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Flores de Bach y adolescencia femenina

¿Qué le pasa a tu hija adolescente? ¿Está viviendo esta etapa tan singular de su vida con silencio extremo, rabia explosiva, aislamiento, trastornos de la alimentación, agresividad, apatía, sexualidad desmedida? Quizá esté llena de orgullo y fascinada por su independencia mental.  Quizá te ponga de los nervios o te tenga preocupada… Recuerda que es probable que tenga miedo a lo nuevo, a no ser capaz, a equivocarse, a no dar la “talla”… Macarena Vergara nos habla de cómo las flores de bach ayudan a nuestras hijas a vivir con naturalidad los infinitos cambios que están por venir.

 

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Macarena Vergara Sandford. Flores de Bach

 

La adolescencia es un período de cambio. Siempre estamos evolucionando física, mental y emocionalmente a lo largo de nuestras vidas, pero cuando hablamos de la adolescencia conviene resaltar que ésta es un momento en el cual todo en nosotros quiere una expansión sin precedentes y en el cual necesitamos definirnos como personas separadas de nuestros padres y madres, acercándonos más a nuestros pares, amigos y amigas, y queriendo formar parte de una nueva tribu. Dejamos atrás, o al menos lo tratamos, el vínculo emocional que tenemos con nuestros padres para establecer nuevos vínculos con las personas de nuestra elección, ya que en esta etapa es fundamental el poder decidir por nosotros mismos y elegir conscientemente quiénes estarán en nuestros nuevos círculos íntimos.

Cuando somos niños, estamos fusionados con nuestras figuras de apego (padre, madre, abuelos o personas que estén a nuestro cargo). Nos dejamos guiar y dependemos de ellos. Llegamos a vivir en gran medida a través de los ojos de estas personas. El diferenciarnos como propósito vital no es algo que busquemos especialmente. Estamos en el descubrimiento de la vida, en el juego y en un mundo puramente emocional. Llegamos a este tierra con ciertos rasgos de nuestra personalidad ya definida, pero siendo niños nos amoldamos a nuestro entorno, nos acoplamos y nos nutrimos de éste.

Está claro que hay cambios en el transcurso de nuestra infancia: vamos creciendo y pasamos por infinidad de transformaciones físicas, psicológicas, cognitivas, emocionales y una larga lista más; pero la diferencia entre estos cambios y los que podemos atravesar en la adolescencia es que en la infancia hay un componente más “animal”, más instintivo e intuitivo, en el cual la figura de apego tiene un rol capital, ya que está allí para acompañarnos, para contenernos y guiarnos. Al decir que son más instintivos quiero decir también más emocionales. No pasan tanto por el filtro mental. Los cambios en esta etapa no dependen tanto de la conformación de la personalidad del individuo. En cambio cuando hablamos de la adolescencia estamos en un momento en el cual no sólo tenemos el componente emocional/fusional de la infancia, sino que también cobra gran importancia lo racional. La mente se define como única y separada y entramos en esa búsqueda de individualidad y en la necesidad de sentirnos independientes y únicos.

Metafóricamente hablando, estamos frente a un acantilado, el vacío mismo de lo nuevo, lo desconocido; y no queremos tener más la ayuda y la guía de nuestras figuras de apego porque lo que necesitamos justamente es sentirnos separados, libres. Las rechazamos como opuestas a nuestra “nueva vida”, las tildamos de obsoletas y es entonces cuando nos plantamos en el borde de ese acantilado, al cual nos tenemos que lanzar, creyendo que sí sabemos hacerlo por nosotros mismos y queriendo demostrar a nuestros pares que sí somos capaces. Estamos llenos de orgullo y nos sentimos alados por nuestra nueva independencia. Pero por dentro tenemos también miedo a lo nuevo, miedo a no ser capaces, miedo a equivocarnos, a no dar la “talla”, además de un sin fin más de emociones que nos desbordan sin que podamos controlarlas.

Los cambios, como decía, son inherentes a nuestras vidas. “Cambia, todo cambia” como dice la maravillosa canción de Violeta Parra. ¿Pero qué podemos hacer cuando estos cambios no los vivimos bien, cuando ellos nos desestabilizan, nos fragilizan y perturban?

