Tanatología

Taller “El Sentido de la Eternidad: buena vida, buena muerte” en Sevilla

Próximo Taller “El Sentido de la Eternidad: buena vida, buena muerte“. Imparte: Raquela Jimeno. ¿Cuándo? Viernes 3 de junio. ¿Dónde? En el Centro Integral (C/ Madueño de los Aires, 20. Alcalá de Guadaíra, Sevilla). Horario: de 10:00 a 14:30 y de 16:00 a 21:00 h. Importe: 85€. Reserva por banco: 45€.

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Raquela Jimeno San Juan, periodista, Directora de Buenasterapias y maestra de Reiki Usui. Taller “El Sentido de la Eternidad: buena vida, buena muerte”

 

Todos vamos a morirnos. Mientras antes revisemos cómo estamos viviendo nuestros días y cómo nos gustaría verdaderamente  relacionarnos con el mundo y con los demás seres humanos que nos rodean, antes encontraremos la paz cuando llegue el momento del tránsito. Este es el planteamiento del taller.

En este encuentro vamos a echar raíces y a encontrar las alas. Mientras más enraizados nos sintamos en nuestra vida cotidiana más alto será nuestro vuelo. Volar no es más que expresar lo que verdaderamente soy, ir donde quiero ir, elegir amorosamente a mis compañeros de aventura terrenal, materializar mis sueños de vida, desprenderme del miedo a las “alturas” y a ver más allá de las apariencias. Esta tarea personal (y grupal) es muy importante en el acompañamiento a las personas moribundas.

En el trabajo que propongo hay celebración, hay humor y amor, hay actividades individuales y grupales, hay debate y discusión constructiva, hay ¡mucha vida!

Parto de estas premisas con respecto a la necesidad de ofrecer este taller:

– Estamos demasiado apegados al cuerpo en el que habitamos y tendemos a identificarnos con él al cien por cien. Desde aquí, contemplamos la muerte única y exclusivamente como la desaparición del cuerpo. Sin embargo, morimos a cada instante sin darnos cuenta. En los momentos de crisis, aquellos a los que llamo las noches oscuras del alma, nos despedimos de determinados estados mentales y le damos la bienvenida a una mejor versión de nosotros mismos. Esa es la buena noticia: que con cada una de esas muertes cotidianas, que veremos con calma en el taller, nacemos de nuevo mejorados y más fortalecidos. El moribundo también experimenta estas micromuertes antes de la muerte clínica. Seremos de gran utilidad en estos momentos si ya hemos reconocido el proceso de la micromuerte y sus regalos en nuestra propia vida.

– Somos cuerpo, mente, corazón, conciencia y espíritu. A todas estas dimensiones le dedicaremos un tiempo en el taller teniendo muy en cuenta las necesidades y los intereses individuales de cada asistente. Así será más sencillo vivir nuestra vida y acompañar a los enfermos en sus experiencias.

Nos asusta la muerte porque nos asusta la vida. No estamos acostumbrados a hablar de la muerte con naturalidad porque tampoco hemos aprendido a conectar con la vida desde la honestidad y la valentía. Tendremos el tiempo y la atmósfera adecuados para compartir lo que sentimos, intuimos y todo aquello que estamos aprendiendo en el ejercicio de nuestra labor profesional y vital.

– La forma en la que experimentamos la muerte depende, en gran medida, de creencias y prejuicios heredados que no hemos revisado. Dichas creencias nos obligan a creer (y luego sentir) que todo lo que nos ocurre en la vida es bueno o malo. En esta visión maniquea de nuestra existencia, no nos damos cuenta de que, podría ser que todo lo que nos ocurre y lo que les ocurre a los demás es necesario y adecuado, incluida la muerte de nuestros seres queridos, usuarios y pacientes. Con los ejercicios propuestos pretendo aumentar la conciencia que tenemos de nosotros mismos y de la vida y la muerte.

