Pablo Merino Marbán

Transgeneracional: ¿para qué heredamos traumas de nuestros antepasados?

¡Estamos hechos de mil otros! Desconoces tu historia familiar y esa falta de información produce dolor, enfermedad y desorden en tu cotidiano. ¿Podrías aceptar, por ejemplo, que has heredado un drama vivido por tu abuelo? ¿O que estás reparando a tu bisabuela, que fue obligada a a casarse con alguien que no quería y a darle muchos hijos y que ese es el origen de que tú no los tengas a pesar de estar sana y desearlo? Pablo Merino habla hoy del Transgeneracional para darte pistas sobre los vínculos que estableces con tu clan familiar y cómo afectan a tu vida y a la de tus descendientes.

El Transgeneracional desde la Bioneuroemoción: una visión cuántica

 

“Estamos hechos de mil otros. La ilusión es el yo que pretende ser uno.” (Jean-Bertrand Pontalis)

Últimamente parece que empieza a cobrar fuerza el tema del transgeneracional. Suscita cada vez más interés en una mayor cantidad y variedad de personas. Posiblemente se deba, en parte al menos, al signo de los tiempos que estamos viviendo aunque, por otro lado, es interesante destacar el hecho de la aparición de diversos estudios científicos en los últimos años que vienen a dar validez a este tema cuyos orígenes se remontan a principios del siglo pasado. Sigmund Freud, descubridor del inconsciente personal, ya en los inicios del psicoanálisis afirmaba que la vida psíquica de cualquier individuo se sostenía en la relación de éste con su familia, en especial con los padres. Posteriormente Jung fue más allá y defendió la existencia del que llamó inconsciente colectivo. Él mismo estudió a fondo su propio árbol genealógico. Más centrados en el estudio del árbol y del inconsciente familiar destacar a autores como Anne Ancelin Schützenberger, Maria Torok, Didier Dumas, Virginia Satir, Milton Erickson, Bert Hellinger y sus constelaciones familiares y Alejandro Jodorowsky, creador del concepto de psicogenealogía.

Resulta curioso constatar que a lo largo de la vida desde muy pequeños aprendemos la historia de nuestro país y de nuestra cultura y sin embargo no prestemos ninguna atención a nuestra historia familiar.

Han sido muchos años de relegar el estudio del árbol genealógico al ámbito de lo marginal, lo pseudo-científico, lo esotérico incluso, a pesar de haber sido estudiado y aplicado en universidades el siglo pasado gracias a A. Schützenberger y Maria Torok o Nicolas Abraham, entre otros. El tema es que se acepta y se sabe, por razones bien visibles, que se hereda el color de los ojos, de la piel o la forma de la nariz, incluso el carácter testarudo o reservado. Pero,

¿qué pasa cuando le dices a una persona que ha heredado un drama vivido por su abuelo? ¿O que ese vitiligo (enfermedad autoinmune que produce manchas blancas en la piel) que acaba de salirte en el pubis tiene su origen en la violación que sufrió tu abuela cuando tenía tu edad y con la que tienes relación por fechas? ¿O que estás reparando a la bisabuela que fue obligada a a casarse con alguien que no quería y a darle muchos hijos y esa es la causa de que no los tengas a pesar de estar sana y quererlos tener?

 

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Historias y casos clínicos hay cientos de miles. Pero a pesar de los espectaculares resultados obtenidos a nivel terapeútico durante todos estos años no es hasta ahora, una vez refrendado por la ciencia más vanguardista, que se le empieza a dar el lugar que se merece. El propio Jodorowsky dice que “si el psicoanálisis fue la gran revolución del siglo XX, la psicogenealogía está destinada a serlo en este siglo XXI”.

Cada uno de nosotros llevamos la información de nuestros ancestros, hasta tres o cuatro generaciones, en nuestras vidas. Esta información se manifiesta de múltiples maneras: desde la más física -como el color de los ojos- que se encuentra codificada en la parte más estática de nuestro ADN, hasta la repetición de ciertas vivencias o patrones de conducta, que nosotros llamamos programas y que pueden condicionar y limitar nuestras vidas de formas insospechadas por la persona.

