Menstruación

El poder creativo de la menstruación

¡La menstruación y el ciclo menstrual te hacen poderosa! Eres cambio y movimiento. ¿Cómo vives tu menstruación? ¿Ya estás enamorada de tu naturaleza cíclica? Con la menstruación aprendes la magia de “soltar”, de desprenderte: limpias a nivel físico y emocional. ¡Es un momento de renovación a todos los niveles! María Rodríguez Chacón, naturópata y doula, te invita en este artículo BT a conocer tu cuerpo, tu fisiología y tus ciclos… es la base para respetarte a ti misma.

 

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María Rodríguez Chacón. Naturopatía en Femenino. Doula. Sevilla

 

El sistema en el que vivimos, donde la industria médica y farmacéutica tiene tanto peso, ha hecho que en general, hombres y mujeres perdamos la capacidad de ser los responsables de nuestra salud. Entendemos que si tenemos algún dolor o afección es el médico el que nos tiene que curar, es decir, queremos conquistar la salud desde fuera, no desde adentro. Con respecto a la salud femenina, creo que seguimos viviendo en un sistema patriarcal que ha influido de forma negativa en cómo vivimos los diferentes ciclos de la mujer: experimentamos la menarquía, la menstruación, el embarazo, el parto, la menopausia… partiendo de la creencia errónea y antinatural de que son patologías que hay que curar y controlar.

En mi anterior artículo os animé a Vivir el embarazo desde la Naturaleza. Hoy quiero hablaros de la menstruación…

 

Una mujer que toma conciencia de su ciclo y de las energías inherentes a él también aprende a percibir un nivel de vida que va más allá de lo visible; mantiene un vínculo intuitivo con las energías de la vida, el nacimiento y la muerte, y siente la divinidad dentro de la tierra y de sí misma. La mujer se relaciona con lo visible y terrenal y con los aspectos invisibles y espirituales de su existencia. Miranda Grey

La naturaleza cíclica de la mujer

La menstruación y el ciclo menstrual nos hacen poderosas. Las mujeres tenemos desde siempre un poder inigualable por el que estamos conectadas a la tierra, a los ciclos de la fertilidad, al ciclo lunar: es el poder de gestar y parir.  Estamos conectadas con el carácter cíclico de la Naturaleza (las estaciones, las fases de la luna, las mareas, el día y la noche). ¡Los cambios y el movimiento son parte de nuestra naturaleza de mujer!

 

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Cambio y movimiento: el milagro de ser mujer… El poder creativo de la menstruación. María Rodríguez Chacón. Sevilla

 

Cada fase del ciclo se vive de una forma distinta y en cada una de ellas hay cualidades que hemos de retomar y agradecer. Nuestro ritmo de vida y nuestras actividades cotidianas no deberían ser los mismos en cada fase porque somos mujeres diferentes según la etapa del ciclo menstrual en la que nos encontremos. Cada etapa implica que nuestro cuerpo, nuestras hormonas y nuestras emociones van cambiando.

El ciclo menstrual es un viaje o camino que influye en el ritmo de vida de la mujer. En unas fases estamos más activas, más dinámicas, con ganas de estar fuera y de extroversión y en otras necesitamos llevar un ritmo más pausado, estamos menos conectadas con la mente y tenemos más necesidad de estar mirando hacia nuestro interior. ¿Cómo vamos a pretender, entonces, que todos los días del mes contemos con la misma energía, con la misma fuerza o con el mismo deseo de estar en grupo y relacionarnos con el mundo exterior?

Hay mujeres que optan, durante la menstruación, por detener su trabajo, por quedarse en casa, pero estas decisiones no están bien vistas, no nos está permitido materializarlas y no todas podríamos hacerlo… pues para eso, entre otras cosas,  están los medicamentos, las compresas y los tampones que invisibilizan la menstruación y sus consecuencias.

Lo más saludable sería adecuar nuestras actividades a cada momento del ciclo. Y para ello has de conocer cómo está tu cuerpo y cómo siente en cada fase del ciclo.

Cuando una mujer conoce su cuerpo y su naturaleza, respeta esos cambios de ritmo y actividad y lo hace tanto a nivel físico como mental y emocionalmente hablando. Sabe que su naturaleza es cambiante, que sus ritmos internos varían y que estas transformaciones son naturales, no un problema inherente al hecho de ser mujer.