– La aparente incapacidad que tenemos para estar en el presente hace que perdamos el contacto con la magia del aquí y el ahora. Esclavizados por el pasado o asustados por el futuro incierto, malgastamos las horas generando emociones tóxicas que minan considerablemente nuestra calidad de vida. Los ejercicios propuestos en el taller nos ayudarán a estar presentes sin juzgar y a encontrar espacios de no-mente en nuestro cotidiano. Este estado mental es óptimo para poder acompañar a personas moribundas saludablemente: solo en la presencia puedo acompañar y acompañarme.

PROGRAMA

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Entrega de manual y cuaderno de trabajo

  • Revisión de la tradición judeocristiana. Transreligión
  • Primero fue el verbo. La esclavitud de las palabras
  • La nueva semántica universal. La intuición, el lenguaje de la Vida
  • Resolviendo las micromuertes o muertes silenciosas
  • El ser multidimensional
  • Ni antes ni después: ¡aquí y ahora!
  • La bendición de las sombras y las noches oscuras del alma
  • La herencia de tus ancestros. La “oveja negra”. Los secretos familiares
  • La perfección de la tribu familiar. La familia de almas
  • Coquetear con la muerte (Suicidio. Depresión. Trastornos de alimentación. Adicciones)
  • Aprendo a vivir… ¡muero a cada instante!
  • El sentido de la muerte en cada etapa de mi vida
  • Comprender la enfermedad (Gestión de las emociones. Epigenética)
  • Medicinas del Alma: curar vs sanar. Mi Hombre/Mujer Medicina
  • Las UCI abiertas
  • El adulto consciente y la buena muerte
  • El otoño de la Vida: la plenitud te espera
  • Los sueños, aliados del buen morir
  • El testamento vital-emocional
  • Cómo acompañar a las personas moribundas (Morir en casa/en el hospital. Cuidados paliativos)
  • El Universo está en ti: Tierra, agua, aire y fuego
  • La espiritualidad de la física cuántica. El concepto de vacío
  • Las lecciones amorosas de la muerte propia
  • La ayuda después de la muerte

 

¿Qué necesitas traer?

  • Ropa muy cómoda, calcetines para estar descalzos, un pañuelo para taparse los ojos y una mantita
  • Imágenes de tus familiares y amigos que ya han fallecido y una imagen -la que más te guste- de cuando eras pequeño.

El Centro Integral de Terapias Holísticas , dirigido por Víctor Taltavull Pérez y Mercedes Gutiérrez, está ubicado en pleno centro de Alcalá de Guadaíra y hay zonas de restauración para quedarse a comer a cinco minutos del espacio. En el centro ofrecen diferentes terapias: ayurveda, osteopatía, acupuntura, naturopatía, quiromasaje, constelaciones, flores de Bach, terapia cráneo-sacral, reiki, etc.; además de ser un espacio para la práctica, la formación y las actividades socio-culturales.

Importe del taller: 85€

Reserva (hasta el lunes 30 mayo): 45€
Una vez hecha la reserva, contacta con Emilia Romero para confirmarla: 677 581 405

Datos bancarios

Santander Central Hispano

0049 5423 27 2216063952

IBAN ES85 0049 5423 2722 1606 3952

¿Quieres que imparta este taller en tu pueblo o ciudad? Llámame y lo hablamos: 651 495 063

La muerte y el aprendizaje de un duelo

Ya sabéis que Norah Barranco, colaboradora Bt, reconstruyó su vida atravesando dos duelos importantes: despedirse de su pierna izquierda y, simultáneamente, de su pareja. ¡Vamos a hablar de la pasión por la vida, del Ave Fénix, del regalo del presente!   “De la pérdida a la pasión” es el sincero artículo que nos comparte hoy esta Mujer de Ojos Grandes. Norah es socióloga, maestra de Reiki y canalizadora energética a través de los Registros Akáshicos. 