 

imagen: universofloral.cl

Walnut (nogal). imagen: universofloral.cl

 

  • Walnut (nogal) es la esencia floral que nos ayuda a pasar estos períodos o momentos en los cuáles no nos adaptamos o sufrimos con los cambios que se producen internamente en nosotros o en nuestras circunstancias vitales. Al considerar esto, llegamos a la conclusión de que ésta es una esencia altamente espiritual, ya que, al ayudarnos a estar mejor en esta vida terrenal, es decir, a vivir bien cambios físicos, emocionales y mentales (también cambios de espacio como mudanzas, cambio de trabajo, cambio de países, etc.) nos lleva a poder adaptarnos a lo que la Vida en definitiva nos enseña día a día, que no es ni más ni menos que estamos en constante evolución y que para ser felices tenemos que ser, usando una imagen metafórica típica del Zen, como el junco que se mueve con el viento, flexible. Si no somos flexibles, si no nos adaptamos a los miles de cambios, vamos luchando contra la Vida y vamos tensionándonos y cristalizando en nosotros emociones que luego nos hacen daño.

Una vez hecha esta reflexión sobre los procesos de cambio que se suceden a lo largo de nuestras vidas y cómo estos nos afectan de una forma genérica, volvamos a la idea del cambio y a los otros procesos propios de la adolescencia considerados desde una perspectiva femenina. Las mujeres en esta sociedad estamos siempre confrontadas a una imagen física muy restrictiva y restringida. Vemos en revistas y medios audiovisuales constantemente mujeres delgadas, maquilladas, vestidas de esta o aquella manera… En definitiva, una mujer sumamente estereotipada. Las adolescentes, en búsqueda de su propia identidad y al tratar de compartir ésta con sus pares, tratan de encontrar fuera de ellas lo que “funciona” en este mundo y procuran ceñirse a ello. Se crean grupos de amigas y se definen por una línea que siguen todas como su propia bandera.

¿Pero qué pasa cuando no podemos adaptarnos a esta moda? ¿Qué pasa cuando por más que queramos, ya sea por nuestro físico o por nuestro tipo de personalidad, no entramos en estos cánones impuestos por la sociedad y compartidos por el grupo de amistades que hemos decidido tener? Sufrimos, nos sentimos menos que los demás, nos llenamos de rabia, de rencor, perdemos confianza en nosotras y podemos incluso llegar a detestarnos. Aquí, entre otras esencias que ya nombraré, Walnut es de gran ayuda, porque nos ayuda a sentirnos estables, a adaptarnos y a no estar ni frágiles ni influenciables en un momento complicado.

Pongo un ejemplo: María es una adolescente que tiene una personalidad más bien tímida e introvertida. No le gusta llamar la atención, se pone muy nerviosa al estar con personas que no conoce. Sin embargo, con sus amigas se siente muy a gusto y es extrovertida y divertida. Empiezan los cambios físicos y hormonales propios de la adolescencia y su cuerpo comienza a cambiar incontrolablemente. Sus pechos crecen (¡y mucho!) y comienza a configurarse como una mujer muy guapa y voluptuosa. En cambio, sus amigas siguen siendo las mismas de siempre. No han comenzado aún a experimentar a esos cambios o quizás algunas sí, pero de una manera mucho menos pronunciada. Sus amigas, viendo que María tiene un cuerpo ya más formado que ellas y por ende más “de mujer”, comienzan a hablar de ella, seguramente hasta con celos y envidia, porque los chicos la miran y porque, por dondequiera que pasa, las miradas se vuelven a ella. Es una joven mujer preciosa, pero para ella lo que le está sucediendo es lo peor que le podría haber pasado. Por culpa de este cuerpo ya sus amigas no son como antes con ella. Se siente incomprendida y sola. Y qué no decir de todas las miradas que percibe a su alrededor, cosa que la ponen muy nerviosa y que lo único que suscitan en ella es sentimientos de incomodidad. Todo esto le produce unas ganas locas de querer desaparecer. Los cambios que María está experimentando no la hacen feliz. La fragilizan, la ponen en evidencia y está perdiendo toda la estabilidad que sentía en su pequeño grupo de amigas. Walnut ayudaría a María a adaptarse a estos cambios y a vivirlos mejor. Me refiero al cambio físico y hormonal, pero también al cambio en la manera de relacionarse con sus amistades y al cambio de su entorno, pues donde antes pasaba completamente desapercibida, ahora es el centro de atención.

