¿Somos todos adictos? ¿Cuáles son las adicciones más comunes en España?

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Comenta el psicólogo Bernardo Ruiz, especialista en adicciones y nuevo Colaborador Bt, que la adicción no aparece súbitamente y que todos somos vulnerables a ella. ¿Cuándo se considera a una perdona adicta? ¿Qué consumimos más los españoles? Por orden: alcohol, tabaco, psicofármacos  y cannabis.

 

imagen de bernardo ruiz victoria. Programa victoria. tratamiento de alcoholismo y otras adicciones. malaga, estepona, san pedro de alcantara. colaborador buenasterapias. Adicciones

Bernardo Ruiz Victoria

 

El consumo de sustancias adictivas en España viene siendo objeto de estudio desde hace ya bastantes años. Si nos fijamos en los datos del Observatorio Español sobre Drogas podemos ver cómo el Alcohol y el Tabaco siguen siendo las substancias más consumidas, aunque también es de destacar el consumo de psicofármacos y de cannabis.

Claro que no todo el que declara haber consumido en los últimos 30 días es un adicto, pero teniendo en cuenta que todos tendemos a justificarnos en cuanto a nuestra situación con las drogas adictivas, tenemos que tener mucho cuidado a la hora de no caer en el autoengaño.

Un adicto es una persona cuyo consumo está muchas veces fuera de su control voluntario. Es decir, que no puede dejar de consumir en determinadas circunstancias, o mejor dicho, que le supone un esfuerzo grande intentar controlarlo. Además, su consumo le causa problemas, le trae consecuencias negativas, las cuales se repiten una y otra vez a pesar de los propósitos y promesas, a uno mismo o a otros, que se hagan para evitarlo. Pero la adicción no aparece súbitamente. Hace falta dedicar tiempo y esfuerzo para conseguirlo. O dicho de otro modo, es cuestión de cantidad y de frecuencia de consumo.

También influye mucho la genética. Algunos investigadores le dan hasta un 50 % de relevancia en el desarrollo de una adicción. Pero por muy predispuesta que esté una persona por su carga genética para convertirse en adicta, si no consume drogas nunca aparecerá ese problema en su vida. Por otro lado, si una persona abusa de forma prolongada y reiterada del consumo de una substancia adictiva, acabará desarrollando la dependencia de la misma, antes o después, independientemente de sus factores genéticos, porque todos somos vulnerables a la adicción, aunque unos lo sean más que otros.

Lo importante es asumir la propia responsabilidad de cuidar de nuestra salud y equilibrio personal. Hay un principio fundamental que es cierto: Si una persona no consume drogas adictivas, nunca llegará a tener problemas con tales substancias.

También es cierto que, en algunos casos, puede contemplarse la posibilidad de tener un cierto consumo moderado que no implique necesariamente riesgos para la salud, ni conduzca indefectiblemente a la adicción, pero los niveles de consumo moderado suelen ser mucho más bajos de lo que la sociedad asume como “normal”.

Si hablamos del alcohol, hay un consenso científico amplio que considera que el consumo moderado no debe exceder de los siguientes limites:

Hombres     4 (al día)    20 (a la semana)

Mujeres     3  (al día)   15 (a la semana)

Los números se refieren a cuántas “unidades de bebida” se consumen, siendo una unidad la cantidad de alcohol que contiene, por ejemplo, una cerveza o un vaso de vino, mientras que los licores, ya sean solos o combinados, puntúan doble.

 

imagen de la portada del libro de bernardo ruiz victoria Objetivo libertad, hoja de ruta para salir del laberinto del alcohol

Libro escrito por Bernardo Ruiz Victoria

 

En cuanto al tabaco, dado su enorme poder adictivo, el único consumo moderado recomendable es el cero. Hay estudios que pueden hacer pensar que tres o cuatro cigarrillos al día podrían ser tolerables para una persona sana, pero el problema es ¿quién es capaz de mantenerse en esos límites? Es mucho mejor, y más fácil, no fumar nada.

Con los fármacos hay que tener muchísimo ojo. A veces empieza uno a tomarlos por prescripción médica, pero muchas personas continúan recurriendo a ellos sin control médico y sin acudir a terapia psicológica , con lo que fácilmente pasan del uso moderado y terapéutico al abuso y después a la adicción. Nunca se deben tomar psicofármacos sin supervisión médica y sin terapia psicológica que ayude a corregir el origen del problema que los fármacos pretenden paliar.

En cuanto al cannabis, que ahora se nos presenta cada vez más como algo “medicinal”, no hay que dejarse engañar. Si un enfermo puede beneficiarse de algún efecto positivo del cannabis no es por la parte adictiva del mismo, sino por algunos otros componentes de la planta que pueden ser extraídos de la misma y convertidos en medicamentos sin riesgo de generar adicción.

Hoy día hay ya pruebas sólidas del efecto del cannabis como desencadenante de brotes psicóticos en adolescentes. Es un tema extremadamente grave que puede condicionar la vida de muchos jóvenes de forma permanente.

Y en cuanto a otras drogas que se usan con el fin de “disfrutar”, “divertirse”, etc. quiero decir claramente que es un error de concepto. Si una persona no sabe divertirse o disfrutar de un día de fiesta con sus amigos sin beber alcohol, sin drogarse, etc., es que esa persona tiene unas carencias en su madurez y en su autoestima que no se van a arreglar viviendo situaciones artificiales gracias al efecto de las drogas. Todo lo contrario.

 

Así que mi consejo es que nos mantengamos libres de adicciones. Que aprendamos a disfrutar de la vida tal y como es, sin “doping”. Con sus dosis de alegría y, por qué no, de sufrimiento. Que de todo se aprende y con todas las experiencias se madura.

Y cuando una persona empieza a darse cuenta de que su consumo, ya sea de alcohol, fármacos, tabaco, cannabis o  lo que sea, se le va de las manos, puede pedir ayuda a profesionales especializados que estaremos encantados de ayudarle a vivir de nuevo libre de la esclavitud mental que significa ser adicto y estar siempre luchando consigo mismo.

Quisiera despedirme de este mi primer artículo con el testimonio de uno de nuestros pacientes:

“Buenos días. Aquí estoy de nuevo para dar las GRACIAS por haberos encontrado hace 7 años y seguir contándolo con la misma alegría que el primer día que salí. Han sido 7 años realmente provechosos en todos los ámbitos, personal, familiar, laboral… Me disteis la oportunidad  y volví a ser libre… nunca podré olvidarlo ni dejar de agradecerlo. Desde entonces y cada vez que me ha surgido la ocasión he descrito a los interesados (como docto en el tema y por distintos motivos), la NO vida del sumergido en alcohol. Es curioso ver cómo cambian las caras los iniciados cuando se hace una buena descripción de lo “divertido” que es el alcohol y adónde te lleva, al igual que la de respeto, admiración, incluso incredulidad cuando te ven en la actualidad relatándolo y dando la solución del Programa Victoria. Suelo insistir: “He tenido la suerte de querer buscaros, encontraros, entender el problema y solucionarlo con vosotros”. Si el interesado quiere, puede. Lo mejor del alcohol, dejarlo y poder contarlo. Y la más sencilla y fundamental: “No quiero beber alcohol porque me siento mejor”. Parece mentira que estos pequeños detalles bien ordenados en nuestra cabeza nos hagan libres. ¡Qué gozada!”

Bernardo Ruiz Victoria

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Programa Victoria

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