Esa otra información, esos programas, también se hallan codificados en la parte dinámica de nuestro ADN, como explicaré después al referirme a la epigenética conductual. También se heredan programas positivos pero estos no son motivo de consulta, lógicamente.

Un aspecto fundamental a tener en cuenta al abordar nuestro árbol es la finalidad de esas repeticiones o por qué un drama familiar no resuelto por una o varias personas del clan durante sus vidas, ha de pasar a sus descendientes – con frecuencia a algún nieto – en forma de problemas de relaciones, económicos o una enfermedad. Para entender esto yo imagino al árbol como un ente vivo, con sus propias inclinaciones y, sobre todo, buscando siempre la supervivencia o el desarrollarse lo más sano posible, seguir creciendo.

De aquí que se repitan estos dramas que no se pudieron solucionar en su momento o incluso se callaron, los famosos secretos familiares, a la espera de que algún miembro del clan mediante una comprensión profunda y una toma de conciencia venga a liberar a sus ancestros pero, sobre todo, a sí mismo y a sus descendientes.

Explicar cómo funciona una dinámica transgeneracional, los conceptos, los distintos “síndromes” o formas de entender cómo se manifiesta y qué busca el inconsciente familiar al expresarse en nuestras vidas da para escribir diversos libros. Aquí me centraré en exponer brevemente la visión cuántica de la lectura del árbol que es la aportación de Enric Corbera y la Bioneuroemoción a este campo.

Una mente cuántica es la que entiende que todo lo que pasa en su vida lo está atrayendo, que todo lo que observa está hablando de uno mismo. No ve la separación entre personas o situaciones, todo está íntimamente relacionado. La física cuántica nos demuestra que todo está unido a través de lo que se llama el campo o la matriz. Para una mentalidad holística “el otro no existe”, lo que quiere decir que tu relación con el otro está hablando de ti mismo. Es el “efecto espejo” o la proyección que hacemos en los demás de nuestros propios miedos, problemas y también nuestras virtudes.

Toda la información de tu árbol se encuentra dentro de ti. Dennis Gabor recibió el nobel de física en el año 1971 por su descubrimiento del holograma que viene a decir que el todo contiene la información de cada una  de sus partes y que, a su vez, cada una de estas partes contiene la información del todo. Esto se vio reflejado en un experimento en el que mediante un juego de láseres reflejándose por último en la partícula más pequeña de una pantalla holográfica, ésta mostraba una imagen tridimensional completa de la imagen de la pantalla. La prueba está en nuestro propio organismo. Una sola célula de nuestro cuerpo posee toda la información necesaria para clonar otro cuerpo exactamente idéntico. En tu inconsciente se guarda toda la información del clan, aunque sólo se manifieste una parte. Esto es algo que comprobamos mediante la hipnosis y gracias a la cual podemos recuperar información que la persona no recuerda conscientemente porque era muy pequeña, apenas acababa de nacer o porque el recuerdo es de la vivencia de un antepasado. De esta forma constatamos en el transgeneracional el concepto del holograma.

Como decía antes una mente cuántica sabe que todo está relacionado, todo está unido por medio de la matriz. Además en el momento que interactúas con otra persona intercambias tu información con ella. Quedáis entrelazados. El físico danés Niels Bohr descubrió que dos partículas subatómicas, electrones o fotones,  cuando entran en contacto siguen influenciándose mutua e instantáneamente a través de cualquier distancia y para siempre. Se llama entrelazamiento cuántico. Esta una de las características principales de la mecánica cuántica, el efecto de la no localidad. Más adelante, Rosenbaum y Ghosh, demostraron que este comportamiento se daba también en partículas más grandes como las moléculas (que surgen de combinar diversos átomos).