Antes de continuar quiero dejar claro que es fundamental tomar en cuenta a la persona en su conjunto para no utilizar las Flores de Bach como un tratamiento sintomático para desequilibrios emocionales puntuales. En este caso, además de Walnut, María debería tomar como flor de personalidad Mimulus (mimulus), que es la propia de los personas tímidas y que sienten aprensión por lo nuevo. Esas personas que se sienten por lo general incómodas y nerviosas cuando las miran, y que experimentan infinidad de miedos que la avasallan día a día. Además de esta flor, le sería de gran ayuda Crab Apple (Manzano silvestre) para aceptar los cambios físicos que está viviendo y para quererse tal cual es ahora mismo. También es muy posible que necesite Pine (Pino silvestre) si se siente culpable porque sus amigas la hayan dejado de lado y se reproche cosas a sí misma, ya que es probable que no se acepte no sólo físicamente si no también emocional y mentalmente.

En los libros que encontramos comúnmente sobre Flores de Bach, por lo general, se suelen dar infinidad de fórmulas. Es muy difícil no tomar estas fórmulas como recetas que se pueden aplicar inmediatamente, ya que al enumerar las esencias florales y decir para qué sirve cada una de ellas individualmente, se da una información teórica muy atractiva y de aparente fácil aplicación, pero en realidad esta simplificación se aleja bastante de la esencia del trabajo con Flores de Bach. Por un lado, no se considera el funcionamiento de las Flores cuando interactúan entre ellas, y por otro lado, es muy común confundir emociones similares en apariencia, pero que tienen que ser tratadas con flores diferentes, porque en caso contrario, el efecto terapéutico no tendrá lugar. Entiendo esta voluntad divulgativa de dar a conocer al gran público las Flores de Bach como un gesto de buena voluntad, pero hay que hacerlo con muchas precauciones.

Las personas que han tomado talleres conmigo me piden casi siempre ciertos tipos de recetas para poder estructurar una especie de protocolo floral, pero yo me niego a ello sistemáticamente. Lo que siempre digo y re-digo es que lo fundamental es considerar a la persona holísticamente: cómo es ella, cómo se siente, por qué se siente así, qué la lleva a actuar de una u otra manera; y luego, una vez tomado esto en cuenta, se pueden buscar las flores que podrán ayudarla.

Necesito dejar esto claro antes de seguir enumerando esencias florales que puedan ayudar a las adolescentes y le pido al lector que no se base en esta información como si fuera una fórmula fija, ya que el sistema floral es completamente dinámico y en cada caso nos encontraremos con algo diferente.

