Muerte

El aprendizaje de los viajes astrales

Las personas que los experimentan afirman que tienen una prueba irrefutable de que la muerte no existe y que recuerdan el propósito de vida que planearon antes de nacer, acelerando el proceso de madurez de la conciencia. Obdulia Chico es voluntaria de la International Academy of Consciousness (IACA) y nos explica en esta entrevista qué es y qué ocurre en un vuelo astral o Experiencia Fuera del Cuerpo (EFC).

 

Obdulia Chico. Viajes astrales

Obdulia Chico. Viajes astrales

 

Obdulia es extremeña. «Soy una persona corriente,  con su trabajo, familia, amigos… Desde temprana edad me preguntaba  ¿Quién soy?, ¿Qué hago aquí?, ¿Adónde voy? En 1998, en plena crisis personal, conocí la International Academy of Consciousness (IACA). A partir de ahí, me di cuenta de que quería “ayudar a los demás de alguna forma”. Desde 1998 soy voluntaria de la IAC, instructora e imparto clases y conferencias por diferentes ciudades. Soy Coordinadora de la unidad de Madrid desde 2006.

 

BT: Obdulia, ¿qué es un vuelo astral?

La ciencia convencional considera que la conciencia es generada o es un subproducto del cerebro físico, limitándose a métodos de investigación puramente materialistas. Es decir, que somos el cuerpo físico y que todo termina con la muerte biológica.

La conciencia es conocida popularmente como principio inteligente, alma, espíritu, esencia, ser,  teniendo en cuenta además todos sus atributos, su capacidad parapsíquica, sus múltiples vidas y la capacidad de manifestarse tanto dentro como fuera del cuerpo.

Desde aquí, Conciencia somos cada uno de nosotros con todo el bagaje de conocimiento, atributos e inteligencias y experiencias que hemos ido desarrollando a lo largo de las múltiples vidas que hemos tenido hasta el momento actual, es decir, hoy. Lo que ahora estamos viviendo cada uno de nosotros es el resultado de nuestros patrones de pensamiento, sentimientos y actitudes de nuestro pasado, tanto de esta vida como de vidas anteriores.

El paradigma conciencial no limita a la conciencia a este cuerpo físico, sino que reconoce la realidad de la conciencia de manera multidimensional. Es decir, usted, yo, todos los seres, somos conciencias, que nos manifestamos en múltiples dimensiones o planos y utilizamos diferentes cuerpos o vehículos, dependiendo en qué dimensión esté interactuando la conciencia. En esta dimensión física, la conciencia se manifiesta a través del cuerpo físico, pero cuando estamos en vuelo astral o pasamos por la muerte biológica, la conciencia sigue siendo la misma, manifestándose con un cuerpo diferente llamado a lo largo de los siglos, cuerpo astral, cuerpo emocional o, actualmente, con el término más técnico, psicosoma .

La proyección o viaje astral, conocida también como Experiencia Fuera del Cuerpo (EFC), desdoblamiento o experiencia extracorpórea, es un fenómeno natural, benigno en el que la conciencia se desprende del cuerpo físico, manifestándose en un vehículo más sutil (cuerpo astral o, psicosoma) quedando conectado al primero por lo que se ha llamado popularmente, cordón de plata.

Viaje astral, desdoblamiento o experiencia fuera del cuerpo

Viaje astral, desdoblamiento o experiencia fuera del cuerpo

 

Existen diferentes tipos de proyección astral, variando en calidad y dependiendo del nivel de lucidez y control energético de la persona. Por regla general tenemos vuelos astrales cuando nos vamos a dormir, este tipo de viaje astral no es planeado y generalmente, no hay control por parte de la persona que lo está experimentando.

Mientras su cuerpo físico está durmiendo, se encuentran despiertos fuera de su cuerpo físico, en el cuerpo astral o psicosoma, a menudo viendo hasta su cuerpo físico durmiendo en la cama. No suelen tener mucha duración por la falta de control y lucidez.