“Cuando afrontamos el dolor de la pérdida, cuando somos capaces de aislar la emoción amorosa y transformarla en agradecimiento a quien se ha marchado, no somos conscientes de que uno de los regalos que se nos hace en ese acto es el presente. Ante el duelo inevitable nos cabe la opción del miedo, o la opción del amor… pero no digo exclusivamente amor a quien ya no está. No. Además hablo del amor a la propia vida.

 

Si fuese infinito el camino (que lo es, pero no lo sabemos con fórmulas matemáticas… aún), si no hubiese fecha de caducidad en nuestro envase corporal, no seríamos capaces de transformar nada, no seríamos capaces de crear cada segundo de nuestra vida para superar los obstáculos que se nos ponen delante, no habría pulsión de vida. Y es que el recordatorio de la finitud humana es la crisis que nos despierta para resituar la escala de prioridades.

Algo así como “si no hay pulsión de muerte, no hay pulsión de vida” (vamos lo que se ha llamado desde Freud “eros y thanatos”), porque no existiría búsqueda de la belleza, no existiría la búsqueda de la sanación, no existiría el contacto humano porque no tendríamos la necesidad de compartir el tiempo limitado… El “ya nos veremos” se podría convertir en siglos y así no hay quien se conecte a la esencia fundamental que compartimos los seres vivos.

Hasta ahí bien. Sólo que cuando estamos inmersos en el dolor, porque se nos acaba de ir alguien, a ratos sentimos que se ha liberado del cuerpo y a ratos tenemos ganas de gritar con desmedida ira que no es justo, no es justo y no es justo. Y tan legítimo es un momento como el otro, porque amar, lo que se dice amar a otro ser humano, implica tal energía que nos renueva por dentro y por fuera… y cuando se cierran las puertas del vagón a la otra vida, nuestro ser humano más humano se desgarra en una metáfora de todo lo que existe. Sí, como dice Jorge Drexler: “todo se transforma, pero la responsabilidad de cada ser humano es asumir la posibilidad de encontrarse a sí mismo desde el amor incondicional, esté en el estado que esté”.

 

Ese duro recordatorio de qué es vivir, que se nos planta en jarras delante cuando nos encontramos con una pérdida, es el motor de la pasión por la vida y es entonces cuando apasionarnos en cada segundo se vuelve el motor sanador que nos permite llevar a cabo nuestro más íntimo deseo de buscarnos a nosotros mismos y afrontar la propia evolución.

Quiero dedicar estas líneas  a mis amados Matías Cobo y Eva Benavides, por ser motor de pasión y vida, tanto mientras estaban aquí como ahora que se acaban de ir.

 

Otros artículos de colaboración de Norah en Buenasterapias:

Arteterapia: crear para crearnos

http://www.buenasterapias.es/archives/6939

El Jazz y la sanación

http://www.buenasterapias.es/archives/4754

 

Entrevista Bt  relacionada:

La Tanatología y el buen morir“. Entrevistada:  Pamela Sniezhkin, tanatóloga clínica formada en la Asociación Mexicana de Tanatología

http://www.buenasterapias.es/archives/6792

 

¿Qué aprendiste o recordaste tú en tu duelo? ¿Cómo fue tu reconstrucción?

 

B.T: Os recomendamos la lectura del libro de Norah: “En búsqueda de la sirenidad o el arte de eludir el dolor del miembro fantasma a través de la escritura“. ¡Conocerás de primera mano el poder de la Arteterapia para sanar esos dolores que, a veces, nos visitan para mostrarnos cuánto poder,  belleza y ternura llevamos dentro!