  • Wild Oat (Avena Silvestre): Ayudará a la adolescente que no llega a definir cuál es el camino vocacional que quiere tomar, y le ayudará a tomar decisiones de orden crucial. Para cuando tiene muchos centros de interés y la sensación además de venir a esta tierra a hacer algo importante, pero sin ser capaz de definirse, pues puede que sienta que al soltar las otras posibilidades, en realidad, pierda lo más importante.
  • Crab Apple (Manzano Silvestre): Ayudará cuando no se guste físicamente llegando quizás a sentir asco de ella misma, sea por sobrepeso o delgadez, sea por imperfecciones físicas, granos, pecas, marcas, etc. También ayudará a no obsesionarse por detalles que se amplifican en su mente: ese granito que ella ve GIGANTE siendo que nadie lo ve, o los 200 gramos que pesa de más y que no la dejan vivir feliz.
  • Beech (Haya): Será de gran ayuda cuando la crítica hacia los demás la invada, cuando se encuentre irritada por la forma de hacer o hablar de sus padres u otras personas.
  • Impatiens (Impaciencia): Cuando se sienta impaciente porque le sucedan cosas nuevas en su vida, por que se cumplan plazos sobre cuestiones que la atañen o cuando sienta que los demás van demasiado lentos.
  • Cerato (Ceratostigma): Le ayudará cuando le cueste guiarse por su propia intuición, cuando caiga en preguntar constantemente a los demás sus opiniones y se deje guiar finalmente por éstas sin hacer caso a su propia voluntad.
  • Chicory (Achicoria): Cuando se sienta poco querida y dolida por un cierto “abandono” de la parte de sus amigos y amigas, y cuando se sienta desplazada y celosa. También cuando para ella sea importante ser el centro de atracción y sufra cuando no sea posible serlo.
  • Chestnut Bud (Brote de castaño): Para aquella a la que le cuesta aprender de sus errores, para la que trata de cambiar y siempre vuelve a caer en lo mismo. Para cuando le cuesta concentrarse por estar muy dispersa y poco enraizada en su día a día. Ejemplo: Claudia dice : “No entiendo qué me pasa, no aprendo nunca. Sé que no me gusta cómo me trata Alicia y sin embargo siempre vuelvo a tratar de ser su amiga”.
  • Larch (Alerce): Ayudará a la que tiene poca confianza en sí misma, en sus capacidades, y llegue incluso a no osar hacer cosas por miedo a quedar en evidencia, ya que en su cabeza otros y otras pueden hacerlo todo mejor.
  • Holly (Acebo): Cuando tenga episodios de rabia explosiva con sus padres, amigos y amigas, hermanos y hermanas. Cuando sienta envidia, celos, desconfíe de otros… Para cuando sienta que le pueden “quitar” su lugar.
  • Water Violet (Violeta de agua): Para cuando se encierra en su mundo y le cuesta mucho la comunicación y el contacto con los otros. Ejemplo: Violeta es una chica muy independiente y solitaria, en general le cuesta la comunicación con los demás pero esto no es por timidez sino más bien por sentir que los demás no le interesan, no le aportan nada. Además de esto, ahora que es adolescente, le es aún más duro la interrelación con sus padres, y los siente muy lejos de ella e incapaces de comprenderla: unos aburridos. Prefiere no perder energía ni tiempo en pasar un momento con ellos. Esto hace que se aísle, que se encierre en su habitación y que no haga vida familiar.
  • Heather (Brezo): Para los episodios de egocentrismo, en los que cuesta escuchar a los demás y se dramatiza por lo que sucede, sin tener una perspectiva real. O para cuando se está en un estado de egocentrismo en el que sólo hay espacio para hablar de lo magnífica que una se cree y no se escucha a los demás. Ejemplo: Paula se agobia muchísimo por cada cosa que le sucede, lo vive de forma muy intensa y le cuesta salir de ahí. Además necesita contárselo a quien sea. Necesita tener a un interlocutor, al cual no suelta, y al hablar con él da vueltas y vueltas a lo que a ELLA le pasa. Su amigo le empieza a contar algo que le ha sucedido y ella no le escucha en lo más mínimo y vuelve al ataque hablando de lo que ella siente.
  • Scleranthus (Scleranthus): ayudará para todo tipo de desequilibrio en el que se oscile entre dos polos opuestos: emocional (paso de la euforia a la tristeza), hormonal (reglas irregulares), físico (mareos) y también para cuando cuesta mucho decidir entre dos o más cosas, lo cual produce sufrimiento interior. Ejemplo: A Belén le cuesta mucho tomar decisiones, además le cuesta concentrarse ya que cuando se tiene que poner a estudiar, antes de sentarse, pasa de una cosa a la otra sin terminar nunca de hacer algo: “Ay, voy a escribirle a tal para tal cosa… un café, me voy a hacer un café… vale, me siento a estudiar… uy, le tengo que decir a Fulanita que no puedo quedar mañana… ¡Concentración, a estudiar!… ¡Mi camiseta roja! ¡La tengo que lavar!… Vale, me siento. Ahora sí que me siento… Mmmm, tengo hambre. Me preparo un bocadillo y sigo…” Y así toda la tarde sin terminar de poder sentarse, centrarse, y estudiar.
  • Agrimony (Agrimonia): Para aquélla que siempre se muestra feliz, alegre y jovial pero que vive interiormente una tortura o una angustia y no quiere entrar en contacto con ella. Estas chicas, por lo general, tratan de evadirse con salidas, comida, drogas, alcohol, sexo o lo que sea que las aleje de estar solas con ellas mismas. Ejemplo: Susana está pasando por un momento muy difícil familiar. Sus padres se divorcian, hay problemas financieros y no sabe cómo podrá pagarse sus estudios. Está bastante agobiada. Va a una fiesta y se pasa toda la noche bailando, riendo y siendo el alma de la fiesta. Nadie sabe lo que le sucede realmente y ella jamás lo demostrará. Es más, cuando le preguntan cómo va su vida ella responde : “Genial” con una sonrisa de oreja a oreja. Es la última en irse de la fiesta porque lo que más teme es llegar a casa, encontrarse sola y conectar con su realidad. Esto la agobia increíblemente y prefiere irse a casa de una amiga para no estar sola.
  • Rock Water (Agua de roca): Para la adolescente que se autoimpone un modelo que quiere seguir y del cual es prisionera. Esta flor ayuda cuando estamos siendo muy rígidos mentalmente y nos cuesta disfrutar de la vida de forma relajada porque estamos atados a las creencias de cómo debemos ser o cómo debemos hacer las cosas. Ejemplo: Beatriz lleva al pie de la letra un régimen que se ha impuesto por que debe llegar a pesar sus 50’000 kilos, y ahora pesa… ¡50’400Kg!. Va a una fiesta y siente cierto placer al decir delante de sus amigas que ella no come nada de lo que proponen allí porque está a dieta. Se muestra como un ejemplo para las demás (en su mente) y pierde la oportunidad quizás de compartir una cena agradable con sus amistades sin sentirse restringida.
  • Gentian (Genciana): Para cuando se cae en el pesimismo, la negatividad y la duda de que las cosas vayan a funcionar. Ejemplo: Laura ha tratado de entrar al equipo de voleibol femenino, se había preparado bien y en la prueba final le fue mal. Se viene abajo. Siente que no sirve para eso, que ya sabía que no la aceptarían, y está bastante abatida. Al otro día a pesar de todo, tiene ganas de volver a intentarlo, pero con cierta duda de si lo logrará o no. Le cuesta soltar el pesimismo.