Lo ideal es tener proyecciones lúcidas, desarrollar la lucidez fuera del cuerpo es una capacidad que se puede aprender. En la proyección lúcida la persona está plenamente consciente de lo que está sucediendo, con quién está interactuando, que está pensando, siendo el tipo de proyección más productiva por tener pleno control de los pensamientos, energías y sacando el máximo provecho de la experiencia.

 

BT: ¿Qué se puede sentir cuando te desprendes del cuerpo físico?

En el viaje astral, muy a menudo se experimentan varias sensaciones o síntomas particularmente en el momento de la separación o desconexión y también cuando regresamos al cuerpo. Las personas relatan cómo sienten vibraciones por todo el cuerpo, escuchan sonidos y voces a su alrededor, la típica parálisis del sueño o catalepsia proyectiva, zumbidos o sonidos dentro de su cabeza, sensación de caída, flotación, o hundimiento a través del colchón, estar hinchado como un balón. Cada persona es única, por lo que pueden experimentar todos, algunos o ninguno de estos fenómenos.

 

BT: ¿Por qué nos asustan, en un principio, estas experiencias?

Por regla general, cuando las personas tienen alguna de estas sensaciones se sorprenden porque éstas son muy diferentes a las sensaciones que sentimos con los sentidos físicos y no sabemos controlarlas. Estas sensaciones nos están indicando que estamos a punto de tener un viaje astral, pero lo que ocurre es que al no tener control de ellas, abortamos la salida del cuerpo. Pero con práctica, paciencia y un poquito de tiempo nos vamos a habituarnos a ellas y a poder controlarlas para que tengan una mayor duración y sacar mayor provecho de ellas.

Aunque en sí mismo un viaje astral es una experiencia fascinante, el propósito del mismo es catalizar la evolución personal, proporcionando a las personas oportunidades de percibir de primera mano lo invisible, pero real, de las dimensiones no físicas con las que está interactuando.

Algunos de los beneficios de la Experiencia Fuera del Cuerpo son:

  • Evidencia personal irrefutable de la vida después de la muerte. Cuando uno tiene una experiencia fuera del cuerpo lúcida, no le cabe la menor duda de que la muerte no existe, la conciencia sigue viviendo, pensando, interactuando, aprendiendo y pudiéndose encontrar y relacionarse con familiares y amigos ya fallecidos que se encuentran en esas dimensiones no físicas o planos astrales.
  • Responder a las preguntas Quién soy, de dónde vengo y a dónde iré cuando pase por la muerte biológica.
  • Recordar el propósito de vida que planeamos antes de nacer, para realizarlo en esta vida que estamos teniendo.
  • Asistencia a quien lo necesite a través de la transmisión de energías terapéuticas mientras estamos fuera del cuerpo.
  • Comunicación directa con seres más evolucionados no físicos.
  • Recuerdos de vidas pasadas
  • Expansión del autoconocimiento y aceleración del proceso de madurez de la conciencia.

Muchas veces reflexionamos sobre las proyecciones astrales, sus beneficios, técnicas y consecuencias, pero nos parece importante destacar que este fenómeno, conocido como viaje astral, experiencia fuera del cuerpo o proyección de la conciencia, es tan natural como el ser humano y tan antiguo como la humanidad, incluso, quizás más antiguo que ésta. Salir del cuero es tan natural como respirar o dormir. Es parte de la vida  y también de las formas de vida menos evolucionadas.

BT: ¿Hay tradiciones o civilizaciones que sepamos emplearan los vuelos astrales como herramientas de conocimiento de la vida y del ser humano?

A lo largo de la historia hay documentación exhaustiva sobre las proyecciones astrales. Estas narraciones nos dan idea del carácter universal de la capacidad de salir del cuerpo. Las evidencias más remotas aparecen en el antiguo Egipto, entre 5.000 y 3.000 años de antigüedad. Ya en ese tiempo tenían conocimiento del cuerpo astral, que llamaban Kha.