 

 

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¿Y de qué estamos hechos nosotros? De partículas: átomos, moléculas. Se hizo un experimento en la Universidad Hebrea de Jerusalén en el que se demostró que se puede transportar información al pasado. Lo interesante ha sido comprobar que el entrelazamiento funciona también a través del tiempo. No es necesario que las partículas existan a la vez, que compartan el mismo momento. Se puede entrelazar una partícula en el presente con otra que existió en el pasado. Esto es lo que aplicamos en consulta cuando “viajamos” al pasado de la persona por medio de su inconsciente para cambiar la información allí almacenada por otra nueva. Ese cambio de información lo hacemos mediante la emoción.

Por otro lado, la rama de la ciencia llamada epigenética conductual sostiene que las experiencias traumáticas pasadas de las personas, o de sus antepasados recientes, no desaparecen sino que se adhieren a ellas, bajo la forma de un residuo molecular, un radical metilo, que se aferra al ADN  y actúa de interruptor del gen. Es decir, que los aspectos psicológicos y del comportamiento de una persona pueden ser legados a sus descendientes. Neurobiólogos y genetistas llevan investigando desde los años 80 en la Universidad de McGill en Canadá. Primero demostraron este funcionamiento en diversos experimentos con ratas y ya en los últimos quince años han publicado diversos estudios que demuestran este comportamiento también en personas.

Demostraron, por ejemplo, en un estudio con cerebros muertos de personas suicidas el exceso de este radical metilo en su ADN y, si estos habían sido abusados de niños, la metilación era aún mayor. Otro estudio mostraba además cómo esa metilación era siempre mayor en los niños criados en un orfanato ruso que los criados por sus padres biológicos.

Esto viene a dar la base teórico-física de lo que hace décadas se viene comprobando con al análisis del árbol. Esa metilación del ADN vendría a ser el almacén orgánico donde se guardan esas vivencias traumáticas que heredamos de nuestros antepasados. Y, como no podía ser de otra manera, semejantes descubrimientos han llamado la atención de las grandes farmacéuticas que llevan años intentando elaborar fármacos para borrar esa información. ¿Usted tomaría un fármaco que borrase una información concreta de un antepasado suyo? La respuesta es clara para mí. No. Lo que estas compañías, en su afán por generar ingresos, obvian es que precisamente el heredar esta información tiene la finalidad de aprender.

Como decía antes, se trata de hacer un acto de conciencia que libere a la persona y a sus descendientes. Si hay borrado no hay toma de conciencia y no hay aprendizaje ni evolución. Y quién sabe si esa información acabaría mutando de cualquier otra forma y heredándose igualmente. Estoy convencido que la naturaleza busca siempre la manera de expresarse, no podemos borrar la información sin que haya una consecuencia o una mutación de ésta.

Aquí he intentado resumir muy brevemente esta nueva manera de leer y acercarse al estudio del árbol genealógico y algunos, no todos, de los últimos descubrimientos científicos más relevantes de los últimos años. Me dejo en el tintero al biólogo Rupert Sheldrake con su teoría de los campos morfogenéticos y la resonancia mórfica, al también biólogo Dr. Bruce H. Lipton y alguno más. Todas estas investigaciones solamente vienen a dar una base teórica a algo ya demostrado empíricamente por multitud de profesionales en las últimas décadas del siglo pasado y los inicios de éste. Y ya sabemos que el concepto de que algo sea científico asciende automáticamente al cajón de las propuestas razonables por la gran mayoría de personas que de otra forma seguiría considerando esta investigación de la psique humana como algo cuando menos desdeñable.

Por último me gustaría cerrar este artículo haciendo hincapié en algo que resultará obvio a muchos lectores pero que aun así quisiera remarcar. El transgeneracional, así como la Bioneuroemoción en su conjunto, es una herramienta increíblemente poderosa y muy completa para encontrar respuestas a muchas de las situaciones que vivimos y no alcanzamos a comprender, pero tampoco es la panacea. Siempre habrá situaciones cuyo origen puede estar en otros lugares y se haga necesario ampliar aún más la mirada. La clave es seguir aprendiendo. Esto está en constante evolución. Como la vida misma.