 

imagen de la portada del libro de norah barranco totulado "en busca de la sirenidad o el arte de eludir el dolor del miembro fantasma a traves de la escritura

La Tanatología y el buen morir

Como decía la Dra. Kübler Ross: “la muerte es de vital importancia”. Hay profesionales que se dedican a acompañar a las personas moribundas y a sus familiares: son tanatólogos. Hoy hablamos de la vida y de la muerte con nuestra entrevistada, Pamela Sniezhkin, tanatóloga clínica. Trabaja en México y se formó en la Asociación Mexicana de Tanatología. Emplean reiki, flores de bach y aromaterapia  en estos delicados momentos de tránsito. 

B.T: ¿Qué es la Tanatología? ¿Se podría considerar una especialización terapéutica?

Tanatología deriva del nombre griego Thanatos (muerte) y de Logos: (estudio). Es decir, se refiere al estudio científico de los fenómenos referentes a la muerte. La Tanatología es una disciplina integral que estudia el fenómeno de la muerte en los seres humanos, aplicando el método científico y/o técnicas forenses, tratando de resolver y enfrentar las situaciones conflictivas que suceden en torno a ella, desde distintos ámbitos del saber, como son la medicina, la psicología, la religión y el derecho,  fundamentalmente. Podría considerarse una especialización terapéutica.

Desde la perspectiva psicológica está enfocada a establecer entre el enfermo en tránsito de muerte, su familia y el personal médico que lo atiende, un lazo de confianza, seguridad y bienestar, además de proporcionar en el enfermo terminal, los cuidados necesarios que le aseguren una muerte digna y en paz.

B.T: ¿Dónde puede formarse un futuro tanatólogo?

En México podemos formarnos en la Asociación Mexicana de Tanatología (de la cual soy egresada), en el Instituto Mexicano de Tanatología (donde se formó la psicóloga Adriana Guerra, que colabora con nosotros) y en el Instituto Mexicano de Psicooncología. A ello le sumamos la formación que varias universidades mexicanas ofrecen impartiendo cursos sobre temas tanatológicos.

 

tanatologia

 

B.T: ¿Cuál es la labor de un tanatólogo? ¿En México trabajan como personal de la plantilla de los hospitales o centros sanitarios o realizan su labor al margen de la sanidad pública?
La labor del tanatólogo empieza cuando hay un diagnóstico, cuando hay un suceso que altera la estabilidad de un individuo a nivel de pérdida significativa. En México la mayoría de los tanatólogos trabajan como voluntarios o son especialistas que cuentan con conocimientos de tanatología y los ofrecen a la par en su trabajo.

Los tanatólogos tienen la flexibilidad y la apertura de trabajar en casi cualquier circunstancia, se trabaja dentro y fuera del hospital, hay visitas domiciliarias, trabajo en consultorio y ahora ya hay tanatólogos que trabajan en las funerarias.

B.T: ¿Cuándo comienza la tanatología a ser tomada en serio? ¿Elizabeth Kübler Ross tuvo algo que ver con la dignificación de esta labor?
La tanatología en un principio estaba más enfocada a la medicina forense y fue el Dr. Metchnikoff el que acuñó esta palabra en 1901. A nivel de duelo, la tanatología empieza a ser relevante cuando la gente deja de morir en casa y pasa al sistema de salud. Es ahí donde empieza un alejamiento de la muerte y comenzamos a verla como  un acontecimiento que da miedo y causa ansiedad e incertidumbre.

 

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La Dra. Kübler-Ross es muy conocida y relacionada de inmediato con la tanatología pero desde finales de los años 50 ya se estaba hablando y trabajando sobre el concepto de la muerte y el comportamiento. En realidad la tanatología nació en varios lugares casi al mismo tiempo.

La Dra. Cicely Saunders, la Dra. Kübler-Ross, Herman Feifel y otros profesionales empezaron a trabajar con el duelo y los moribundos con diferentes enfoques que ahora forman un trabajo completo sobre la perdida y el cuidado a los enfermos.