En la antigua Grecia, podemos encontrar referencias en el Templo de Eleusis, en los escritos de filósofos de Platón, Hermótimo de Clazomene, Herodoto y en algunos informes del historiador Plutarco de Queronea.

En los siglos XVIII y XIX, Emmanuel Swedenborg, Honoré de Balzac y Allan Kardec, realizaron los primeros esfuerzos para popularizar la proyección astral.

La experiencia fuera del cuerpo es positiva y beneficiosa para todas las personas que la realizan. Por lo tanto, se hace necesario parar los lavados cerebrales que han estado sucediendo a lo largo del tiempo debido a la ignorancia sobre el tema. Hoy en día existe una ciencia, Proyecciología, con el propósito de estudiar este fenómeno. Cualquier persona puede desarrollar estas capacidades, percepciones y controlarlas, hasta llegar al punto de producir la proyección astral a voluntad.

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La muerte y el aprendizaje de un duelo

Ya sabéis que Norah Barranco, colaboradora Bt, reconstruyó su vida atravesando dos duelos importantes: despedirse de su pierna izquierda y, simultáneamente, de su pareja. ¡Vamos a hablar de la pasión por la vida, del Ave Fénix, del regalo del presente!   «De la pérdida a la pasión» es el sincero artículo que nos comparte hoy esta Mujer de Ojos Grandes. Norah es socióloga, maestra de Reiki y canalizadora energética a través de los Registros Akáshicos. 

«Cuando afrontamos el dolor de la pérdida, cuando somos capaces de aislar la emoción amorosa y transformarla en agradecimiento a quien se ha marchado, no somos conscientes de que uno de los regalos que se nos hace en ese acto es el presente. Ante el duelo inevitable nos cabe la opción del miedo, o la opción del amor… pero no digo exclusivamente amor a quien ya no está. No. Además hablo del amor a la propia vida«.

 

Si fuese infinito el camino (que lo es, pero no lo sabemos con fórmulas matemáticas… aún), si no hubiese fecha de caducidad en nuestro envase corporal, no seríamos capaces de transformar nada, no seríamos capaces de crear cada segundo de nuestra vida para superar los obstáculos que se nos ponen delante, no habría pulsión de vida. Y es que el recordatorio de la finitud humana es la crisis que nos despierta para resituar la escala de prioridades.

Algo así como “si no hay pulsión de muerte, no hay pulsión de vida” (vamos lo que se ha llamado desde Freud “eros y thanatos”), porque no existiría búsqueda de la belleza, no existiría la búsqueda de la sanación, no existiría el contacto humano porque no tendríamos la necesidad de compartir el tiempo limitado… El “ya nos veremos” se podría convertir en siglos y así no hay quien se conecte a la esencia fundamental que compartimos los seres vivos.

Hasta ahí bien. Sólo que cuando estamos inmersos en el dolor, porque se nos acaba de ir alguien, a ratos sentimos que se ha liberado del cuerpo y a ratos tenemos ganas de gritar con desmedida ira que no es justo, no es justo y no es justo. Y tan legítimo es un momento como el otro, porque amar, lo que se dice amar a otro ser humano, implica tal energía que nos renueva por dentro y por fuera… y cuando se cierran las puertas del vagón a la otra vida, nuestro ser humano más humano se desgarra en una metáfora de todo lo que existe. Sí, como dice Jorge Drexler: “todo se transforma, pero la responsabilidad de cada ser humano es asumir la posibilidad de encontrarse a sí mismo desde el amor incondicional, esté en el estado que esté”.

 

Ese duro recordatorio de qué es vivir, que se nos planta en jarras delante cuando nos encontramos con una pérdida, es el motor de la pasión por la vida y es entonces cuando apasionarnos en cada segundo se vuelve el motor sanador que nos permite llevar a cabo nuestro más íntimo deseo de buscarnos a nosotros mismos y afrontar la propia evolución.