Como pueden ver aquí descritas, hay varias esencias florales que podrían ayudar en esta etapa tan importante de la vida, pero vuelvo a insistir en el hecho de que, siendo el Sistema floral algo completamente dinámico, cada persona y cada caso necesitará ser revisado antes de tomarlas como una receta médica.

Existen 38 elixires florales y dependiendo de la adolescente, de su tipo de personalidad y de sus circunstancias vitales, se necesitarán unas u otras esencias. Lo expuesto aquí son sólo ejemplos para invitar al lector a cuestionarse qué es lo que le pasa a la persona a la que querría ayudar (o en su caso a nosotras mismas) para luego contrastar su caso con la información aquí expuesta. En todo caso, invito al lector antes de nada, en el caso de que la adolescente siga algún tipo de tratamiento médico, a hablarlo con su doctor para que éste sepa que tomará Flores de Bach.

Las Flores de Bach son elixires florales naturales completamente inocuos y que pueden ser un complemento a cualquier tratamiento alopático, homeopático y/o natural. Éstas acompañan a la persona en su proceso emocional, desvelando el potencial positivo que se encuentra en cada uno de nosotros y nos ayudan a encontrar un balance interior.

Macarena Vergara Sandford

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Flores de Bach: la reconexión con tu ser

Afirma el Dr. Bach que si tu personalidad y tu alma están desconectadas sientes malestar, desequilibrio y enfermedad. Para él, la “personalidad” está formada por tu cuerpo físico, tu cuerpo mental y tu cuerpo emocional. El alma sería tu “ser“, tu esencia (hay quienes lo llaman intuición, voz interior, parte divina). Hay una flor, cerato, que conecta a ambas para que escuches tu voz interior y cumplas tus deseos profundos. Macarena Vergara Sandford, Consejera profesional colegiada por la Bach Fundation nos habla de todo ello en este artículo de colaboración.

 

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Macarena Vergara Sandford. Flores de Bach. Sevilla

 

Las Flores de Bach son conocidas y utilizadas en todo el mundo por su gran eficacia para equilibrar estados emocionales que nos hacen sentir mal, volviéndonos la vida más fácil y llevadera en muchas ocasiones. Es comúnmente sabido el hecho de que las 38 Flores de Bach se corresponden con todos los estados emocionales del ser vivo (digo ser vivo y no sólo ser humano por que también los resultados en animales y plantas son asombrosos); pero hay otro aspecto que las Flores de Bach abarcan y que quizás, desde mi punto de vista, sea el más interesante. Estoy hablando de su capacidad para ayudarnos a re-conectar con nuestro ser. Pero ¿qué significa esto de re-conectar con nuestro ser?

