alergia gluten

Bioneuroemoción: tu alergia y el impacto emocional escondido tras ella

Ya lo decía Freud: “La alergia es a menudo sobre un miedo, un recelo, una inquietud o un temor”. ¿Sabías que, según la BNE (Bioneuroemoción), detrás de la alergia al gluten hay situaciones en las que el padre o cabeza del clan crea un mal ambiente familiar? ¿Y que la alergia a la leche esconde conflictos con la madre? ¿Qué información hay detrás de la rinitis alérgica?: algún conflicto de tipo sexual. Pablo Merino Marbán,  especialista en bio, analiza el trasfondo de las alergias y te da pistas para ir más allá de las mismas.

Se va acercando la primavera y las calles se irán llenado de personas con ojos y nariz enrojecidos. Pañuelo en mano y estornudando hacen lo que pueden durante el día a pesar de no encontrarse nada bien. A veces se quedan en casa porque los síntomas son tan fuertes que pueden provocar ataques asmáticos y derrumbamiento total del sistema inmune, que se ve colapsado y, entonces, hemos de guardar cama. Hablamos aquí de las famosas alergias “estacionarias” al polen, gramíneas, olivo y demás.

¿Y qué pasa con las alergias alimentarias? No hablo de intolerancias pues en estas últimas no hay respuesta del sistema inmune. Hace unos día estuve en Carrefour -hacía mucho que no pisaba uno de estos centros- con mi amiga Rocío y me llamó la atención sobremanera la cantidad de alimentos reservados a celiacos. Toda una sección dedicada a ellos. Evidentemente cada vez hay más demanda de este tipo de productos. Pero, ¿qué es lo que hace que una persona tenga alergia a la lactosa, otra al polen en primavera y una tercera al pelo de gato?

Pues la respuesta es más simple de lo que parece: básicamente lo mismo. Veamos, el término alergia viene del griego y significa algo así como “reacción alterada”. Así es, se trata de una reacción hipersensible del sistema inmune cuando se inhalan, ingieren o tocan determinadas sustancias o partículas que son relativamente inocuas.

Es interesante destacar lo que ya Sigmund Freud decía sobre las alergias hace cerca de un siglo. Para él, la alergia “es ante todo una defensa, desplazada desde luego, pero que protege al individuo adaptando su organismo a la realidad de la vida cotidiana. La alergia es a menudo sobre un miedo, un recelo, una inquietud o un temor –todos inconscientes- en relación con el alérgeno”.

Freud incluía a las alergias dentro de los sistemas de protección psíquica y lo que él llamaba mecanismos de desplazamiento y de proyección. Desplazamos y proyectamos fuera sobre el alérgeno, en forma de síntoma, el conflicto o el temor que hemos reprimido. No iba nada desencaminado.

alergia nina clinex

 

Resumiré muy brevemente las fases de una alergia según la medicina alopática u oficial. Son dos:

– una fase “muda”, silenciosa o de “identificación del agresor”. Aquí no hay sintomatología. El sistema inmune, mediante los macrófagos de la sangre, detecta e identifica ese cuerpo «extraño”.

– una segunda fase “ruidosa” o de “identificación y neutralización del agresor”. Aquí se da toda la sintomatología. El sistema inmune, al volver a encontrar al “agresor”, reacciona con la hipersensibilidad alérgica de forma desmedida.

Hay reacciones alérgicas retardadas que pueden darse horas o incluso días después del contacto. Y las hay también muy rápidas o inmediatas, el sistema reacciona en segundos o minutos. Algunas de formas muy dramáticas como el famoso choque anafiláctico o el edema de Quincke, pudiendo ambos comprometer la vida en la persona si no es atendida con urgencia.

¿Y desde la Bioneuroemoción?

Pues se distinguen básicamente las dos mismas fases, sólo que nuestra interpretación de los hechos es bien distinta.

– Primera fase: “el shock o impacto emocional”. Aquí el inconsciente graba todo lo que rodea a la escena traumática con los cinco sentidos. Es lo que llamamos el conflicto programante pues aquí se programa la alergia mediante esa identificación del “alérgeno” en sangre. Los macrófagos identifican a esa sustancia o partícula que lleva asociada una emoción dolorosa.

– Segunda fase: se da cuando volvemos a vivir una situación parecida o entramos en contacto de nuevo con el “alérgeno” que actúa a modo de “ancla” o “raíl”, como decimos en PNL. Aquí, mediante toda la sintomatología desencadenada, lo que nuestro inconsciente trata es de avisarnos que hay un peligro. No importa si la emoción dolorosa ha pasado hace un mes o hace cincuenta años. Todo está grabado y se activa cuando es el momento.

Veamos un caso real: una chica joven estaba montando a caballo y, de repente, un señor mayor también a caballo la acorraló e intentó manosearla. Ella contaba con quince años y le resultó una experiencia muy desagradable y la reprimió desplazando inconscientemente esa emoción hacia el pelo del caballo. Más tarde, cada vez que entraba en contacto con pelo de este animal, sufría una reacción muy violenta en la piel.

El hecho de que la reacción se diera a nivel de la epidermis es por la noción de contacto/separación que tiene ésta. Concretamente había habido un contacto no deseado impuesto y su cuerpo reaccionaba mostrando el rechazo al volver a contactar con la emoción original que ella misma había ocultado en el inconsciente por lo insoportable que le resultaba. Y así podría explicar cientos o miles de casos, algunos de clientes míos, con todo tipo de alergias: a determinada fruta, al polvo, da igual, el mecanismo es el mismo. Aquí quizá haría una salvedad: las alergias de origen transgeneracional o por proyecto sentido.