Quiero dedicar estas líneas  a mis amados Matías Cobo y Eva Benavides, por ser motor de pasión y vida, tanto mientras estaban aquí como ahora que se acaban de ir.

 

Otros artículos de colaboración de Norah en Buenasterapias:

«Arteterapia: crear para crearnos»

http://www.buenasterapias.es/archives/6939

«El Jazz y la sanación»

http://www.buenasterapias.es/archives/4754

 

Entrevista Bt  relacionada:

«La Tanatología y el buen morir«. Entrevistada:  Pamela Sniezhkin, tanatóloga clínica formada en la Asociación Mexicana de Tanatología

http://www.buenasterapias.es/archives/6792

 

¿Qué aprendiste o recordaste tú en tu duelo? ¿Cómo fue tu reconstrucción?

 

B.T: Os recomendamos la lectura del libro de Norah: «En búsqueda de la sirenidad o el arte de eludir el dolor del miembro fantasma a través de la escritura«. ¡Conocerás de primera mano el poder de la Arteterapia para sanar esos dolores que, a veces, nos visitan para mostrarnos cuánto poder,  belleza y ternura llevamos dentro!

 

imagen de la portada del libro de norah barranco totulado "en busca de la sirenidad o el arte de eludir el dolor del miembro fantasma a traves de la escritura

La Tanatología y el buen morir

Como decía la Dra. Kübler Ross: “la muerte es de vital importancia”. Hay profesionales que se dedican a acompañar a las personas moribundas y a sus familiares: son tanatólogos. Hoy hablamos de la vida y de la muerte con nuestra entrevistada, Pamela Sniezhkin, tanatóloga clínica. Trabaja en México y se formó en la Asociación Mexicana de Tanatología. Emplean reiki, flores de bach y aromaterapia  en estos delicados momentos de tránsito. 

B.T: ¿Qué es la Tanatología? ¿Se podría considerar una especialización terapéutica?

Tanatología deriva del nombre griego Thanatos (muerte) y de Logos: (estudio). Es decir, se refiere al estudio científico de los fenómenos referentes a la muerte. La Tanatología es una disciplina integral que estudia el fenómeno de la muerte en los seres humanos, aplicando el método científico y/o técnicas forenses, tratando de resolver y enfrentar las situaciones conflictivas que suceden en torno a ella, desde distintos ámbitos del saber, como son la medicina, la psicología, la religión y el derecho,  fundamentalmente. Podría considerarse una especialización terapéutica.

Desde la perspectiva psicológica está enfocada a establecer entre el enfermo en tránsito de muerte, su familia y el personal médico que lo atiende, un lazo de confianza, seguridad y bienestar, además de proporcionar en el enfermo terminal, los cuidados necesarios que le aseguren una muerte digna y en paz.

B.T: ¿Dónde puede formarse un futuro tanatólogo?

En México podemos formarnos en la Asociación Mexicana de Tanatología (de la cual soy egresada), en el Instituto Mexicano de Tanatología (donde se formó la psicóloga Adriana Guerra, que colabora con nosotros) y en el Instituto Mexicano de Psicooncología. A ello le sumamos la formación que varias universidades mexicanas ofrecen impartiendo cursos sobre temas tanatológicos.

 

tanatologia

 

B.T: ¿Cuál es la labor de un tanatólogo? ¿En México trabajan como personal de la plantilla de los hospitales o centros sanitarios o realizan su labor al margen de la sanidad pública?
La labor del tanatólogo empieza cuando hay un diagnóstico, cuando hay un suceso que altera la estabilidad de un individuo a nivel de pérdida significativa. En México la mayoría de los tanatólogos trabajan como voluntarios o son especialistas que cuentan con conocimientos de tanatología y los ofrecen a la par en su trabajo.

Los tanatólogos tienen la flexibilidad y la apertura de trabajar en casi cualquier circunstancia, se trabaja dentro y fuera del hospital, hay visitas domiciliarias, trabajo en consultorio y ahora ya hay tanatólogos que trabajan en las funerarias.