 

B.T: Hay muchos tipos de muerte… un cambio drástico en tu vida puede significar dejar morir determinadas creencias o hábitos para asumir otra realidad en tu vida (un divorcio, perder un trabajo de repente, perder tu casa tras un terremoto, etc.) ¿El tanatólogo atiende a estas otras muertes que no son físicas?
Más bien hay muchos tipos de pérdida, muerte solo hay una, la muerte física del cuerpo. En las pérdidas como un divorcio, perder el trabajo, perder la casa, etc. la tanatología acompaña a los protagonistas de estas pérdidas trabajando con el proceso de duelo, eso es lo que tienen en común todas las pérdidas, incluyendo la muerte. Siempre hay un duelo, por lo que siempre hay oportunidad de trabajarlo y sacarlo adelante. El tanatólogo trabaja con el duelo y se apoya en otros especialistas para que el bienestar del paciente sea completo.

 

B.T: La vivencia de una muerte guarda una estrecha relación con la cultura en la que hemos nacido. ¿Es cierto que en México la muerte se experimenta de forma distinta a como lo hacemos en los países europeos? Recuerdo que los años en los que viví en Oaxaca fueron muy reveladores para mí. Noviembre es un mes mágico, parecía que la energía de los difuntos estaba en cada rincón de las casas, de los barrios, del mercado… daba la sensación de que allí la experiencia de la muerte era más natural, menos trágica…
Lo que sucede en México es mágico, como mencionas. En Noviembre festejamos el “Día de Muertos”, una tradición que nos permite llorar, reír, bailar, comer, beber…  y todo gira en relación a nuestros muertos. Los cementerios se visten de naranja y otros colores, aparecen decorados con flor de cempazúchitl y papel picado porque creemos que en ese día los difuntos regresan a convivir con sus familias y así se les colocan altares con luz, para que guíen su camino, y en esos altares está presentes las comidas favoritas del difunto, botellas de agua y de tequila, mole, frutas, pan dulce… y es una fiesta.
También somos un país muy religioso y espiritual y eso siempre ayuda a encontrarle otro sentido a la muerte. Sin embargo, aunque tenemos rituales que nos ayudan a despedirnos de nuestros difuntos (funeral, misa) creo que lo que no hacemos es ser conscientes del trabajo de duelo en esos rituales.  Muchas veces la persona asiste a un funeral en estado de negación, otros son medicados por familiares o son bombardeados con frases que no ayudan y es así como se pierde la oportunidad de empezar a elaborar el duelo. Por otro lado las familias en su dinámica cuentan con rituales.  Estos hay que fomentarlos, rescatarlos o crearlos, independientemente de rituales sociales ya establecidos.

Vivamos donde vivamos seguimos siendo humanos y la sensación de vacío que trae una pérdida, la ambivalencia y la ansiedad son iguales acá en México que en otros países,  por lo que vivir un duelo es necesario. Lamentablemente somos un país con problemas que obligan a la tanatología a tomar un papel más activo. Se vive mucho el duelo por muerte sin cadáver, por secuestros, migración y otras pérdidas que van ligadas a nuestra situación política.

Tú tuviste la oportunidad de vivir en una cuidad maravillosa de México donde todavía hay muchísimas tradiciones que ayudan y fomentan un duelo que al final logre enseñanzas profundas y la conquista del sentido de la vida.

B.T:  ¿Qué sensaciones, emociones, sentimientos nacen cuando uno sabe que se acerca el momento de despedirse de esta vida? ¿Cuándo la persona moribunda es capaz de entregarse en paz a la muerte? ¿De dónde viene el verdadero dolor de morirse?

Este proceso es tan individual que es difícil contestar, cada duelo es como la huella digital. Estas emociones están ligadas al contexto, dependerá del deterioro físico y mental del paciente, de si se encuentra en el hospital o en su casa, de la relación que tiene con las personas a su alrededor. Cuando una persona ya está muy cerca del momento de su muerte se presenta un distanciamiento, se entra en un momento enteramente personal, algunos quieren estar solos. En la cultura mexicana se acostumbra acompañar hasta el último momento al ser querido que esta por morir.