Pablo Merino Marbán

Acompañante en Bioneuroemoción (CP1, CP2, CP3 y CP5)
Socio titular de la Asoc. Española de Bioneuroemoción
Máster en Hipnosis Erikssoniana
Theta Healing

Bioneuroemoción: tu alergia y el impacto emocional escondido tras ella

Ya lo decía Freud: “La alergia es a menudo sobre un miedo, un recelo, una inquietud o un temor”. ¿Sabías que, según la BNE (Bioneuroemoción), detrás de la alergia al gluten hay situaciones en las que el padre o cabeza del clan crea un mal ambiente familiar? ¿Y que la alergia a la leche esconde conflictos con la madre? ¿Qué información hay detrás de la rinitis alérgica?: algún conflicto de tipo sexual. Pablo Merino Marbán,  especialista en bio, analiza el trasfondo de las alergias y te da pistas para ir más allá de las mismas.

Se va acercando la primavera y las calles se irán llenado de personas con ojos y nariz enrojecidos. Pañuelo en mano y estornudando hacen lo que pueden durante el día a pesar de no encontrarse nada bien. A veces se quedan en casa porque los síntomas son tan fuertes que pueden provocar ataques asmáticos y derrumbamiento total del sistema inmune, que se ve colapsado y, entonces, hemos de guardar cama. Hablamos aquí de las famosas alergias “estacionarias” al polen, gramíneas, olivo y demás.

¿Y qué pasa con las alergias alimentarias? No hablo de intolerancias pues en estas últimas no hay respuesta del sistema inmune. Hace unos día estuve en Carrefour -hacía mucho que no pisaba uno de estos centros- con mi amiga Rocío y me llamó la atención sobremanera la cantidad de alimentos reservados a celiacos. Toda una sección dedicada a ellos. Evidentemente cada vez hay más demanda de este tipo de productos. Pero, ¿qué es lo que hace que una persona tenga alergia a la lactosa, otra al polen en primavera y una tercera al pelo de gato?

Pues la respuesta es más simple de lo que parece: básicamente lo mismo. Veamos, el término alergia viene del griego y significa algo así como “reacción alterada”. Así es, se trata de una reacción hipersensible del sistema inmune cuando se inhalan, ingieren o tocan determinadas sustancias o partículas que son relativamente inocuas.

Es interesante destacar lo que ya Sigmund Freud decía sobre las alergias hace cerca de un siglo. Para él, la alergia “es ante todo una defensa, desplazada desde luego, pero que protege al individuo adaptando su organismo a la realidad de la vida cotidiana. La alergia es a menudo sobre un miedo, un recelo, una inquietud o un temor –todos inconscientes- en relación con el alérgeno”.

Freud incluía a las alergias dentro de los sistemas de protección psíquica y lo que él llamaba mecanismos de desplazamiento y de proyección. Desplazamos y proyectamos fuera sobre el alérgeno, en forma de síntoma, el conflicto o el temor que hemos reprimido. No iba nada desencaminado.

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Resumiré muy brevemente las fases de una alergia según la medicina alopática u oficial. Son dos:

– una fase “muda”, silenciosa o de “identificación del agresor”. Aquí no hay sintomatología. El sistema inmune, mediante los macrófagos de la sangre, detecta e identifica ese cuerpo «extraño”.

– una segunda fase “ruidosa” o de “identificación y neutralización del agresor”. Aquí se da toda la sintomatología. El sistema inmune, al volver a encontrar al “agresor”, reacciona con la hipersensibilidad alérgica de forma desmedida.

Hay reacciones alérgicas retardadas que pueden darse horas o incluso días después del contacto. Y las hay también muy rápidas o inmediatas, el sistema reacciona en segundos o minutos. Algunas de formas muy dramáticas como el famoso choque anafiláctico o el edema de Quincke, pudiendo ambos comprometer la vida en la persona si no es atendida con urgencia.

¿Y desde la Bioneuroemoción?

Pues se distinguen básicamente las dos mismas fases, sólo que nuestra interpretación de los hechos es bien distinta.