B.T: ¿Cuándo comienza la tanatología a ser tomada en serio? ¿Elizabeth Kübler Ross tuvo algo que ver con la dignificación de esta labor?
La tanatología en un principio estaba más enfocada a la medicina forense y fue el Dr. Metchnikoff el que acuñó esta palabra en 1901. A nivel de duelo, la tanatología empieza a ser relevante cuando la gente deja de morir en casa y pasa al sistema de salud. Es ahí donde empieza un alejamiento de la muerte y comenzamos a verla como  un acontecimiento que da miedo y causa ansiedad e incertidumbre.

 

elizabet libro
La Dra. Kübler-Ross es muy conocida y relacionada de inmediato con la tanatología pero desde finales de los años 50 ya se estaba hablando y trabajando sobre el concepto de la muerte y el comportamiento. En realidad la tanatología nació en varios lugares casi al mismo tiempo.

La Dra. Cicely Saunders, la Dra. Kübler-Ross, Herman Feifel y otros profesionales empezaron a trabajar con el duelo y los moribundos con diferentes enfoques que ahora forman un trabajo completo sobre la perdida y el cuidado a los enfermos.

 

B.T: Hay muchos tipos de muerte… un cambio drástico en tu vida puede significar dejar morir determinadas creencias o hábitos para asumir otra realidad en tu vida (un divorcio, perder un trabajo de repente, perder tu casa tras un terremoto, etc.) ¿El tanatólogo atiende a estas otras muertes que no son físicas?
Más bien hay muchos tipos de pérdida, muerte solo hay una, la muerte física del cuerpo. En las pérdidas como un divorcio, perder el trabajo, perder la casa, etc. la tanatología acompaña a los protagonistas de estas pérdidas trabajando con el proceso de duelo, eso es lo que tienen en común todas las pérdidas, incluyendo la muerte. Siempre hay un duelo, por lo que siempre hay oportunidad de trabajarlo y sacarlo adelante. El tanatólogo trabaja con el duelo y se apoya en otros especialistas para que el bienestar del paciente sea completo.

 

B.T: La vivencia de una muerte guarda una estrecha relación con la cultura en la que hemos nacido. ¿Es cierto que en México la muerte se experimenta de forma distinta a como lo hacemos en los países europeos? Recuerdo que los años en los que viví en Oaxaca fueron muy reveladores para mí. Noviembre es un mes mágico, parecía que la energía de los difuntos estaba en cada rincón de las casas, de los barrios, del mercado… daba la sensación de que allí la experiencia de la muerte era más natural, menos trágica…
Lo que sucede en México es mágico, como mencionas. En Noviembre festejamos el “Día de Muertos”, una tradición que nos permite llorar, reír, bailar, comer, beber…  y todo gira en relación a nuestros muertos. Los cementerios se visten de naranja y otros colores, aparecen decorados con flor de cempazúchitl y papel picado porque creemos que en ese día los difuntos regresan a convivir con sus familias y así se les colocan altares con luz, para que guíen su camino, y en esos altares está presentes las comidas favoritas del difunto, botellas de agua y de tequila, mole, frutas, pan dulce… y es una fiesta.
También somos un país muy religioso y espiritual y eso siempre ayuda a encontrarle otro sentido a la muerte. Sin embargo, aunque tenemos rituales que nos ayudan a despedirnos de nuestros difuntos (funeral, misa) creo que lo que no hacemos es ser conscientes del trabajo de duelo en esos rituales.  Muchas veces la persona asiste a un funeral en estado de negación, otros son medicados por familiares o son bombardeados con frases que no ayudan y es así como se pierde la oportunidad de empezar a elaborar el duelo. Por otro lado las familias en su dinámica cuentan con rituales.  Estos hay que fomentarlos, rescatarlos o crearlos, independientemente de rituales sociales ya establecidos.

