La Tanatología y el buen morir

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Como decía la Dra. Kübler Ross: “la muerte es de vital importancia”. Hay profesionales que se dedican a acompañar a las personas moribundas y a sus familiares: son tanatólogos. Hoy hablamos de la vida y de la muerte con nuestra entrevistada, Pamela Sniezhkin, tanatóloga clínica. Trabaja en México y se formó en la Asociación Mexicana de Tanatología. Emplean reiki, flores de bach y aromaterapia  en estos delicados momentos de tránsito. 

B.T: ¿Qué es la Tanatología? ¿Se podría considerar una especialización terapéutica?

Tanatología deriva del nombre griego Thanatos (muerte) y de Logos: (estudio). Es decir, se refiere al estudio científico de los fenómenos referentes a la muerte. La Tanatología es una disciplina integral que estudia el fenómeno de la muerte en los seres humanos, aplicando el método científico y/o técnicas forenses, tratando de resolver y enfrentar las situaciones conflictivas que suceden en torno a ella, desde distintos ámbitos del saber, como son la medicina, la psicología, la religión y el derecho,  fundamentalmente. Podría considerarse una especialización terapéutica.

Desde la perspectiva psicológica está enfocada a establecer entre el enfermo en tránsito de muerte, su familia y el personal médico que lo atiende, un lazo de confianza, seguridad y bienestar, además de proporcionar en el enfermo terminal, los cuidados necesarios que le aseguren una muerte digna y en paz.

B.T: ¿Dónde puede formarse un futuro tanatólogo?

En México podemos formarnos en la Asociación Mexicana de Tanatología (de la cual soy egresada), en el Instituto Mexicano de Tanatología (donde se formó la psicóloga Adriana Guerra, que colabora con nosotros) y en el Instituto Mexicano de Psicooncología. A ello le sumamos la formación que varias universidades mexicanas ofrecen impartiendo cursos sobre temas tanatológicos.

 

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B.T: ¿Cuál es la labor de un tanatólogo? ¿En México trabajan como personal de la plantilla de los hospitales o centros sanitarios o realizan su labor al margen de la sanidad pública?
La labor del tanatólogo empieza cuando hay un diagnóstico, cuando hay un suceso que altera la estabilidad de un individuo a nivel de pérdida significativa. En México la mayoría de los tanatólogos trabajan como voluntarios o son especialistas que cuentan con conocimientos de tanatología y los ofrecen a la par en su trabajo.

Los tanatólogos tienen la flexibilidad y la apertura de trabajar en casi cualquier circunstancia, se trabaja dentro y fuera del hospital, hay visitas domiciliarias, trabajo en consultorio y ahora ya hay tanatólogos que trabajan en las funerarias.

B.T: ¿Cuándo comienza la tanatología a ser tomada en serio? ¿Elizabeth Kübler Ross tuvo algo que ver con la dignificación de esta labor?
La tanatología en un principio estaba más enfocada a la medicina forense y fue el Dr. Metchnikoff el que acuñó esta palabra en 1901. A nivel de duelo, la tanatología empieza a ser relevante cuando la gente deja de morir en casa y pasa al sistema de salud. Es ahí donde empieza un alejamiento de la muerte y comenzamos a verla como  un acontecimiento que da miedo y causa ansiedad e incertidumbre.

 

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La Dra. Kübler-Ross es muy conocida y relacionada de inmediato con la tanatología pero desde finales de los años 50 ya se estaba hablando y trabajando sobre el concepto de la muerte y el comportamiento. En realidad la tanatología nació en varios lugares casi al mismo tiempo.

La Dra. Cicely Saunders, la Dra. Kübler-Ross, Herman Feifel y otros profesionales empezaron a trabajar con el duelo y los moribundos con diferentes enfoques que ahora forman un trabajo completo sobre la perdida y el cuidado a los enfermos.

 

B.T: Hay muchos tipos de muerte… un cambio drástico en tu vida puede significar dejar morir determinadas creencias o hábitos para asumir otra realidad en tu vida (un divorcio, perder un trabajo de repente, perder tu casa tras un terremoto, etc.) ¿El tanatólogo atiende a estas otras muertes que no son físicas?
Más bien hay muchos tipos de pérdida, muerte solo hay una, la muerte física del cuerpo. En las pérdidas como un divorcio, perder el trabajo, perder la casa, etc. la tanatología acompaña a los protagonistas de estas pérdidas trabajando con el proceso de duelo, eso es lo que tienen en común todas las pérdidas, incluyendo la muerte. Siempre hay un duelo, por lo que siempre hay oportunidad de trabajarlo y sacarlo adelante. El tanatólogo trabaja con el duelo y se apoya en otros especialistas para que el bienestar del paciente sea completo.

