árbol genealógico

Psicogenealogía: la influencia del nombre en tu vida

Algunos padres deciden no bautizar a sus hijos con nombres que ya estén presentes en sus árboles genealógicos ni con nombres que le impriman un destino. Quizá te llames como tu hermano al que nunca conociste porque murió justo antes de que tú nacieras; puede ser que te adjudicaran  el nombre en honor a un familiar que vivió años encerrado en un armario durante una contienda para que no lo le robaran la vida. Quizá compartas nombre con tu madre y tu abuela…

Cada nombre tiene un poder, una consistencia, una vibración, respira por sí mismo… En multitud de ocasiones hay una biografía detrás de cada uno de ellos. Y en un número elevado de casos, esas biografías están marcadas por sucesos desagradables, tristes, con hondas soledades y frustraciones, con duelos espesos, con injusticias de gran calado… Podemos honrar a nuestros familiares sin «cargar» con sus nombres. Podemos aceptar sus destinos, regalarles un espacio en nuestro corazón y elegir con conciencia otro nombre con el que conquistar la felicidad que nos merecemos.

Psicogenealogía. Imagen de un niño con arboles y pajaros.

Psicogenealogía

¿Te gusta tu nombre? ¿Cómo fueron los días y las noches de esa persona con la que compartes ciertas vocales y consonantes? ¿Por qué llamarse igual durante toda una vida si a cada instante nos mudamos de piel y vemos el mundo con colores diferentes? ¿Será lo mismo llamarse Esperanza, Alba o Clara que llamarse Angustias, Socorro o Dolores?

 “Cada uno de los miembros de la tribu recibe un nombre al nacer, pero se sobreentiende que lo perderá cuando crezca y que elegirá un apodo más apropiado por sí mismo. Es de esperar que el nombre de cada persona cambiará varias veces durante su vida a medida que su sabiduría, su creatividad y sus objetivos se definan con mayor claridad al transcurrir el tiempo. En nuestro grupo se hallaban Cuentista, Hacedor de Herramientas, Guardiana de los Secretos, Maestra en Costura y Gran Música, entre otros.

                                                Las Voces del Desierto. Marlo Morgan

 

¿Cuál sería el apodo o nombre en tu tribu en este momento de tu vida? ¿Cómo deseas que te nombremos? ¿Quién eres ahora?

Si ya elegiste un nuevo nombre, ¿nos cuentas cómo te sientes ahora?

¿Quieres leer el Decálogo de la madre según la Psicogenealogía?

Para saber más de Psicogenealogía: Mi familia mi tesoro

¿Qué es la bioneuroemoción?

¡Media España tiene gripe, catarro o resfriado! Y ninguno de ellos aparece por azar o casualidad. ¿Será la enfermedad el esfuerzo que hace la naturaleza para sanar profundamente al ser humano? ¿Qué emociones se “esconden» detrás de tu gripe?  La bioneuroemoción te ayuda a descubrir la emoción oculta o los bloqueos inconscientes que te han llevado a desarrollar una “enfermedad” o un síntoma y a entender el para qué estás teniendo esa experiencia. ¿Qué papel juega la Nueva Medicina Germánica en la bioneuroemoción? ¿Por qué determinados vínculos que mantenemos con nuestros familiares pueden generar limitaciones en nuestras vidas presentes? Hoy Pablo Merino Marbán, especialista en bio y osteópata, nos presenta su interesantísimo artículo.

Es triste pensar que la naturaleza habla y que el género humano no escucha” (Víctor Hugo)

 

Ahora que estamos en fechas invernales muchos de vosotros estaréis pasando o habréis pasado por un resfriado, catarro o similar. ¿Pero acaso os habéis preguntado cuál es el sentido del síntoma llamado “resfriado”? ¿Creéis que el cuerpo se “estropea” sin más o quizá os atrevéis a ir más allá y pensar que pueda ser una respuesta inteligente del organismo para restituir el equilibrio que habéis perdido?

Desde la Bioneuroemoción tenemos bien claro que se trata de la segunda opción. Cuando padecemos algún catarro, gripe o resfriado suele ocurrir que alguna situación vivida nos ha “hinchado las narices” (metafóricamente) o nos ha dejado “fríos”, que algo nos “huele mal” o estamos “fríos” con alguien.