¿Qué te ocurre si desconoces tu cuerpo, tu fisiología y tus ciclos? Pues que estás desconectada de la propia naturaleza y esta desconexión hace que no te conozcas en tu maravillosa totalidad. Vives la menstruación como una experiencia negativa que no aporta nada a tu vida y a tu crecimiento personal.

 

La menstruación y las creencias heredadas en la niñez y adolescencia

¿Qué te contaron de niña con respecto a la menstruación? ¿Alguna mujer de tu confianza se tomó su tiempo para ayudarte a entender su presencia en tu vida? ¿O te transmitieron que eran unos días de incordio, una carga pesada de llevar, un sinsentido, un inconveniente más de ser mujer?

Quizá en tu niñez las mujeres que eran una referencia importante para ti te inculcaron que la menstruación era un suceso negativo, algo que tiene que ser escondido, que avergüenza. Quizá te dijeron que cuando menstruamos estamos “malas”, como si de una enfermedad se tratase. Quizá añadieron que “tenemos que taparla con compresas y tampones perfumados y finísimos para que, además de no dejar huella olfativa nadie note que estás “en esos días”.

 

El ciclo menstrual, ¡mucho más que un mero proceso biológico!

El ciclo menstrual es un proceso biológico que se suele relacionar exclusivamente con el sangrado de la menstruación, teniendo en cuenta sólo lo que sucede a nivel fisiológico. Sin embargo, es algo más que ese proceso biológico, es un camino, un viaje, un movimiento energético que nos lleva a estar unos días de una forma y otros de otra, unos días más conectadas con la razón y otros con la intuición. La menstruación también es una vía de limpieza energética, una manera de soltar: el momento del sangrado es un tiempo para desprenderse de algo que ya hizo su función para empezar un nuevo ciclo, para renacer.

Con la salida de la sangre limpiamos a nivel físico y emocional, terminamos un ciclo y empezamos otro. Es un momento de renovación a todos los niveles.

Durante la menstruación vamos a eliminar el tejido que estaba en el útero para albergar un bebé. Es un periodo de limpieza, de renovación, lo que requiere reducir nuestra actividad o adaptarnos a otro ritmo, y quizás, quedarnos en casa, hacer con más lentitud. Estos ajustes, por lo general, no van a ser compatibles con la sociedad en la que vivimos y con las exigencias que nos imponen desde fuera.

 

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Conocer tu naturaleza cíclica favorece que tu embarazo, parto y maternidad sean experiencias maravillosas

 

En este sistema actual, hay que vivir de forma constante y lineal porque está diseñado para lo masculino y para producir, algo que no tiene que ver con nuestra naturaleza cíclica. Las mujeres hemos ido accediendo al mundo laboral y en los trabajos tenemos que rendir siempre de la misma manera, no caben las variaciones. Y en él, el ciclo de las mujeres con sus fluctuaciones  no se considera “normal”, sino algo que hay que reducir para poder seguir el ritmo de la vida diaria, son “enfermedades” y como tal hay que tratarlas. Este hecho unido a la información que nos llega sobre la menstruación desde que tenemos uso de razón, nos enseña desde pequeñas a vivir nuestros ciclos naturales como algo que no está bien, que son patologías que hay que curar, controlar y esconder. Este panorama ha influido de forma negativa en cómo las mujeres vivimos nuestros ciclos, la menstruación, el embarazo, el parto y la menopausia.

Reconciliarte con la menstruación depende de ti. Siente desde hoy que la menstruación forma parte de ti, de ese poder maravilloso de gestar vida que tienes y alégrate porque tu menstruación está íntimamente relacionada con tu creatividad, con tu poder de transformar tu cotidiano y mejorarlo.

En mi próximo artículo hablaré de las fases del ciclo, de qué ocurre a nivel físico, mental y emocional en cada una de ellas. También le dedicaré un tiempo a conocer las situaciones y relaciones que se esconden detrás de las menstruaciones dolorosas y cómo podemos superarlas desde la mirada de la Naturopatía.

Hay muchas referencias de mujeres y libros que hablan de estos temas. Os comparto algunos de mis favoritos.