– Primera fase: “el shock o impacto emocional”. Aquí el inconsciente graba todo lo que rodea a la escena traumática con los cinco sentidos. Es lo que llamamos el conflicto programante pues aquí se programa la alergia mediante esa identificación del “alérgeno” en sangre. Los macrófagos identifican a esa sustancia o partícula que lleva asociada una emoción dolorosa.

– Segunda fase: se da cuando volvemos a vivir una situación parecida o entramos en contacto de nuevo con el “alérgeno” que actúa a modo de “ancla” o “raíl”, como decimos en PNL. Aquí, mediante toda la sintomatología desencadenada, lo que nuestro inconsciente trata es de avisarnos que hay un peligro. No importa si la emoción dolorosa ha pasado hace un mes o hace cincuenta años. Todo está grabado y se activa cuando es el momento.

Veamos un caso real: una chica joven estaba montando a caballo y, de repente, un señor mayor también a caballo la acorraló e intentó manosearla. Ella contaba con quince años y le resultó una experiencia muy desagradable y la reprimió desplazando inconscientemente esa emoción hacia el pelo del caballo. Más tarde, cada vez que entraba en contacto con pelo de este animal, sufría una reacción muy violenta en la piel.

El hecho de que la reacción se diera a nivel de la epidermis es por la noción de contacto/separación que tiene ésta. Concretamente había habido un contacto no deseado impuesto y su cuerpo reaccionaba mostrando el rechazo al volver a contactar con la emoción original que ella misma había ocultado en el inconsciente por lo insoportable que le resultaba. Y así podría explicar cientos o miles de casos, algunos de clientes míos, con todo tipo de alergias: a determinada fruta, al polvo, da igual, el mecanismo es el mismo. Aquí quizá haría una salvedad: las alergias de origen transgeneracional o por proyecto sentido.

Hasta hace muy poco tiempo desde la Bioneuroemoción creíamos que casi todas las alergias eran exclusivamente coyunturales, es decir, que la persona ha vivido por sí misma el conflicto que le provocará esas reacciones alérgicas posteriormente. Últimamente, debido a la experiencia clínica de muchos compañeros y alguna propia, parece ser que el componente u origen transgeneracional es mayoritario.

Esto quiere decir que la persona que vivió el shock inicial fue un antepasado relacionado con ella y esta información codificada ha pasado a sus descendientes en forma de reacción alérgica.

También existen multitud de casos de transferencia de esta información de una madre a su bebé en la etapa que llamamos el proyecto sentido gestacional, que va desde la concepción a los dos años de vida. Recuerdo un caso que leí de una mujer embarazada que había de recorrer cada día el camino al trabajo por una alameda llena de plataneros, cuyas hojas y restos durante el otoño-invierno alfombraban el camino por donde ella pisaba. El problema era que esto hacía poner en tensión a la mujer y caminaba siempre con mucho miedo de resbalar y caer, perdiendo a su hijo. Un tiempo después, cuando su hijo comió plátanos por primera vez sufrió una reacción fortísima y hubieron de hospitalizarlo.

Hasta tal punto es de sutil el inconsciente, había grabado plátanos = muerte. Por fortuna pudieron salvar al pequeño. La hipnosis mostró el origen del problema para poder solucionarlo.

Normalmente una toma de conciencia del impacto original es suficiente para solucionar el problema. Eso sí, hay que ser precisos con lo que ha causado el shock y tener en cuenta que la mente inconsciente graba hasta el último detalle. La hipnosis suele ser de gran utilidad en estos casos para volver al evento y revivirlo de forma consciente expresando lo que en su momento se reprimió.

Repasemos los principales tipos de alergias:

– Alimentarias

– Al polen

– A los ácaros del polvo

– A las picaduras de insectos

– A los animales

– A los metales

La reacción fisiológica afectará a un órgano u otro dependiendo del tipo de conflicto vivido y, sobre todo, de cómo lo haya vivido la persona y su manera de estar en el mundo (lo que en PNL se conoce como predicados). Hay gente más visual, otra más auditiva y algunas más sensibilizadas con el gusto, el contacto o el olfato.