El dolor de morirse a nivel físico viene de toda una cultura que le teme y no sabe usar la morfina, ese tema le pertenece a los cuidados paliativos, que desafortunadamente están “en pañales” en México. El dolor emocional de morirse viene de no haber trabajado en el sentido de vida, de muchos temas que no han sido resueltos y de la incertidumbre de no saber qué pasará o de no saber en qué circunstancias se quedarán los sobrevivientes.

B.T: Hay un libro escrito por Elena Poniatowska titulado “Hasta no verte, Jesús mío” donde Jesusa Palancares, protagonista de la historia, dice en un momento determinado: “Todos deberíamos morirnos como hemos vivido”. ¿Os dice algo esta reflexión?
Ese tipo de reflexiones depende mucho de la interpretación de cada individuo, nosotros la usaríamos más como recurso terapéutico, para iniciar un diálogo sobre cómo ha sido la vida de la persona y cómo espera o cree que deba de ser su muerte.

 

B.T: ¿Qué materias se imparten en un curso de tanatología? ¿Qué literatura se lee?

Las materias que se imparten dependen del lugar donde se estudie, ya que hay diferentes enfoques pero la mayoría incluyen clases sobre religión (para que se conozcan las religiones y sus rituales), espiritualidad, duelo, historia de la tanatología, perfile del tanatólogo, el proceso de morir, cuidados paliativos, depresión, entre otras.
Se leen los libros de la Dra. Kubler-Ross, de Freud, Worden, Neimayer, libros de superación personal, de filosofía. La verdad que la tanatología usa muchísima literatura de apoyo. Sobre apoyos visuales, las películas y documentales son igual de variadas que los libros. Una vez que se entra en el mundo de la tanatología se descubre que las mejores películas tienen que ver con la perdida.

 

B.T: ¿Qué profesionales imparten los cursos de Tanatología?

Las personas que imparten los cursos son en su mayoría son psicólogos, pero hay abogados (para los aspectos legales de la muerte), filósofos, psiquiatras, artistas plásticos, etc. Según mi criterio, la situación personal de los que imparten los cursos debe de ser sana, siempre trabajar como profesional ya que muchas veces la situación personal de algunos alumnos es delicada, muchos van a tomar cursos de tanatología esperando resolver sus propios duelos.

 

B.T: ¿Recomendáis algún tipo de terapia natural para las personas moribundas y/o sus familiares?

 

La recomendación es hacia la apertura, hacia todos los recursos que puedan ayudar. Las flores de Bach o el Reiki han sido maravillosas para el duelo anticipado; la aromaterapia tiene alcances de relajación a muy bajo costo: Cualquier terapia o recurso que pueda acompañar al enfermo, a la familia y al terapeuta no debe de descartarse pero siempre debe ser una decisión responsable y con profesionales.

 

B.T: ¿Cómo debemos vivir para que cuando llegue la muerte estemos preparados y en paz?
Debemos vivir en consciencia, con un sentido de vida. Al estar en conciencia con nuestro entorno y nuestras circunstancias verdaderamente entendemos la finalidad de la vida. Es un camino personal pero la meta es la misma para todos: vivir en plenitud.
El estar preparados para morir es una pequeña parte de esta vida en plenitud porque la muerte dura un instante. Hay que estar preparados para despedirse, para dejar en este plano lo que ya no necesitemos o lo que creemos necesitar dejar en orden. Esta tarea va del centro hacia afuera, empieza con cada individuo pero se va permeando en la familia, el trabajo y entorno.

 

B.T: Si conoces a terapeutas, centros o asociaciones en tu ciudad donde sepas que se imparte preparación para el buen morir, compártela con nosotros. Y, por supuesto, si deseas compartir libros sobre el tema, aquí estamos para difundirlos.