Es una noción de inquietud vivida con intrusión que nos ha producido un enfado (conflicto mental) y esa rabia provoca un debilitamiento del sistema inmunológico que se acaba manifestando en nuestro cuerpo, que solo está tratando de dar una respuesta para que nos hagamos conscientes de lo que nos ocurre y restaurar el equilibrio perdido.

Este síntoma en concreto sería una fase de solución a un conflicto mental vivido previamente. Ahora con las fechas navideñas recientes nos hemos reunido con nuestros familiares por unos días y es habitual que caigamos enfermos con alguno de estos síntomas: ¿fue quizá por aquella discusión durante la cena de Nochebuena con el cuñado que no aguantamos y cuyo comentario nos dejó “fríos” delante de toda la familia? ¿O quizá aquella charla familiar, en la que se nos cuestionaba continuamente, y que por no estropear el “ambiente navideño “tragamos” como pudimos y aún no hemos podido digerir? No, no eran el pavo ni las gambas las que te provocaron la gastroenteritis…

Ahora que empezamos a ir más allá de nuestros malestares físicos para poder resolverlos, me gustaría presentaros al Dr. Hamer. A principios de los años 80 este médico demostró un hecho que la medicina convencional obvia o ignora en absoluto, con dramáticos resultados en numerosas ocasiones: la existencia de dos fases en toda enfermedad: una fase activa o de estrés y una de reparación o de solución. El 80% o más de las enfermedades se diagnostican en la segunda fase de solución, que es cuando el conflicto mental que has padecido ya se ha solucionado y tu cuerpo ya ha puesto en marcha su mecanismo de reparación propio.

 

imagen de las dos fases de una enfermedad segun la nueva medicina germanica

Las fases de una enfermedad, según la NMG creada por el Dr. Hamer

 

Por eso la mayoría de las veces lo que estamos combatiendo con la medicina es el proceso curativo de nuestro propio cuerpo. Si dejáramos a nuestro organismo actuar y el conflicto mental que generó determinados síntomas no se vuelve a repetir, el cuerpo llegaría por sí solo a un nuevo equilibrio. Esta realidad, obviamente, es bastante más compleja pero, a grandes rasgos, funciona siempre así, en todos los seres humanos y en los animales, con la excepción de casos de envenenamientos, “accidentes” (aquí habría que ir un poco más allá) y conflictos heredados de los padres o ancestros.

En este último caso tendríamos las típicas bronquitis infantiles. Un niño de corta edad aún no sufre de los conflictos mentales que sufrirá de más adulto. Entonces ¿por qué enferma de bronquitis? Con frecuencia la respuesta está en los padres. Lo que suele ocurrir es que el niño viene a somatizar lo que ocurre en casa que no son ni más ni menos que disputas y “broncas” en el territorio-casa. Algo muy parecido ocurriría con las otitis en el niño que viene a mostrarnos mediante ese síntoma lo que ningún niño quiere oír, a sus padres discutiendo continuamente.

Volvamos al Dr. Hamer. A raíz de la trágica muerte de su hijo en un accidente en 1978, comienza a estudiar la relación entre este impactante hecho y la posterior aparición de un cáncer de ovarios en su mujer y un cáncer de testículo en él mismo. Fruto de años de investigación y el análisis de miles de casos clínicos junto a su propia experiencia va publicando, desde 1981 a 1987, las 5 leyes biológicas de la Nueva Medicina Germánica. Descubre la relación directa entre el impacto emocional vivido por la persona y el desarrollo de la llamada enfermedad, que Hamer denominó Programa Biológico con Sentido Especial y que siempre consta de las dos fases descritas anteriormente.

Tras esta introducción que creo necesaria quizá te sigas preguntando: Muy bien, ¿pero en qué consiste la Bioneuroemoción?

Lo primero a tener claro es que no es una técnica sino una metodología que engloba diversas técnicas. Como hemos visto previamente, tenemos en cuenta  las 5 Leyes Biológicas de Hamer, utilizamos la PNL, la hipnosis eriksoniana y el estudio del transgeneracional o del árbol genealógico del paciente a fin de encontrar el origen de su dificultad o síntoma.

No es una terapia ni somos terapeutas en el sentido clásico del término. No curamos a nadie ni lo pretendemos. Es un cambio de paradigma en la relación paciente-terapeuta. De hecho nosotros hablamos de consultante-acompañante. Entendemos que la persona es la única que puede sanarse a sí misma, pues tiene todos los medios para ello, de la misma forma que tiene los medios para enfermar.