Hasta hace muy poco tiempo desde la Bioneuroemoción creíamos que casi todas las alergias eran exclusivamente coyunturales, es decir, que la persona ha vivido por sí misma el conflicto que le provocará esas reacciones alérgicas posteriormente. Últimamente, debido a la experiencia clínica de muchos compañeros y alguna propia, parece ser que el componente u origen transgeneracional es mayoritario.

Esto quiere decir que la persona que vivió el shock inicial fue un antepasado relacionado con ella y esta información codificada ha pasado a sus descendientes en forma de reacción alérgica.

También existen multitud de casos de transferencia de esta información de una madre a su bebé en la etapa que llamamos el proyecto sentido gestacional, que va desde la concepción a los dos años de vida. Recuerdo un caso que leí de una mujer embarazada que había de recorrer cada día el camino al trabajo por una alameda llena de plataneros, cuyas hojas y restos durante el otoño-invierno alfombraban el camino por donde ella pisaba. El problema era que esto hacía poner en tensión a la mujer y caminaba siempre con mucho miedo de resbalar y caer, perdiendo a su hijo. Un tiempo después, cuando su hijo comió plátanos por primera vez sufrió una reacción fortísima y hubieron de hospitalizarlo.

Hasta tal punto es de sutil el inconsciente, había grabado plátanos = muerte. Por fortuna pudieron salvar al pequeño. La hipnosis mostró el origen del problema para poder solucionarlo.

Normalmente una toma de conciencia del impacto original es suficiente para solucionar el problema. Eso sí, hay que ser precisos con lo que ha causado el shock y tener en cuenta que la mente inconsciente graba hasta el último detalle. La hipnosis suele ser de gran utilidad en estos casos para volver al evento y revivirlo de forma consciente expresando lo que en su momento se reprimió.

Repasemos los principales tipos de alergias:

– Alimentarias

– Al polen

– A los ácaros del polvo

– A las picaduras de insectos

– A los animales

– A los metales

La reacción fisiológica afectará a un órgano u otro dependiendo del tipo de conflicto vivido y, sobre todo, de cómo lo haya vivido la persona y su manera de estar en el mundo (lo que en PNL se conoce como predicados). Hay gente más visual, otra más auditiva y algunas más sensibilizadas con el gusto, el contacto o el olfato.

Algunos síntomas frecuentes son:

  • Pulmonares: como asma o tos fuerte, sensación de ahogo. Aquí suele haber situaciones de miedo a morir, a perder el territorio, ambientes en los que me siento ahogado, etc.
  • Oculares: conjuntivitis, querativitis. Conflictos relacionados con la visión. Perder de vista alguien querido, por ejemplo. También puede haber una noción de rabia contra la familia.
  •  Cutáneos: eccemas, urticarias, dermatitis. Como dije antes se relaciona con situaciones de separación o de contacto.
  • Otorrinolaringológicos: como la rinitis alérgica, tan habitual. Aquí iremos a buscar siempre temáticas de tipo sexual.
  • Digestivos: diarreas, vómitos. Normalmente provocados por conflictos con la familia que no digerimos.

 

Quisiera terminar enunciando algunas de las alergias más conocidas y cómo encontramos sus conflictos relacionados por el significado simbólico o arquetípico del alérgeno que suele estar ligado a su función biológica:

Alergia a la leche: relacionada con los conflictos con la madre. Es el primer alimento que recibimos en este mundo. De esta forma, inconscientemente, “rechazo el alimento tóxico que me da mamá”. O también “sufro por sentirme separado de la protección que me da mamá”.

Alergia al gluten: presente en casi todos los cereales y que se relaciona con el pan. El pan es un arquetipo relacionado con el padre. Pues éste es el que durante miles de años “traía el pan a casa”. Son situaciones en las que el padre o cabeza del clan crea un mal ambiente familiar.

Alergia al polen: tiene que ver con situaciones de relaciones sentimentales y/o sexuales. No en vano el polen representa la manera de fecundar en las plantas y la naturaleza.

Alergia al pelo de animales: aquí hemos de buscar la presencia del animal, real o figurado, en el momento del shock. Ayuda también buscar el simbolismo del animal.

Alergia al sol: arquetipo universal del padre.

Alergia al agua: arquetipo de la madre, la fecundidad.

Alergia a los metales: puede haber memorias transgeneracionales de asesinatos, guerras o accidentes. Hay que buscar la historia.

Alergia a los medicamentos: dependiendo del síntoma sabremos el tipo de conflicto.

A modo de breve conclusión me gustaría decir que, salvo excepciones, son relativamente fáciles de sanar y es una de las afecciones que más rápidamente muestra resultados muy positivos en la persona. Algo tachado de “incurable” por la medicina oficial no suele tardar más de un par de consultas, tres máximo, en marchar para siempre o como mínimo mostrar una importante mejoría. A veces hay que regenerar bien el plano físico si la alergia ha sido sufrida durante mucho tiempo y ha dañado mucho, por ejemplo, a nivel intestinal. Sin olvidar la presencia de parásitos, cándidas u otros no deseados huéspedes. En tal caso un tratamiento kinesiológico o naturopático sería recomendable como complemento.

Pablo Merino Marbán

Acompañante en Bioneuroemoción (CP1, CP2, CP3 y CP5)
Socio titular de la Asoc. Española de Bioneuroemoción
Máster en Hipnosis Erikssoniana
Theta Healing