0 LinkedIn 0 Email -- 2 Flares ×