Cada uno de nosotros viene a este mundo en un cuerpo que tiene la capacidad de pensar (mente) y sentir (emociones). A esto el Dr. Bach le llamaba la “personalidad”, que incluye el cuerpo físico, cuerpo mental y cuerpo emocional. Esta “personalidad” es lo que vemos y podemos percibir de nosotros y de los otros. En una metáfora del mismo Dr. Bach podríamos decir que nuestro cuerpo físico es el coche de caballos, que nos lleva por la vida; las emociones serían los caballos mismos, y la mente, el cochero, que guía a los caballos y va en el coche. Pero además de la “personalidad” (cuerpo físico-emocional-mental) tenemos nuestro “ser”, que es como el “pasajero secreto”, ya que va dentro del coche de caballos, y aunque no lo podemos ver desde fuera, él sabe a dónde quiere ir.

El ser es nuestra esencia, aquello que no podemos ver dentro de cada uno de nosotros, pero que está ahí. Hay quienes lo llaman alma, intuición, parte divina, voz interior… Es la parte de nosotros que sabe cuál es el camino que debemos tomar, y es la que trae la información necesaria para que llevemos a cabo nuestras propias vidas en consonancia con nuestros deseos más esenciales y no con nuestros deseos superfluos, o peor aún, en función de los deseos de los demás.

El Dr. Bach decía que mientras hubiera comunicación entre la personalidad y el alma, habría felicidad, equilibrio y salud, y que cuando hubiera una desconexión entre estos dos aspectos habría malestar, desequilibrio y enfermedad.

Y ¿por qué hablo de re-conexión? Por que cuando nacemos, venimos al mundo conectados con esta parte tan sutil. Al comenzar nuestras vidas estamos en estado de pureza, de inocencia y completamente alineados con la esencia. Al ir creciendo vamos interactuando con el medio. Cuando somos niños, nuestro medio es la familia y los amigos; luego, más mayores, la pareja, los compañeros de trabajo, en fin, la sociedad en general. Vamos entrando cada vez más en relación con lo que nos rodea, desvinculándonos de esa parte nuestra para dar más importancia al exterior. Las opiniones de los demás comienzan a importar cada vez más y nuestro “filtro” personal pierde capacidad de acción, y como consecuencia de todo esto nos desconectamos.

Si tenemos en cuenta que las Flores de Bach pueden ayudarnos en este trabajo de vuelta a casa, veremos que éstas tienen una dimensión mucho más profunda que el hecho de servirnos para equilibrar emociones; y nos pueden ayudar por lo tanto a hacer un real trabajo personal más esencial, restaurando la comunicación entre nuestra personalidad y nuestro ser, de modo que nos sintamos cada vez más centrados, equilibrados y felices con nuestras vidas. Al considerar esta faceta de las Flores de Bach podemos sacar el máximo partido de ellas al ingerirlas, ya que al mismo tiempo que intentamos ponerle nombre a lo que nos pasa para poder equilibrarlo, sabemos que nos pueden ayudar a ser cada vez más nosotros mismos y a dejar de oír todo el ruido exterior que nos impide escuchar la voz de nuestra esencia.

Es conveniente pararnos un momento y hacer una pequeña aclaración acerca de esta dimensión menos conocida de las Flores de Bach porque de las 38 flores hay una que sirve para escuchar justamente la propia voz interior y hacerle caso a nuestra intuición en vez de dejarnos llevar por las opiniones de los demás: Cerato, (Ceratostigma). Podría parecer que sólo con ésta podemos beneficiarnos de la capacidad de re-conexión de la que estoy hablando. No es así. El planteamiento que expongo aquí no se refiere a esto, ya que esa Flor hace efecto sólo si la persona tiene los rasgos emocionales que se corresponden con ella en negativo, es decir, nos valdría sólo si necesito preguntar a los demás lo que opinan y me baso en sus criterios personales a pesar de estar en contacto con mi voz interior. Soy capaz de percibir lo que yo haría u opinaría, pero sigo las decisiones de los demás y no valido mi propia intuición. En este caso, Cerato sería la flor indicada; pero arriba me refería a que TODAS las Flores nos ayudan a ir profundizando y al hacerlo somos cada vez más nosotros mismos ya que vamos conectando con nuestros deseos profundos y nuestro potencial.