 

imagen portada libro cartas desde mi cuarto propio, el camino rubi, Irusta Rodríguez

Irusta Rodríguez. El camino rubí

  • Casilda Rodrigáñez

El asalto al Hades

Pariremos con placer

La represión del deseo materno

  • Ángeles Mastretta: Mujeres de ojos grandes
  • Allice Miller: El cuerpo nunca miente
  • Daniele Flaumenbaum: Mujer deseada, mujer deseante
  • Clarissa Pinkola Estés: Mujeres que corren con los lobos
  • Gioconda Belli (poetisa, revolucionaria y novelista nicaragüense): La mujer habitada

 

María Rodríguez Chacón

Naturopatía, Reflexología podal, Doula, Nutrición energética

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Tu sangre menstrual no es un desecho

Tener una menstruación dolorosa, sinónimo de calvario para tantas mujeres, no es lo natural. Hay muchas razones por las que nos puede “doler” ser mujer.

Contamos ya, afortunadamente, con talleres donde mujeres enseñan a mujeres a reconciliarse con su menstruación (y con toda la profundidad que ello conlleva).

Sentir respeto y agradecimiento por nuestra sangre implica darle la mano a la alegría de ser mujer, con todo nuestro poder y energía creadora. 

Podemos ir hablándole a nuestras hijas de las bendiciones de la menstruación. Celebrar con ellas un ritual hermoso de adolescencia donde darle la bienvenida a una nueva etapa vital (Ver http://www.buenasterapias.es/ceremonias-laicas) . Comentarles que hay opciones saludables fuera de las compresas y tampones convencionales que ayudarían a mantener el Ph adecuado de sus vaginas (copa menstrual, esponjas marinas).

Que sepan que la alimentación adecuada, la fitoterapia sabia y la homeopatía son buenas aliadas para que la regla no duela ni perturbe su cotidiano… Las ayudaríamos a ser adultas felices reconciliadas con su ser femenino.

 

Fondo celeste con la frase: No estoy mala, estoy bendita

 

Hay “terapeutas menstruales” –así las llamo- que tienen claro que “Existen considerables evidencias de que las molestias que las mujeres sufren durante su período a menudo es probable que sean psicosomáticas más que fisiológicas, culturales más que biológicas, en su origen“. (Kate Millet)

¿Sabes que los sioux, lakotas y sénecas, por ejemplo, consideraban que cuando una mujer menstruaba era su momento del mes más poderoso física y espiritualmente? De hecho, las mujeres debían reposar en esos días (en un tipi especial), para que estuviesen concentradas en los planos espirituales adquiriendo sabiduría.

 

¿Tú descansas durante tu menstruación? ¿Te permites ir con más calma y más conciencia de ti?

 

Para el pueblo kogi, que habita en las montañas de Colombia, el mundo fue creado por la Gran Madre mientras menstruaba: su sangre es oro y ella permanece en la tierra, es fertilidad. Muchas otras tradiciones toman este ritual de sangrar durante la menstruación en la tierra como símbolo de reconexión con la Madre y donación de algo bueno y nutritivo.

En el libro “Ritos menstruales en las tradiciones históricas” Adriana Figueras sigue ilustrándonos al respecto:

 

“En la tradición egipcia, por ejemplo, la joven menstruaba sobre un poco de musgo de la orilla del río. Para los lamas tibetanos la primera menstruación de una joven era la medicina más potente de la comunidad. Se dice que el lunar rojo que las hindúes se pintan a la altura del entrecejo (en el tercer ojo) simboliza la visión que las mujeres adquirimos durante el sangrado menstrual. Actualmente los shuar (de la selva ecuatoriana) también mantienen un ritual que llaman pago a la tierra. Es un ritual complejo, con mucha preparación y que continúa con la construcción de un altar para recordar lo sagrado de ese momento. Cuando comienza la menstruación, se dejan gotas de sangre sobre todo el conjunto de ofrendas que muy cuidadosa y detalladamente hay que recoger con determinada intención y pedidos. Al rezar durante la ceremonia, se pide por la reconexión con la Madre Tierra y que el ciclo menstrual esté alineado con los ciclos mayores de la vida, de ese modo despertamos una memoria en el cuerpo que recuerda que está unido al resto de la naturaleza de una manera armónica, según palabras de un curandero shuar.”

 

En algunas comunidades nativas norteamericanas cuando estaban en tiempo de siembra invitaban a las mujeres en su tiempo lunar para que se movieran entre las plantas y derramaran su sangre. “Se sentaban sobre el suelo y la donaban directamente o la derramaban sobre musgos que luego depositaban sobre la tierra, para nutrirla y renovarla. Se acompañaban con esta canción:

Entrego esta sangre de vida a todas mis relaciones y abro mi matriz a la luz.

