La confianza y el «observador interno»

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Reyes Lamprea, escritora, consultora y formadora en Registros Akáshicos,  afirma en este artículo de colaboración  que la Confianza no es una actitud, sino un estado del Ser y que las relaciones más importantes que mantienes a lo largo de tu vida proceden de la relación que has mantenido con tus padres. ¿Quién es tu “observador interno” y cómo puede ayudarte a deshacerte del miedo y a confiar en tu grandeza? ¡Agosto es un buen mes para retomar los sueños y proyectos que aún no has materializado. Y septiembre un mes ideal para incluirlos en tu agenda personal!    

 

imagen de reyes lamprea

Reyes Lamprea 

 

En esta ocasión quiero hablar sobre la confianza y la importancia que tiene esta condición en nosotros. Y digo condición pues va más allá de una actitud o postura, se trata de un estado del Ser que, experimentado en la propia vida, invariablemente transforma todo aquello donde se le reserva un espacio de crecimiento.

¿Eres consciente de la importancia de que la confianza forme parte intrínseca de ti?

La confianza es la base de cualquier buena relación y nace de la relación que mantienes contigo mismo o contigo misma. Esto lo llevas posteriormente a todas las áreas de tu vida con las que también mantienes una relación:

Por ejemplo tu relación con tus padres y hermanos, con tu pareja, con tus hijos, con tus parientes,  con tus amigos, tus profesores, y todas aquellas personas con que te relacionas en tu vida diaria.     La forma en que te relacionas con tu vida profesional, con tus jefes, compañeros con la empresa, con tu puesto, con tu sueldo, con tu trabajo…, o con tus negocios o proyectos, con tus socios, con tu plan de empresa, con tus gastos e ingresos, con el personal, los clientes o proveedores.

La relación con tu cuerpo y tu salud física, mental o emocional. La relación con tus finanzas, tu economía familiar, la relación con tus ingresos y gastos, la relación con el dinero…

Las relaciones más importantes que mantienes a lo largo de tu vida proceden de la relación que has mantenido con tus papas, ellos son tu primer amor y aprendes de ellos tus hábitos de relación.  Estos hábitos los llevas a la relación contigo mismo y al resto de tus relaciones.

Es comprensible que vivamos momentos de falta de confianza en nosotros pero resulta absurdo que el temor a los errores, a sus consecuencias o a empeorar una situación personal o de otra persona se convierta en la “condición” auténtica de nuestra vida.

Sabemos que nuestro subconsciente refleja y “reproduce” aquello que hemos “impregnado” en él con nuestro pensamiento y nuestro observador interno. El observador interno es un “personaje” al que es conveniente conocer sinceramente pues ha ido tomando forma con nuestra conciencia, es decir, a través de la percepción que hemos ido tomando de los hechos. De forma más clara puede decirse que nuestro observador es un “invitado semi imaginario” que hemos creado casi de la nada y al que hemos entregado las llaves de “la ciudad”.

Explico esto con algo más de detalle.

El observador es el que “recopila” los datos durante la experiencia y los transmite a nuestra mente en forma de ideas, sensaciones, opciones y juicios de valor. Es aquel amigo invisible que mantiene conversación constante con nosotros, un consejero del que nos fiamos pues le hemos “construido” con nuestras propias percepciones, y nos sentimos a gusto pues sabemos que tiene el nivel de conciencia que nosotros tenemos. Nos sentimos cómodos.

Cuando nacemos venimos sin un campo emocional definido, si observamos a los bebes  o a los niños muy pequeños, ellos viven las experiencias sin grandes aspavientos, simplemente están y no buscan la ocasión de “pensar” en lo que está pasando pues valoran más la experiencia que la “idea” sobre la experiencia.

En su observación del mundo que les rodea comienzan a “imitar” las reacciones emocionales del mundo adulto, a lo que se une su propia iniciación en el terreno emocional con sus primeras experiencias positivas (expansivas) o negativas (contractivas).

Esto irá definiendo su campo emocional a lo que pronto se unirá su observador interno. Durante su vida irá prestando su atención a uno u otro hecho, transmitiendo su “visión y percepción” a su observador. Pasados unos años su confianza está absolutamente delegada en su observador interno, sin recordar que durante la “creación” de su observador era un/a niño/a y quizá su conocimiento del mundo no era muy avanzado.

Situados ahora en cómo se formó nuestro observador podemos plantearnos que algunos de los datos que nos ofrece quizá proceden de conocimientos muy básicos en ciertos asuntos.  Bien, volvamos a la confianza.

Pensemos que durante nuestro crecimiento se han producido hechos que han sido “juzgados” por papá, mamá, un hermano o hermana mayor, un profesor, abuelo, una pareja o un vecino… y esto ha fijado en nosotros la idea de que no podemos depositar mucha confianza en nosotros pues nos equivocamos. Pensemos también como se ha formado el “observador” interno de cada una de estas personas. ¿Es confiable seguir el consejo de nuestro observador, que ha sido “ilustrado” por personas que también tienen distorsionado su propio observador?

Entonces ¿cómo resolvemos esto?

Vamos a partir de la postura “de que estoy equivocado/a”.

Sé que lo que quiero es realizable porque otros ya lo han hecho y como sé que estoy equivocado en mis observaciones internas voy a fijar mi atención en aquellas personas que ya lo han logrado para aprender. Mientras tanto mi observador se va a fijar en aquello que apoya mi propósito y en un tiempo mi observador me traerá datos nuevos, actualizados y de mayor confiabilidad para elaborar mis “tesis internas” con referentes apropiados a mis intenciones.

Este es uno de los caminos a abordar, las sendas son infinitas, lo importante es que nos preguntemos de dónde viene nuestra falta de confianza y cuando hallemos el motivo se disiparán los fantasmas.

Puedes confiar en ti, eso es seguro. Mantén esta idea mientras caen ante tus ojos las antiguas percepciones y tus acciones serán cada vez más y más acertadas, acordes a lo que estás sintiendo.

Os recomendamos este otro artículo de colaboración espontáneo de Reyes Lamprea: «Registros Akáshicos: guía y ayuda para sanar relaciones conflictivas»

http://www.buenasterapias.es/archives/5397

 

BT: Sabemos que los sueños se cumplen. ¿Cuál ha sido tu último sueño convertido en realidad aquí y ahora? ¿Qué proyecto has empezado a materializar? ¡Dale ánimo con tus comentarios a esas personas que ya están en el camino de la Confianza Plena!

3 thoughts on “La confianza y el «observador interno»

  1. Gracias Raquel por tu labor de difusión y tu profesionalidad.
    Un abrazo.

  2. Claudia says:

    Muy cierto. Pero como sanar las carencias con las que hemos venido presentando. Desde las etapas de desarrollo.

  3. Hola Claudia.
    Muy interesante pregunta.
    Puedo decirte que cada caso es diferente y cada forma de vivirlo también. Distintas personas con circunstancias similares reaccionan de formas muy diferentes.
    Lo que he aprendido de mi experiencia personal es que es muy importante «como lo vemos nosotros» y para ello es necesario salir de nuestra postura y preguntarnos si estamos equivocados.

    Cuando tengo dudas sobre cómo «observar» algo que ocurre hago un ejercicio profundo y sencillo, me digo: «se que estoy equivocada» ahora quiero ver la verdad de esta situación, ¿en serio es como yo la veo?

    Yo me alejo un poquito de mi mente que tanto enjuicia e intento encontrar silencio dentro de mi. Esto es muy poderoso y es también valeroso.

    Espero que esto te sirva. Un abrazo amiga.

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