La Bioneuroemoción vendría a ser el arte de acompañar a la persona a descubrir su emoción oculta o los bloqueos inconscientes que la han llevado a desarrollar esa enfermedad o síntoma y a entender el para qué está teniendo esa experiencia, a fin de desactivarla. Se trata de pasar a un estado más coherente entre lo que hacemos, lo que decimos y lo que pensamos, pues esto, la incoherencia, es lo que provoca la llamada enfermedad.

Para encontrar el origen del problema dividimos en tres partes la vida de la persona que nos consulta:

Por un lado, el aspecto transgeneracional, donde estudiamos el árbol genealógico, la historia de sus ancestros y la relación que hay entre ésta con la persona consultante y su dificultad en este momento de su vida. Por otro, el Proyecto Sentido de la persona, o las expectativas, conscientes o inconscientes, que sus padres proyectaron sobre ella, que iría desde nueve meses antes de la concepción hasta los 2-3 primeros años de vida.

 

IMAGEN DE UN BEBE DURMIENDO

 

Y, por último, la parte coyuntural o la propia vida de la persona, una vez que se va desarrollando y teniendo sus propias experiencias.

Para terminar, me gustaría decir que para mí no es una simple terapia que aplico y ya está. Obviamente, con todo lo expuesto antes, es mucho más que eso. Es un cambio de paradigma, de forma de pensar, de percibir y entender la vida. En la naturaleza, alrededor nuestra, todo es información y toda esta información está establecida, de alguna forma, como aprendizaje en nuestro inconsciente. Se trata de desaprender o transformar todas las programaciones inconscientes que dirigen nuestra vida para ir viviéndola con más consciencia, incorporando los nuevos aprendizajes que nos ofrece.

En definitiva, creo que sólo hay dos opciones fundamentales en esta vida: o vives en el papel de víctima, lamentándote por las desgracias que te ocurren, creyendo que no tienen nada que ver contigo y culpando a los demás de ellas o a ti mismo o vives sabiendo que todo lo que te ocurra en la vida lo estás atrayendo, ya sea de forma consciente o inconsciente, y es el aprendizaje que necesitas en ese momento para crecer y evolucionar como ser humano. La Bioneuroemoción nos ayuda a entender el para qué de ese aprendizaje.

Acabo con un par de citas muy descriptivas de lo que persigue este método:

“Sana tu mente y tu cuerpo te seguirá”, utilizada por grandes maestros hace miles de años y termino con ésta del gran Carl G. Jung, discípulo aventajado de Freud:La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para sanar al ser humano”.

Pablo Merino Marbán

Acompañante en Bioneuroemoción (CP1, CP2, CP3 y CP5)
Socio titular de la Asoc. Española de Bioneuroemoción
Máster en Hipnosis Erikssoniana
Theta Healing

Psicogenealogía: no bautizaré a mi hijo con ningún nombre presente en el árbol genealógico

Dice la Psicogenealogía que una madre no debería bautizar a su hijo con ningún nombre ya presente en el árbol genealógico y que es bueno aceptar que deje de llamarte “mamá” cuando él o ella lo decida. Entonces te llamará por tu propio nombre y romperá sus lazos de dependencia.

¿Con cuál de estos principios que ahora te presentamos te sientes más cómoda? ¿Cuál/es te producen rechazo o te chocan? He aquí parte del «Decálogo de la madre según la Psicogenealogía«.

 

  • He parido un hijo que no es mío. Lo entrego al mundo.
  • No lo bautizo con ningún nombre ya presente en el árbol, ni con nombres que le impriman un destino.
  • Se lo doy todo, lo crío con afecto, sin dejar de ser yo misma, sin adicción al sacrificio, sino con responsabilidad y desde la libertad.
  •  Acepto que deje de llamarme “mamá” cuando él lo decida, para pasar a llamarme por mi propio nombre, porque así rompe lazos de dependencia y la relación entre ambos se equilibra.
  • Jamás definiré a mi hijo (“es tranquilo”, “eres nervioso”, “es tímido”…), porque entiendo que los niños se forman su autoconcepto a partir de lo que sus padres dicen de él. Le transmito que dentro de él están todas las posibilidades del ser, lo es todo en potencia.»