Algunos síntomas frecuentes son:

  • Pulmonares: como asma o tos fuerte, sensación de ahogo. Aquí suele haber situaciones de miedo a morir, a perder el territorio, ambientes en los que me siento ahogado, etc.
  • Oculares: conjuntivitis, querativitis. Conflictos relacionados con la visión. Perder de vista alguien querido, por ejemplo. También puede haber una noción de rabia contra la familia.
  •  Cutáneos: eccemas, urticarias, dermatitis. Como dije antes se relaciona con situaciones de separación o de contacto.
  • Otorrinolaringológicos: como la rinitis alérgica, tan habitual. Aquí iremos a buscar siempre temáticas de tipo sexual.
  • Digestivos: diarreas, vómitos. Normalmente provocados por conflictos con la familia que no digerimos.

 

Quisiera terminar enunciando algunas de las alergias más conocidas y cómo encontramos sus conflictos relacionados por el significado simbólico o arquetípico del alérgeno que suele estar ligado a su función biológica:

Alergia a la leche: relacionada con los conflictos con la madre. Es el primer alimento que recibimos en este mundo. De esta forma, inconscientemente, “rechazo el alimento tóxico que me da mamá”. O también “sufro por sentirme separado de la protección que me da mamá”.

Alergia al gluten: presente en casi todos los cereales y que se relaciona con el pan. El pan es un arquetipo relacionado con el padre. Pues éste es el que durante miles de años “traía el pan a casa”. Son situaciones en las que el padre o cabeza del clan crea un mal ambiente familiar.

Alergia al polen: tiene que ver con situaciones de relaciones sentimentales y/o sexuales. No en vano el polen representa la manera de fecundar en las plantas y la naturaleza.

Alergia al pelo de animales: aquí hemos de buscar la presencia del animal, real o figurado, en el momento del shock. Ayuda también buscar el simbolismo del animal.

Alergia al sol: arquetipo universal del padre.

Alergia al agua: arquetipo de la madre, la fecundidad.

Alergia a los metales: puede haber memorias transgeneracionales de asesinatos, guerras o accidentes. Hay que buscar la historia.

Alergia a los medicamentos: dependiendo del síntoma sabremos el tipo de conflicto.

A modo de breve conclusión me gustaría decir que, salvo excepciones, son relativamente fáciles de sanar y es una de las afecciones que más rápidamente muestra resultados muy positivos en la persona. Algo tachado de “incurable” por la medicina oficial no suele tardar más de un par de consultas, tres máximo, en marchar para siempre o como mínimo mostrar una importante mejoría. A veces hay que regenerar bien el plano físico si la alergia ha sido sufrida durante mucho tiempo y ha dañado mucho, por ejemplo, a nivel intestinal. Sin olvidar la presencia de parásitos, cándidas u otros no deseados huéspedes. En tal caso un tratamiento kinesiológico o naturopático sería recomendable como complemento.

Pablo Merino Marbán

Acompañante en Bioneuroemoción (CP1, CP2, CP3 y CP5)
Socio titular de la Asoc. Española de Bioneuroemoción
Máster en Hipnosis Erikssoniana
Theta Healing

¿Qué es la bioneuroemoción?

¡Media España tiene gripe, catarro o resfriado! Y ninguno de ellos aparece por azar o casualidad. ¿Será la enfermedad el esfuerzo que hace la naturaleza para sanar profundamente al ser humano? ¿Qué emociones se “esconden» detrás de tu gripe?  La bioneuroemoción te ayuda a descubrir la emoción oculta o los bloqueos inconscientes que te han llevado a desarrollar una “enfermedad” o un síntoma y a entender el para qué estás teniendo esa experiencia. ¿Qué papel juega la Nueva Medicina Germánica en la bioneuroemoción? ¿Por qué determinados vínculos que mantenemos con nuestros familiares pueden generar limitaciones en nuestras vidas presentes? Hoy Pablo Merino Marbán, especialista en bio y osteópata, nos presenta su interesantísimo artículo.

