Meditación cara a la pared

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“La meditación puede, literalmente, cambiar tu cerebro” (Dra. Sara Lazar, neurocientífica). Meditar cara a la pared es una bendición, no un castigo. ¿Qué implica este gesto corporal en tu vida y qué te regala? Que tus ojos abiertos de par en par se topen con una superficie desnuda provoca movimientos en el inconsciente. Exactamente igual ocurre cuando le “das la espalda” al resto de la habitación donde estás meditando. El gesto corporal en esta forma de meditación es ¡toda una declaración de intenciones!

El inconsciente entiende a la perfección los actos simbólicos y sentarse cara a la pared es una ruta sencilla en la que estás expresando tu deseo y voluntad de no distraerte con el mundo exterior, con sus colores, destellos, objetos, ruidos e interferencias… Por un rato -quizá 10 o 15 minutos- vas a desconectar de los estímulos externos ¡para irte contigo, disfrutarte, abrazarte y quererte!

No renuncias al mundo; te conectas con él a través del silencio, la respiración y la austeridad de tu gesto humilde. Esta meditación -como tantas otras- provoca , a veces, emociones encontradas. Te asaltarán pensamientos y resistencias… ¡Perfecto! Dale la bienvenida a todo lo que llegue a ti. El truco será, entonces, que ni te aferres ni te apegues a todo lo que vaya acercándose…

 

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Meditación cara a la pared. Raquela Jimeno San Juan

 

Es hermoso “dejar pasar” como haces cuando miras al cielo y reconoces el baile de las nubes en movimiento. Renuncia a la esclavitud de desear que cada nube vaya donde tú quieres. Déjalas hacer y sé feliz en tu Ser. Las nubes no te pertenecen, las nubes no eres tú. No más están ahí para respirar a su aire y antojo y luego desaparecer.

Meditar cara a la pared implica que ya vas reconociendo que la paz de tu corazón se alcanza desde adentro y que los sobresaltos del exterior son oportunidades maravillosas para volver a tu piel y sentirte arropado por ti mismo y bendecido por el silencio que has buscado y encontrado.

Cada vez que te asalten emociones tóxicas ¡vete a la pared y guarda silencio! A partir de ahora la pared es tu aliada, amiga, cómplice y compañera. ¡La pared es tu maestra! Ella te recuerda que con los ojos no se atisba el horizonte verdadero porque tú no tienes límites y la eternidad también está dentro de ti. Dime, ¿acaso hay algo fuera de ti?

Siento que el lenguaje de Dios, es decir, el lenguaje del Amor, es la Intuición. Y la intuición habla bajito. Si es tu momento, por favor, guarda silencio y escúchala.

Por cierto, el Dalai Lama lo tiene claro: si a todos los niños de ocho años les enseñáramos meditación eliminaríamos la violencia en una sola generación. Niño que ve a un adulto meditando, niño que medita. Os recomiendo que leáis a la Dra. Susan Kaiser.  Su libro “El niño atento” es maravilloso.

Hay hogares que cuentan con la Sala del Silencio para meditar. Los miembros de la familia entran descalzos -sin reloj ni móvil- en un espacio minimalista, desposeído de adornos y florituras. Quizá hay una imagen bella de un paisaje, algunas plantas de interior, varios cojines y mantas por el suelo. Y en la entrada de la habitación, un cartel que cuelga del pomo y tiene dos opciones cromáticas: el color rojo (indica que la habitación está ocupada y que “deseo estar a solas”) y el verde (“puedo compartir mi estancia con los demás”). También hay una cartulina pegada a la pared donde se despliegan las emociones básicas (felicidad, tristeza, ira, miedo, sorpresa, asco). Y con pegatinas se señala cómo se siente uno antes de entrar. Así, si alguien de la tribu pasa por allí, sabe del corazón del familiar que está dentro.

La sala del silencio se convierte, a veces, en la Sala del Encuentro. Los miembros de la familia que lo desean entran allí con el ánimo de resolver roces de convivencia con los demás o con la vida misma. Se parte de la base de que allí no se grita ni se falta al respeto. De esta manera se garantiza que hay deseo de resolver y sanar.

Y a ti que ya meditas, ¿nos cuentas qué beneficios te aporta?

En 8 minutos 47 segundos la Dra. Sara Lazar -neurocientífica- demuestra los resultados de sus estudios con respecto a los efectos que la meditación genera en tu cerebro. Título: Cómo la Meditación puede cambiar la forma de nuestro Cerebro. 2015

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Y en este vídeo delicioso y sencillo, el monje budista Matthieu Ricard, doctorado en genética molecular en el instituto Pasteur, explica “El arte de la meditación”. Duración, 27:23.

 

 

Otros artículos de interés:

Publicado en http://plasticidadneuronal.blogspot.com.es

La Vanguardia. 2012

Artículo publicado en Trans4mind.es

Publicado en http://www.redaccionmedica.com

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