Vivamos donde vivamos seguimos siendo humanos y la sensación de vacío que trae una pérdida, la ambivalencia y la ansiedad son iguales acá en México que en otros países,  por lo que vivir un duelo es necesario. Lamentablemente somos un país con problemas que obligan a la tanatología a tomar un papel más activo. Se vive mucho el duelo por muerte sin cadáver, por secuestros, migración y otras pérdidas que van ligadas a nuestra situación política.

Tú tuviste la oportunidad de vivir en una cuidad maravillosa de México donde todavía hay muchísimas tradiciones que ayudan y fomentan un duelo que al final logre enseñanzas profundas y la conquista del sentido de la vida.

B.T:  ¿Qué sensaciones, emociones, sentimientos nacen cuando uno sabe que se acerca el momento de despedirse de esta vida? ¿Cuándo la persona moribunda es capaz de entregarse en paz a la muerte? ¿De dónde viene el verdadero dolor de morirse?

Este proceso es tan individual que es difícil contestar, cada duelo es como la huella digital. Estas emociones están ligadas al contexto, dependerá del deterioro físico y mental del paciente, de si se encuentra en el hospital o en su casa, de la relación que tiene con las personas a su alrededor. Cuando una persona ya está muy cerca del momento de su muerte se presenta un distanciamiento, se entra en un momento enteramente personal, algunos quieren estar solos. En la cultura mexicana se acostumbra acompañar hasta el último momento al ser querido que esta por morir.

El dolor de morirse a nivel físico viene de toda una cultura que le teme y no sabe usar la morfina, ese tema le pertenece a los cuidados paliativos, que desafortunadamente están “en pañales” en México. El dolor emocional de morirse viene de no haber trabajado en el sentido de vida, de muchos temas que no han sido resueltos y de la incertidumbre de no saber qué pasará o de no saber en qué circunstancias se quedarán los sobrevivientes.

B.T: Hay un libro escrito por Elena Poniatowska titulado “Hasta no verte, Jesús mío” donde Jesusa Palancares, protagonista de la historia, dice en un momento determinado: “Todos deberíamos morirnos como hemos vivido”. ¿Os dice algo esta reflexión?
Ese tipo de reflexiones depende mucho de la interpretación de cada individuo, nosotros la usaríamos más como recurso terapéutico, para iniciar un diálogo sobre cómo ha sido la vida de la persona y cómo espera o cree que deba de ser su muerte.

 

B.T: ¿Qué materias se imparten en un curso de tanatología? ¿Qué literatura se lee?

Las materias que se imparten dependen del lugar donde se estudie, ya que hay diferentes enfoques pero la mayoría incluyen clases sobre religión (para que se conozcan las religiones y sus rituales), espiritualidad, duelo, historia de la tanatología, perfile del tanatólogo, el proceso de morir, cuidados paliativos, depresión, entre otras.
Se leen los libros de la Dra. Kubler-Ross, de Freud, Worden, Neimayer, libros de superación personal, de filosofía. La verdad que la tanatología usa muchísima literatura de apoyo. Sobre apoyos visuales, las películas y documentales son igual de variadas que los libros. Una vez que se entra en el mundo de la tanatología se descubre que las mejores películas tienen que ver con la perdida.

 

B.T: ¿Qué profesionales imparten los cursos de Tanatología?

Las personas que imparten los cursos son en su mayoría son psicólogos, pero hay abogados (para los aspectos legales de la muerte), filósofos, psiquiatras, artistas plásticos, etc. Según mi criterio, la situación personal de los que imparten los cursos debe de ser sana, siempre trabajar como profesional ya que muchas veces la situación personal de algunos alumnos es delicada, muchos van a tomar cursos de tanatología esperando resolver sus propios duelos.

 

B.T: ¿Recomendáis algún tipo de terapia natural para las personas moribundas y/o sus familiares?

 

La recomendación es hacia la apertura, hacia todos los recursos que puedan ayudar. Las flores de Bach o el Reiki han sido maravillosas para el duelo anticipado; la aromaterapia tiene alcances de relajación a muy bajo costo: Cualquier terapia o recurso que pueda acompañar al enfermo, a la familia y al terapeuta no debe de descartarse pero siempre debe ser una decisión responsable y con profesionales.