 

B.T: La vivencia de una muerte guarda una estrecha relación con la cultura en la que hemos nacido. ¿Es cierto que en México la muerte se experimenta de forma distinta a como lo hacemos en los países europeos? Recuerdo que los años en los que viví en Oaxaca fueron muy reveladores para mí. Noviembre es un mes mágico, parecía que la energía de los difuntos estaba en cada rincón de las casas, de los barrios, del mercado… daba la sensación de que allí la experiencia de la muerte era más natural, menos trágica…
Lo que sucede en México es mágico, como mencionas. En Noviembre festejamos el “Día de Muertos”, una tradición que nos permite llorar, reír, bailar, comer, beber…  y todo gira en relación a nuestros muertos. Los cementerios se visten de naranja y otros colores, aparecen decorados con flor de cempazúchitl y papel picado porque creemos que en ese día los difuntos regresan a convivir con sus familias y así se les colocan altares con luz, para que guíen su camino, y en esos altares está presentes las comidas favoritas del difunto, botellas de agua y de tequila, mole, frutas, pan dulce… y es una fiesta.
También somos un país muy religioso y espiritual y eso siempre ayuda a encontrarle otro sentido a la muerte. Sin embargo, aunque tenemos rituales que nos ayudan a despedirnos de nuestros difuntos (funeral, misa) creo que lo que no hacemos es ser conscientes del trabajo de duelo en esos rituales.  Muchas veces la persona asiste a un funeral en estado de negación, otros son medicados por familiares o son bombardeados con frases que no ayudan y es así como se pierde la oportunidad de empezar a elaborar el duelo. Por otro lado las familias en su dinámica cuentan con rituales.  Estos hay que fomentarlos, rescatarlos o crearlos, independientemente de rituales sociales ya establecidos.

Vivamos donde vivamos seguimos siendo humanos y la sensación de vacío que trae una pérdida, la ambivalencia y la ansiedad son iguales acá en México que en otros países,  por lo que vivir un duelo es necesario. Lamentablemente somos un país con problemas que obligan a la tanatología a tomar un papel más activo. Se vive mucho el duelo por muerte sin cadáver, por secuestros, migración y otras pérdidas que van ligadas a nuestra situación política.

Tú tuviste la oportunidad de vivir en una cuidad maravillosa de México donde todavía hay muchísimas tradiciones que ayudan y fomentan un duelo que al final logre enseñanzas profundas y la conquista del sentido de la vida.

B.T:  ¿Qué sensaciones, emociones, sentimientos nacen cuando uno sabe que se acerca el momento de despedirse de esta vida? ¿Cuándo la persona moribunda es capaz de entregarse en paz a la muerte? ¿De dónde viene el verdadero dolor de morirse?

Este proceso es tan individual que es difícil contestar, cada duelo es como la huella digital. Estas emociones están ligadas al contexto, dependerá del deterioro físico y mental del paciente, de si se encuentra en el hospital o en su casa, de la relación que tiene con las personas a su alrededor. Cuando una persona ya está muy cerca del momento de su muerte se presenta un distanciamiento, se entra en un momento enteramente personal, algunos quieren estar solos. En la cultura mexicana se acostumbra acompañar hasta el último momento al ser querido que esta por morir.

El dolor de morirse a nivel físico viene de toda una cultura que le teme y no sabe usar la morfina, ese tema le pertenece a los cuidados paliativos, que desafortunadamente están “en pañales” en México. El dolor emocional de morirse viene de no haber trabajado en el sentido de vida, de muchos temas que no han sido resueltos y de la incertidumbre de no saber qué pasará o de no saber en qué circunstancias se quedarán los sobrevivientes.

B.T: Hay un libro escrito por Elena Poniatowska titulado “Hasta no verte, Jesús mío” donde Jesusa Palancares, protagonista de la historia, dice en un momento determinado: “Todos deberíamos morirnos como hemos vivido”. ¿Os dice algo esta reflexión?
Ese tipo de reflexiones depende mucho de la interpretación de cada individuo, nosotros la usaríamos más como recurso terapéutico, para iniciar un diálogo sobre cómo ha sido la vida de la persona y cómo espera o cree que deba de ser su muerte.

 

B.T: ¿Qué materias se imparten en un curso de tanatología? ¿Qué literatura se lee?