Entrego, entrego, entrego, entrego; abro mi matriz a la luz. (Brooke Medicine Eagle)

Seguro que habréis leído, quizá hace muchos años “Las Voces del desierto”, de Marlo Morgan (escritora y médico estadounidense). Allí describe perfectamente cómo la chamana de una tribu australiana acumulaba los coágulos de sangre de las mujeres y los guardaba en un tubito. Tras unos días, del tubo se extraía una pasta negra y espesa que se usaba para curar heridas, pies llagados, quemaduras, etc.

 

¿Has tocado alguna vez con tus manos la sangre de tu menstruación? ¿Has jugado con ella? ¿La has probado?

 

Las terapeutas menstruales consideran que tirar la sangre de la menstruación es un “gesto de ignorancia” por nuestra parte. La sangre no es un desecho y no debe ser tratado como tal. Usar la copa menstrual, las esponjas marinas o las compresas de tela para facilitar esa recolección te daría la posibilidad de usar la sangre en determinados momentos.

La artista Vanessa Tiegs pintó “Menstrala”, 88 obras realizadas con su fluído menstrual como tributo a su esencia femenina. En este vídeo podréis ver parte de sus obras. Duración 1:33.

 

 

Erika Irusta cuenta en su web http://www.elcaminorubi.com qué hace con su sangre menstrual:

“Nuestra sangre menstrual, antes de que la ciencia corroborase lo que nuestras cazadoras- recolectoras sabían, muchas mujeres la utilizaban para las tratar las heridas y los traumatismos, para fertilizar la tierra (danzaban las jovencitas con largas faldas- sin bragas- entre los campos. De ahí el origen de estas faldas con vuelo y los bailes en círculo de nuestras danzas populares), para tratamientos de belleza y un sin fin de usos regenerativos y nutritivos. Como veis tirarla al cubo de la basura o por la taza de WC es una pérdida de recursos. Por ello os propongo alguno de los usos que yo le doy y os animo a sumar los que vosotras le estáis dando ya (todos con óptimos resultados). Algunos son:

  • Abonar las plantas (frutales, ornamentales, comestibles)

Para ello disuelvo en medio litro de agua la sangre de mi copa menstrual (llenada hasta la mitad). Si tu copa está a rebosar, disuélvela en un litro de agua. Con ello conseguimos revivir hasta las plantas más moribundas (vemos que el tabú menstrual sobre marchitar las plantas no se cumple en absoluto). Además de esto, le estamos dando información a nuestras plantas (comestibles) de lo que necesita nuestro cuerpo, con lo que los tomates de esa tomatera abonada con mi sangre aportan los nutrientes que yo necesito. No son nutrientes estándar, son totalmente personalizados.

  • Dar volumen y brillo al pelo

Con el agua fría donde las compresas de tela han estado en remojo (también vale la sangre de la copa diluida en agua). Después de lavarme el pelo, utilizo esta agua. Voy frotando el cuero cabelludo con un suave masaje con la yema de los dedos y dejo actuar durante 5 minutos. Después aclaro bien, con agua fría. Puedo utilizar una mascarilla si deseo, pero no es necesaria. Os diré que no huele a nada si aclaráis a conciencia (aunque el olor, cargado de feromonas, estimula nuestra pituitaria y la de nuestro entorno).

  • Mascarilla facial impurezas

Con el agua de las compresas (también vale la sangre de la copa diluida en agua). Con arcilla verde (cada una con la arcilla que mejor le vaya a su piel y problema) y agua menstrual. Me la aplico como cualquier mascarilla y la dejo hasta que se ha secado. Después elimino con agua y ¡listo!

Por el momento éstos son los usos que yo le he dado. Me consta que para las heridas puede hacerse una pasta con los coágulos conservados pero no sé la receta, pues ha de llevar un tratamiento para que no se oxide ni le afecten las bacterias”.

Os recomiendo este artículo y la lectura de los comentarios al mismo:

Mancho y me doy asco: menstruación, tabúes y patriarcado

http://ventepakamchatka.wordpress.com/2012/09/09/mancho-y-no-me-doy-asco-menstruacion-tabues-y-patriarcado/

Y la lectura de esta entrevista Buenasterapias a Mónica Felipe- Larralde titulada “El útero, clave del poder femenino”:

http://www.buenasterapias.es/archives/1177