 

B.T: ¿Cómo debemos vivir para que cuando llegue la muerte estemos preparados y en paz?
Debemos vivir en consciencia, con un sentido de vida. Al estar en conciencia con nuestro entorno y nuestras circunstancias verdaderamente entendemos la finalidad de la vida. Es un camino personal pero la meta es la misma para todos: vivir en plenitud.
El estar preparados para morir es una pequeña parte de esta vida en plenitud porque la muerte dura un instante. Hay que estar preparados para despedirse, para dejar en este plano lo que ya no necesitemos o lo que creemos necesitar dejar en orden. Esta tarea va del centro hacia afuera, empieza con cada individuo pero se va permeando en la familia, el trabajo y entorno.

 

B.T: Si conoces a terapeutas, centros o asociaciones en tu ciudad donde sepas que se imparte preparación para el buen morir, compártela con nosotros. Y, por supuesto, si deseas compartir libros sobre el tema, aquí estamos para difundirlos.

La Psicología Transpersonal y la muerte

¡Buenos días! Te recomendamos esta entrevista radiofónica en la que nuestra colaboradora Rocío Castro González explica en qué consiste la terapia transpersonal y nos comparte su visión sanadora sobre la muerte. Entrevistadora: Norah Barranco (Uniradio Jaén) en su fantástico programa «Échate un ojito«.

 

Los Náhuatl y la muerte

En la religión azteca no se valoraba mucho que fueras buena gente. La ética personal era un dato anecdótico.

Que sepas que el destino ultraterrenal lo marcaba, inexorablemente, la circunstancia de tu muerte. 

Suerte si te mataba un rayo, te ahogabas en el agua o eras niño en el momento de la muerte porque ibas directo al paraíso de Tlaloc, dios de la Lluvia.

 

¡Prohibido morirse de viejo!

Suerte si te pillaba el trance en la guerra, estabas cautivo de tus enemigos o te encontrabas pariendo, pues ingresabas en el paraíso del dios solar. Aquí recibías todas las ofrendas que te daban en este mundo los vivos y pasabas una vida deliciosa. Y mala suerte si morías de enfermedad. Entonces se te negaba la dicha ultraterrena, pues te desviabas al Mictlan, un lugar oscuro, sin luces ni ventanas, al que además se accedía tras cuatro años de duras pruebas.

Entendemos, entonces,  que la máxima aspiración del hombre mexica fuese morir en la guerra. Como regalo, el guerrero acompañaba al Sol desde su nacimiento hasta su zenit.

 

Discriminar a los hombres por la forma en la que morían era una manera de ejercer el control social de la población. La guerra debía ser deseada por toda la comunidad para dominar -con el arte de la guerra- a los pueblos mesoamericanos.

 

¡Ni medites ni recuerdes!

Está claro que el pueblo mexica vivía con angustia el hecho de que la mayoría de ellos no iría acompañando al Dios Solar.

En la literatura náhuatl se hace patente cierta obsesión por la inmanencia de la muerte y la fugacidad e inutilidad de la vida. Los dioses parecían crueles y los humanos sentían cierta hostilidad hacia ellos. No obstante, nació en el pueblo mexica una tendencia filosófica epicúrea (quizá os resulte familiar): como no había más vida que la terrenal era importante disfrutar de sus bienes y olvidarse de la muerte. Así se expresó un poeta náhuatl con un sentimiento bastante práctico de la vida:

 

“¿Qué meditáis, que recordáis, amigos míos?

¡Ya nada meditéis!

A nuestro lado brotan las bellas flores:

Sólo así da placer a los hombres el dador de la vida.

Todos, si meditamos, si recordamos, nos entristecemos aquí”.

(Fragmento de un verso recogido en “Cantares mexicanos”, M. de León)