Es triste pensar que la naturaleza habla y que el género humano no escucha” (Víctor Hugo)

 

Ahora que estamos en fechas invernales muchos de vosotros estaréis pasando o habréis pasado por un resfriado, catarro o similar. ¿Pero acaso os habéis preguntado cuál es el sentido del síntoma llamado “resfriado”? ¿Creéis que el cuerpo se “estropea” sin más o quizá os atrevéis a ir más allá y pensar que pueda ser una respuesta inteligente del organismo para restituir el equilibrio que habéis perdido?

Desde la Bioneuroemoción tenemos bien claro que se trata de la segunda opción. Cuando padecemos algún catarro, gripe o resfriado suele ocurrir que alguna situación vivida nos ha “hinchado las narices” (metafóricamente) o nos ha dejado “fríos”, que algo nos “huele mal” o estamos “fríos” con alguien.

Es una noción de inquietud vivida con intrusión que nos ha producido un enfado (conflicto mental) y esa rabia provoca un debilitamiento del sistema inmunológico que se acaba manifestando en nuestro cuerpo, que solo está tratando de dar una respuesta para que nos hagamos conscientes de lo que nos ocurre y restaurar el equilibrio perdido.

Este síntoma en concreto sería una fase de solución a un conflicto mental vivido previamente. Ahora con las fechas navideñas recientes nos hemos reunido con nuestros familiares por unos días y es habitual que caigamos enfermos con alguno de estos síntomas: ¿fue quizá por aquella discusión durante la cena de Nochebuena con el cuñado que no aguantamos y cuyo comentario nos dejó “fríos” delante de toda la familia? ¿O quizá aquella charla familiar, en la que se nos cuestionaba continuamente, y que por no estropear el “ambiente navideño “tragamos” como pudimos y aún no hemos podido digerir? No, no eran el pavo ni las gambas las que te provocaron la gastroenteritis…

Ahora que empezamos a ir más allá de nuestros malestares físicos para poder resolverlos, me gustaría presentaros al Dr. Hamer. A principios de los años 80 este médico demostró un hecho que la medicina convencional obvia o ignora en absoluto, con dramáticos resultados en numerosas ocasiones: la existencia de dos fases en toda enfermedad: una fase activa o de estrés y una de reparación o de solución. El 80% o más de las enfermedades se diagnostican en la segunda fase de solución, que es cuando el conflicto mental que has padecido ya se ha solucionado y tu cuerpo ya ha puesto en marcha su mecanismo de reparación propio.

 

imagen de las dos fases de una enfermedad segun la nueva medicina germanica

Las fases de una enfermedad, según la NMG creada por el Dr. Hamer

 

Por eso la mayoría de las veces lo que estamos combatiendo con la medicina es el proceso curativo de nuestro propio cuerpo. Si dejáramos a nuestro organismo actuar y el conflicto mental que generó determinados síntomas no se vuelve a repetir, el cuerpo llegaría por sí solo a un nuevo equilibrio. Esta realidad, obviamente, es bastante más compleja pero, a grandes rasgos, funciona siempre así, en todos los seres humanos y en los animales, con la excepción de casos de envenenamientos, “accidentes” (aquí habría que ir un poco más allá) y conflictos heredados de los padres o ancestros.

En este último caso tendríamos las típicas bronquitis infantiles. Un niño de corta edad aún no sufre de los conflictos mentales que sufrirá de más adulto. Entonces ¿por qué enferma de bronquitis? Con frecuencia la respuesta está en los padres. Lo que suele ocurrir es que el niño viene a somatizar lo que ocurre en casa que no son ni más ni menos que disputas y “broncas” en el territorio-casa. Algo muy parecido ocurriría con las otitis en el niño que viene a mostrarnos mediante ese síntoma lo que ningún niño quiere oír, a sus padres discutiendo continuamente.