Voy a poner un ejemplo para poder entenderlo más fácilmente. Un hombre de unos 40 años trabaja en la floristería de su padre. Desde pequeño vio a éste enfadado y descontento por que las cosas no le iban bien. Sin embargo, a él le gustan mucho las flores, tiene muchas ideas para el comercio y le encantaría que fuera su propio negocio. El padre harto ya de toda una vida en la empresa dice que va a cerrar. Cuando este hombre lo sabe habla con él para quedarse con la floristería, pero su padre se enfada mucho diciendo que sólo se buscará problemas, que si no ha visto cómo ha sido su vida, que el comercio no funciona etc. No para de darle mil razones para que éste deje su sueño aparcado, metiéndole miedos de toda índole. En esta situación, lo más probable es que el hombre le haga caso a su padre, ya que ha estado trabajando siempre con él, ha sido su empleado y le da valor a su criterio. Se diría a si mismo que finalmente es su padre quien tiene la experiencia, que no hay que olvidar que ha estado trabajando para él y que debe de hacerle caso, a pesar de tener una pequeña voz interior que le dice que él quiere hacer eso. Terminará en otro tipo de trabajo y pasará al lado de la oportunidad de hacer lo que realmente le hace feliz.

Si, en este ejemplo, el hombre tomara las Flores correspondientes, todo su potencial estaría despierto y encontraría la manera de quedarse con el comercio, sabiendo que con sus ideas y sus ganas le iría bien. Las Flores lo ayudarían a escuchar su propia voz, lejos de los miedos y preocupaciones que su padre le transmite. Estaría todo su potencial enfocado en una sola misión: llevar a cabo sus propios deseos para así ser un hombre independiente, creativo y feliz.

Es verdad que en este mismo caso cabría la posibilidad de que el hijo del florista decidiera llevar su proyecto a cabo de todas maneras sin ingerir las Flores de Bach pues éstas no son el único camino que está a disposición del Hombre para profundizar en su autoconocimiento, pero tomo esta situación como un ejemplo prototípico en el que las Flores de Bach pueden ayudar a reafirmarnos en nuestra voluntad más auténtica. En todo caso, si el hombre decidiera tomar el comercio a pesar de los comentarios de su padre, no estaría libre de preocupaciones y miedos pues toda empresa conlleva un riesgo y además, lo vivido con su padre en la floristería está impregnado de connotaciones negativas. En caso y en un segundo aspecto, las Flores de Bach de nuevo le ayudarían a equilibrar todos lo negativo que pululan alrededor de su sueño, haciendo así más fuerte la comunicación con su intuición y con sus capacidades.

Las Flores de Bach nos ayudan a contactar con nuestra o nuestras misiones en esta vida, con lo que venimos a desarrollar, con nuestras cualidades y posibilitan que de forma creativa se nos vaya ocurriendo cómo utilizar nuestros recursos. Cada uno de nosotros traemos dones que deberíamos utilizar a lo largo de nuestra vida en esta tierra y las Flores de Bach nos ayudan a quitar el velo que puede estar tapando nuestra verdadera esencia. ¿Cuáles son los velos? Miedos, las preocupaciones, las comparaciones, las envidias, la codicia, las inseguridades, la poca confianza en nosotros mismos o en la vida, y así una larga lista.

Si estamos alerta, tratando de ponerle nombre a lo que nos pasa, podemos ir equilibrando nuestros estados emocionales para ir profundizando y llegar a re-conectar con nuestro ser.

Según las propias palabras del Dr. Bach las flores “No sanan atacando la enfermedad, si no invadiendo nuestro cuerpo con las maravillosas corrientes de nuestra naturaleza ya más elevada, en cuya presencia cada enfermedad se funde como la nieve bajo los rayos del sol”.

BT: Te invitamos a leer este otro interesantísimo artículo Bt de Macarena Vergara titulado Flores de Bach y Crianza Respetuosa

 

Macarena Vergara Sandford

Consejera profesional colegiada por la Bach Fundation

663 942 397
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