Las materias que se imparten dependen del lugar donde se estudie, ya que hay diferentes enfoques pero la mayoría incluyen clases sobre religión (para que se conozcan las religiones y sus rituales), espiritualidad, duelo, historia de la tanatología, perfile del tanatólogo, el proceso de morir, cuidados paliativos, depresión, entre otras.
Se leen los libros de la Dra. Kubler-Ross, de Freud, Worden, Neimayer, libros de superación personal, de filosofía. La verdad que la tanatología usa muchísima literatura de apoyo. Sobre apoyos visuales, las películas y documentales son igual de variadas que los libros. Una vez que se entra en el mundo de la tanatología se descubre que las mejores películas tienen que ver con la perdida.

 

B.T: ¿Qué profesionales imparten los cursos de Tanatología?

Las personas que imparten los cursos son en su mayoría son psicólogos, pero hay abogados (para los aspectos legales de la muerte), filósofos, psiquiatras, artistas plásticos, etc. Según mi criterio, la situación personal de los que imparten los cursos debe de ser sana, siempre trabajar como profesional ya que muchas veces la situación personal de algunos alumnos es delicada, muchos van a tomar cursos de tanatología esperando resolver sus propios duelos.

 

B.T: ¿Recomendáis algún tipo de terapia natural para las personas moribundas y/o sus familiares?

 

La recomendación es hacia la apertura, hacia todos los recursos que puedan ayudar. Las flores de Bach o el Reiki han sido maravillosas para el duelo anticipado; la aromaterapia tiene alcances de relajación a muy bajo costo: Cualquier terapia o recurso que pueda acompañar al enfermo, a la familia y al terapeuta no debe de descartarse pero siempre debe ser una decisión responsable y con profesionales.

 

B.T: ¿Cómo debemos vivir para que cuando llegue la muerte estemos preparados y en paz?
Debemos vivir en consciencia, con un sentido de vida. Al estar en conciencia con nuestro entorno y nuestras circunstancias verdaderamente entendemos la finalidad de la vida. Es un camino personal pero la meta es la misma para todos: vivir en plenitud.
El estar preparados para morir es una pequeña parte de esta vida en plenitud porque la muerte dura un instante. Hay que estar preparados para despedirse, para dejar en este plano lo que ya no necesitemos o lo que creemos necesitar dejar en orden. Esta tarea va del centro hacia afuera, empieza con cada individuo pero se va permeando en la familia, el trabajo y entorno.

 

B.T: Si conoces a terapeutas, centros o asociaciones en tu ciudad donde sepas que se imparte preparación para el buen morir, compártela con nosotros. Y, por supuesto, si deseas compartir libros sobre el tema, aquí estamos para difundirlos.

4 thoughts on “La Tanatología y el buen morir

  1. Raquel Jimeno San Juan says:

    Gracias a ti, estimada lectora, por valorar la entrevista. Saludos cordiales del equipo Buenasterapias

  2. Carmen martinez says:

    Los he hecho dos veces con Beatriz Haizea, su labor es ayudar a las personas a partir hacia el Hlgar, además de explicar como es el mas allá te explica la forma en lo importancia de ayudar a las personas moribundas a no tener miedo a la partida, qué se van a encontrar allí, y con quién.

    Ademas es Medium y puede contactar tanto con tus guias como con tus seres queridos,

    Es extraordinaria, pude ayudar a mi marido a partir hacia la luz, de forma ranquila, sin miedo, sin llantos ni apegos, y pude darle la paz y tranquilidad que necesitaba enb esos momentos. Tengo la seguridad de que fue directamente a la luz, sin miedo y que sus guias estaban esperandoles para acompañarlo.

    Posteriormente lo he verificado.

    Otra de las cosas importantes de estos cursos es la tranquilidad y la paz que aporta a la familia, a la hora de despedir al familiar que se marcha, el moribundo capta todo y no debe ver llantos ni que se les diga que se quede, deben ver a sus familiares tranquilos, respetar si quiere o no hablar o despedirse, ofrecerles todos los cuidados pailativos que tengamos a manos, para que esté tranquilo y no tenga dolores.

    Yo estoy contenta y feliz de haberlos hecho. Aunque los repita nunca son iguales, porque Beatriz Haizea cada vez que la veo tiene mas experiencias que contar y cada vez es mas rico y poderoso.

    Saludos.- Carmen Martinez

  3. Raquel Jimeno San Juan says:

    Carmen, gracias por tu testimonio. Sabemos que con estas palabras ayudas a muchos lectores Buenasterapias. Un fraternal abrazo.

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