Volvamos al Dr. Hamer. A raíz de la trágica muerte de su hijo en un accidente en 1978, comienza a estudiar la relación entre este impactante hecho y la posterior aparición de un cáncer de ovarios en su mujer y un cáncer de testículo en él mismo. Fruto de años de investigación y el análisis de miles de casos clínicos junto a su propia experiencia va publicando, desde 1981 a 1987, las 5 leyes biológicas de la Nueva Medicina Germánica. Descubre la relación directa entre el impacto emocional vivido por la persona y el desarrollo de la llamada enfermedad, que Hamer denominó Programa Biológico con Sentido Especial y que siempre consta de las dos fases descritas anteriormente.

Tras esta introducción que creo necesaria quizá te sigas preguntando: Muy bien, ¿pero en qué consiste la Bioneuroemoción?

Lo primero a tener claro es que no es una técnica sino una metodología que engloba diversas técnicas. Como hemos visto previamente, tenemos en cuenta  las 5 Leyes Biológicas de Hamer, utilizamos la PNL, la hipnosis eriksoniana y el estudio del transgeneracional o del árbol genealógico del paciente a fin de encontrar el origen de su dificultad o síntoma.

No es una terapia ni somos terapeutas en el sentido clásico del término. No curamos a nadie ni lo pretendemos. Es un cambio de paradigma en la relación paciente-terapeuta. De hecho nosotros hablamos de consultante-acompañante. Entendemos que la persona es la única que puede sanarse a sí misma, pues tiene todos los medios para ello, de la misma forma que tiene los medios para enfermar.

La Bioneuroemoción vendría a ser el arte de acompañar a la persona a descubrir su emoción oculta o los bloqueos inconscientes que la han llevado a desarrollar esa enfermedad o síntoma y a entender el para qué está teniendo esa experiencia, a fin de desactivarla. Se trata de pasar a un estado más coherente entre lo que hacemos, lo que decimos y lo que pensamos, pues esto, la incoherencia, es lo que provoca la llamada enfermedad.

Para encontrar el origen del problema dividimos en tres partes la vida de la persona que nos consulta:

Por un lado, el aspecto transgeneracional, donde estudiamos el árbol genealógico, la historia de sus ancestros y la relación que hay entre ésta con la persona consultante y su dificultad en este momento de su vida. Por otro, el Proyecto Sentido de la persona, o las expectativas, conscientes o inconscientes, que sus padres proyectaron sobre ella, que iría desde nueve meses antes de la concepción hasta los 2-3 primeros años de vida.

 

IMAGEN DE UN BEBE DURMIENDO

 

Y, por último, la parte coyuntural o la propia vida de la persona, una vez que se va desarrollando y teniendo sus propias experiencias.

Para terminar, me gustaría decir que para mí no es una simple terapia que aplico y ya está. Obviamente, con todo lo expuesto antes, es mucho más que eso. Es un cambio de paradigma, de forma de pensar, de percibir y entender la vida. En la naturaleza, alrededor nuestra, todo es información y toda esta información está establecida, de alguna forma, como aprendizaje en nuestro inconsciente. Se trata de desaprender o transformar todas las programaciones inconscientes que dirigen nuestra vida para ir viviéndola con más consciencia, incorporando los nuevos aprendizajes que nos ofrece.

En definitiva, creo que sólo hay dos opciones fundamentales en esta vida: o vives en el papel de víctima, lamentándote por las desgracias que te ocurren, creyendo que no tienen nada que ver contigo y culpando a los demás de ellas o a ti mismo o vives sabiendo que todo lo que te ocurra en la vida lo estás atrayendo, ya sea de forma consciente o inconsciente, y es el aprendizaje que necesitas en ese momento para crecer y evolucionar como ser humano. La Bioneuroemoción nos ayuda a entender el para qué de ese aprendizaje.

Acabo con un par de citas muy descriptivas de lo que persigue este método:

“Sana tu mente y tu cuerpo te seguirá”, utilizada por grandes maestros hace miles de años y termino con ésta del gran Carl G. Jung, discípulo aventajado de Freud:La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para sanar al ser humano”.

Pablo Merino Marbán

Acompañante en Bioneuroemoción (CP1, CP2, CP3 y CP5)
Socio titular de la Asoc. Española de Bioneuroemoción
Máster en Hipnosis Erikssoniana
Theta Healing